Joven talento
Mateo, el joven baterista vigués que actuará en el Resurrection Fest con 16 años
Con nueve años ofreció su primer concierto y el 2 de julio subirá al escenario del festival de Viveiro junto a su banda Arson Tides, tras ganar un concurso frente a medio millar de grupos de rock

Marta G. Brea
Desde muy pequeño, Mateo Gallego se quedaba embelesado viendo vídeos musicales en la televisión y simulaba tocar la batería golpeando baquetas imaginarias en el aire. Sin saberlo, estaba aprendiendo a tocar el instrumento. Hoy, a sus 16 años recién cumplidos, este joven vigués, que acaba de terminar la ESO, es el baterista de las bandas de rock Arson Tides y The Blind Path. Con la primera se subirá el próximo 2 de julio al escenario del Resurrection Fest Estrella Galicia, de Viveiro, uno de los festivales de rock más importantes del panorama nacional.
Mateo descubrió la batería durante un trayecto en coche. En la radio, sonaba un tema de Twenty One Pilots y el sonido de la batería captó su atención. A partir de entonces, comenzó a escuchar más canciones del grupo, a ver videoclips y conciertos, pero, sobre todo, a fijarse en Josh Dun, el baterista del grupo. «Me fascinaba su forma de tocar y poco a poco empecé a imitarlo, dando golpes al aire con las manos y marcando el ritmo con el pie en el suelo», recuerda.
A sus padres, Emilio Gallego y Pilar Fernández, no les pasó inadvertido este gesto y lo llevaron a una academia de música para que se formase. Tenía 8 años. Los profesores descubrieron, asombrados, que ya sabía tocar.

El joven baterista vigués, Mateo Gallego, con sus baquetas desgastadas. / Marta G. Brea
Debido al efecto espejo del televisor, había interiorizado los movimientos al revés. En la academia, sin embargo, tuvo que adaptarse a una batería montada para diestros. «Al principio mezclaba ambas formas de tocar, pero terminé acostumbrándome. Hoy, a pesar de que soy surdo, estoy más cómodo tocando como diestro», explica.
Con 9 años llegó su primer concierto. Fue en el antiguo local Maui (actualmente Los 3 Monos), en Samil, con la banda BroadBand. «Aún viajaba en la silla de niño», recuerda su padre.
Para Mateo, fue una experiencia inolvidable. «Vinieron muchos familiares y amigos. Sobre todo, sentí muchísima adrenalina», afirma.
Esa sensación se repite cada vez que sube a un escenario. «Es donde mejor me encuentro. Ahí pierdo toda la timidez», asegura.
«En el escenario es donde mejor me encuentro. Ahí pierdo toda la timidez»
Mientras que otros padres llevan a sus hijos a entrenamientos de atletismo o a partidos de fútbol, los de Mateo recorren kilómetros para que pueda ensayar o actuar. Disfrutan de cada concierto y colaboran incluso en el montaje y desmontaje de la batería, que se ha convertido en un pasajero más del vehículo familiar.
La pasión de Mateo por la música también ha supuesto todo un aprendizaje para sus padres. Cuando compraron su primera batería, Emilio no sabía ni qué era un plato. Hoy conoce a la perfección cada una de sus piezas, ha aprendido a manejar una mesa de mezclas e incluso ha acondicionado un pequeño estudio en la casa de la abuela materna, donde Mateo ensaya prácticamente a diario. Y cuando no está allí, está inmerso en trabajos de producción o tocando el bajo o la guitarra eléctrica. «Aunque prefiero la batería, estos instrumentos me dan una visión global del grupo», reconoce el joven.
Con los baterías de Sleep Token y President como referentes, Mateo dio sus primeros pasos musicales en grupos de versiones centrados en el rock punk y alternativo de bandas como Green Day y The Offspring. Sin embargo, con el tiempo sintió la necesidad de tocar temas propios. Así nació Blind Path, un grupo de metalcore que fundó junto a uno de los guitarristas con los que había coincidido anteriormente. La banda la componen Isaac (guitarra), Alberto (guitarra), Jose (bajo) y Mateo, de Vigo, y Pablo (voz), de Santiago.

Mateo Gallego leyendo partituras de batería en su estudio. / Marta G. Brea
En sus casi dos años de vida, Blind Path ha pasado por escenarios de Vigo, Santiago y Pontevedra. Por el momento, cuentan con un tema publicado en internet, aunque tienen material suficiente para lanzar un disco y continúan trabajando en nuevas composiciones, todas ellas en inglés.
Mateo compagina su actividad en esta banda con la que desarrolla en Arson Tides, grupo fundado en Vigo en 2017 y al que se unió hace apenas un año para sustituir al anterior batería. Actualmente, completan la banda Orlando, Anxo, Víctor y Jose.
«Me ofrecieron entrar y acepté. Es un grupo que me está aportando muchísima experiencia porque son muy profesionales», explica.
La gran noticia para el grupo llegó hace una semana, al convertirse en una de las tres bandas ganadoras del concurso que organiza el Resurrection Fest para incorporar nuevos artistas a su programación. Compitieron con cerca de 500 bandas, que presentaron sus temas para ser evaluadas por la organización, y, tras una primera selección, los finalistas se sometieron a una votación popular.
«Esta es la tercera vez que la banda se presenta y este año conseguimos entrar en el cartel», explica.
El 2 de julio, el mismo día que actuará Iron Maiden, la banda viguesa abrirá los conciertos del escenario Desert. Mateo afronta esta nueva vivencia con ilusión. «Estoy muy contento y con muchas ganas. No tengo muchos nervios», afirma.

Mateo (izquierda), con la banda Arson Tides, que completan Orlando, Anxo, Víctor y Jose. / FDV_Externas
La preparación está siendo intensa. Ayer mismo tuvieron el ensayo general en Cangas, donde ensayan habitualmente. «Tenemos 35 minutos para tocar y todo tiene que estar perfectamente medido. No podemos alargarnos», explica Mateo.
Compaginar dos bandas, los estudios y la vida personal exige organización, aunque, de momento, asegura que lo lleva bien. Tanto es así que lleva tiempo barajando crear un grupo de versiones. «Después de tantos años haciéndolo, me queda esa espinita», admite.
Cuando habla del futuro, Mateo no tiene dudas. Quiere dedicarse a la música y, aunque reconoce que desarrollar una carrera musical desde Vigo es más complicado que hacerlo desde grandes ciudades como Madrid o Barcelona, no cree que eso deba ser una excusa para no intentarlo. «No creo en la suerte, sino en el esfuerzo. Creo que si le dedicas tiempo a algo puedes lograrlo. Lo importante es intentarlo», afirma.
Dentro de diez años se imagina sobre los escenarios, haciendo giras y viviendo profesionalmente de la música. Le gustaría tocar con bandas internacionales y seguir creciendo como músico. Sus padres son sus principales fans y le apoyan en todo. «Es feliz tocando y tiene talento», apuntilla su padre.
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