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Entrevista | Valérie Perrin Escritora

«No conozco a ninguna mujer que en su recorrido vital no haya experimentado violencia sobre ella»

La traducción del fenómeno literario «Cambiar el agua de las flores», cuya protagonista es guarda de un cementerio, ya está disponible en España

La autora, una de las novelistas francesas más leídas del momento, espera que la adaptación cinematográfica llegue a las salas españolas en 2027

La novelista francesa Valérie Perrin.

La novelista francesa Valérie Perrin. / Cedida

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Carolina Sertal

Carolina Sertal

Vigo

Presente en más de 60 países y traducido a 40 idiomas, el fenómeno literario «Cambiar el agua de las flores» ya está disponible en España de la mano de Duomo Ediciones. Su autora, Valérie Perrin, aborda aspectos clave sobre la protagonista tan especial de esta novela, que ha sido una verdadera catapulta al éxito y que también dará el salto a la gran pantalla.

-Protagoniza «Cambiar el agua de las flores» la guarda del cementerio de un pueblecito de Borgoña, ¿qué fue lo que inspiró un personaje femenino tan poco habitual como Violette? ¿Cómo fue el proceso de adentrarse en su oficio para documentarse?

-Algo que hago de forma sistemática para cada una de mis novelas es documentarme mucho, siempre intento conocer a personas que hacen el trabajo que voy a tratar y cojo su día a día y lo mezclo con mi ficción. Para «Cambiar el agua de las flores» la idea empezó en un cementerio de Normandía, en donde reposan los restos de los padres de mi marido y, de repente, abriendo la verja del pequeño cementerio al que voy a menudo pensé: ¿Hay alguien que hace este trabajo? Para escribirlo después, conocí a un sepulturero que tuvo este oficio durante 30 años en la ciudad en la que yo crecí y que me contó muchísimas historias, además de a otra persona que se encarga de organizar las ceremonias funerarias, una persona que me habló más de la espiritualidad, de lo que las personas suelen escoger como texto, como canción. A partir de ahí, tomé su día a día para mezclarlo con la ficción. Por otra parte, para Violette me han inspirado muchísimas mujeres, la suma de las mujeres que he conocido a lo largo de mi vida, y siempre otorgándole un tono de humor a pesar de todas las desgracias que ha padecido.

-Efectivamente el humor está presente a lo largo del libro, porque aparecen temas trascendentales para el ser humano como la muerte, el duelo o el amor, pero sin dramatismo. Hay escenas fantásticas como en la que Violette asusta a unos jóvenes en el cementerio que sacan la sonrisa. ¿Qué importancia tiene para usted dotar de ligereza a temas tan universales?

-Pienso que no se puede estar en un primer grado, por así decirlo, cuando se abordan temas como los que toco en «Cambiar el agua de las flores» porque si no sería insoportable. Es como la vida. Precisamente, por eso yo juego mucho con el pasado y el presente, porque a veces el pasado pesa tanto... pesa tanto por la pena, por el dolor, que el presente tiene que ser respirable, porque si no no es tolerable. Además, es un poco extraño, pero a mí me ha encantado escribir «Cambiar el agua de las flores» porque yo me sentía muy cerca de Violette, de este personaje; sentía su espiritualidad, su ligereza, no sé, es algo que comparto con mis lectores y lectoras, que todos tenemos la sensación de que Violette es como una hermana o una amiga, alguien muy cercana, alguien que te viene a susurrar al oído y que es como si la conocieras personalmente. Muchos lectores me han trasladado que para ellos es eso, una amiga, que la entienden o que lo que ella ha vivido también lo han pasado ellos. Es como si fuera una mujer universal, de hecho, lo es, porque está traducida en 60 países y en 40 idiomas, por lo tanto hay algo claramente universal en Violette.

-Por ejemplo, las violencias machistas. El feminismo también atraviesa la novela y, en un grado u otro, todas las mujeres a lo largo de su vida topan con alguna de estas situaciones que Violette sufre.

-Exactamente, así es. De hecho, es mi obsesión. A través de las cuatro novelas que llevo publicadas intento trasladar a todas las mujeres con las que me puedo encontrar el mensaje de que hay que ser independientes, no hay que depender de nadie, porque cuando dependes hay algo que puede aparecer que es malsano. Cuando dependes de un padre, de un marido, de quien sea, puede darse algo nocivo porque pierdes libertad. Violette es una mujer que sientes que es independiente, en cierto modo, a través de su oficio, y esto es muy muy importante. Siempre hay una violencia ejercida en las mujeres de mis novelas porque todas, al menos una vez en nuestra vida, la hemos vivido. No conozco a ninguna mujer de mi edad que en su recorrido vital no haya experimentado esa violencia ejercida sobre ella.

-Este mes ha llegado la traducción a España, ¿qué supone ver su texto en un nuevo idioma?

-Es muy importante para mí porque España es un país muy próximo al mío y pienso que, junto a Italia y Portugal, nos parecemos bastante. Es fantástico que mi texto pueda llegar al corazón de los españoles y las españolas, porque además es que me siento muy cercana, y espero que Violette toque la fibra del público también ahí y que se produzca una revelación, porque es cierto que al principio de la novela he ocultado muchas cosas sobre ella y que van apareciendo a medida que se avanza, por lo que espero que eso también llegue al corazón de los lectores españoles.

-¿Esperaba el éxito internacional que ha cosechado con esta novela?

-En absoluto. Nadie podría haber imaginado lo que le ha pasado a «Cambiar el agua de las flores», ¡es que es una locura! Cuando lo estaba escribiendo, pensaba que pasaba algo, porque tenía que corregir la novela, pero no podía, porque cuando entraba en el texto me atrapaba y sentía que pasaba algo increíble, pero jamás había imaginado este éxito planetario, ni siquiera los editores. Es que es una locura porque incluso en países y culturas distintas a las nuestras ha tenido éxito, países católicos y no católicos, algo impensable.

-Y, próximamente, su adaptación cinematográfica. Es el culmen de ese éxito.

-Totalmente. El 9 de diciembre se estrenará la película en Francia y espero que a España llegue en 2027, aunque podría ser inmediatamente después, no lo sé, pero es fantástico. Jean-Pierre Jeunet es un director fantástico y tenemos también a Leïla Bekhti, muy conocida en Francia, que es absolutamente extraordinaria y no podría imaginar a nadie mejor que ella para Violette, es increíble. Me cuesta incluso definirla de lo potente que es ella y la película está tan bien hecha... Es una recompensa que va mucho más allá, es el sumun para mí, tal y como comentas.

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