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Innovación alimentaria

Comeremos plantas con genes editados: qué suponen las nuevas técnicas genómicas, diferentes a los transgénicos, que ha aprobado la UE

El Parlamento Europeo ha dado luz verde al reglamento que abre la puerta a las nuevas técnicas genómicas (NGT), como las CRISPR. El objetivo es producir cultivos más resistentes a la sequía, enfermedades y plagas. Los científicos distinguen esta edición genética de última generación de los transgénicos, que también consideran seguros

Cultivo de tomates en un invernadero de España. | EUROPA PRESS

Cultivo de tomates en un invernadero de España. | EUROPA PRESS

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Rafa López

Rafa López

Vigo

Los tomates que compramos hoy en el súper poco tienen que ver con los que comían nuestros abuelos. Una sucesiva selección de variedades favoreció los frutos más duraderos y resistentes al transporte, de un rojo más vivo y pulpa más firme, aunque con –desgraciadamente– menos sabor. Las nuevas técnicas genómicas (NGT, por sus siglas en inglés) logran de forma inmediata lo que antes costaba varias generaciones y muchos años de ensayo y error: plantas más resistentes a sequías, plagas y enfermedades, así como alimentos más nutritivos. El Parlamento Europeo aprobó el pasado miércoles el reglamento que aprueba estas nuevas técnicas genómicas, una demanda de los agricultores y los científicos, y que es importante distinguir de los transgénicos. La UE termina así con un bloqueo de décadas a la edición genética.

Hace ocho años, una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea había equiparado los riesgos potenciales de las plantas modificadas genéticamente por la adición de un nuevo gen o fragmento de ADN (transgénicas) con los de las plantas editadas genéticamente con nuevas técnicas genómicas (NGT) como las CRISPR, las vulgarmente denominadas «tijeras genéticas». La diferencia es sustancial: a diferencia de los transgénicos, las NGT logran cambios específicos, como inactivar un gen, utilizando los mismos genes de la propia especie o alterando los existentes. No introducen material genético de otras especies. Al aprobarse las NGT, Europa se sube, aunque muy tarde, a un tren científico que desde hace años lideran con éxito Estados Unidos y China.

Es «el cambio regulatorio más importante para la biotecnología agraria europea desde los años 90», señala en un artículo en Plataforma Tierra el científico Emilio Rodríguez Cerezo, miembro del Joint Research Centre de la Comisión Europea, la «bisagra» entre la ciencia y la política que ha preparado el terreno a este cambio legislativo durante tres años. «El nuevo reglamento corrige un desfase entre ciencia y derecho que llevaba años lastrando la innovación agrícola europea», añade Rodríguez Cerezo.

Igualmente entusiasta se muestra el científico y divulgador José Miguel Mulet, catedrático de Biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia, y que dirige una línea de investigación en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas que desarrolla plantas tolerantes a la sequía o al frío. «Por fin la UE se pone de parte de los agricultores, ganaderos y consumidores. En la votación, la UE ha tumbado todas las enmiendas de los grupos verdes que pretendían frenar esta ley», ha escrito en sus redes sociales.

Mulet se refiere a grupos ecologistas como Greenpeace, Ecologistas en Acción y Amigas de la Tierra, contrarios a los transgénicos y también a las NGT ahora aprobadas. De hecho, Ecologistas en Acción incluye a las NGT en el apartado de «transgénicos», lo cual es erróneo. «Un OGM (siglas en inglés de Organismo Modificado Genéticamente) y un transgénico no tienen nada que ver con una NGT», subraya Mulet, que recuerda, además, que los peligros y las consecuencias que estas organizaciones ecologistas anunciaban sobre los transgénicos no se han cumplido.

Quizá el OGM más célebre es el arroz dorado, una variedad modificada genéticamente para producir beta-caroteno (precursor de la vitamina A) en el grano, con el objetivo de combatir la desnutrición infantil y la ceguera en países en desarrollo donde el arroz es la base de la dieta. Greenpeace se ha opuesto a este tipo de arroz.

«En más de 20 años de aplicación, la directiva europea tan solo había conseguido aprobar para su cultivo una sola variedad de plantas modificadas genéticamente (el maíz Bt, resistente a la plaga del taladro), mientras que se habían autorizado para su comercialización casi 150, importadas y cultivadas fuera de Europa», ha señalado, por su parte, Lluís Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC).

Herramientas precisas

Al contrario que las técnicas que producen plantas transgénicas, «que ya sabemos que son seguras y no presentan riesgos desde hace muchos años», destaca Montoliu, las técnicas de edición genética con CRISPR son «el método más preciso que conocemos hoy en día para modificar genéticamente un organismo», asegura.

Víctor de Lorenzo, jefe del Laboratorio de Biología Sintética Ambiental y profesor de investigación del CSIC en el Centro Nacional de Biotecnología, explica a SMC que «muchas modificaciones genéticas modernas simplemente aprovechan los mecanismos naturales de variación genética, produciendo organismos que difieren solo marginalmente de las variantes que podrían surgir a través de procesos evolutivos naturales».

El reglamento excluye la agricultura ecológica y distingue entre NGT 1 y NGT 2, que incorporan modificaciones más complejas. Las NGT 1, una vez pasado el proceso de verificación, aparecerán en el súper como cualquier otro producto, sin etiquetas añadidas.

El texto legal entrará en vigor al publicarse en el Diario Oficial de la UE y se aplicará tras un periodo transitorio de dos años.

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