Club Faro
Enrique Murillo: «Todos los premios literarios están trampeados»
«La edición es una industria con mucho honor y mucha gloria, pero no de justicia social», afirmó ayer el traductor y periodista en la presentación de «Personaje secundario» en Vigo

Alfonso Armada junto a Enrique Murillo, a la derecha, ayer, en el salón de actos del Museo MARCO. / Pablo Hernández Gamarra

Cuánto vende un libro, la fabricación de los «best-sellers», los entresijos del sistema editorial español, el maltrato al que se somete a los traductores, el estado de salud y la calidad de la literatura española, las «trampas» narrativas a las que recurren ciertos autores o la «trastienda» de la gran mayoría de los premios literarios que se convocan anualmente en el país. Fueron algunos de los «melones» que abrió ayer el periodista Enrique Murillo en su visita a Vigo para presentar en el Club FARO su último libro, «Personaje secundario. La oscura trastienda de la edición» .
Acompañado del periodista Alfonso Armada, Enrique Murillo empezó comentando al público que por encima de sus facetas como editor, traductor o escritor, sobre todo es periodista y afirmó que «el periodismo es un oficio que consiste en decir la verdad de aquello de lo que ni siquiera se habla , de cosas como: cómo se fabrica un premio, cuánto leen los editores literarios, cómo son las negociaciones con los agentes literarios, cuánto vende un libro realmente, porque a lo mejor no es lo que dice la editorial... Como yo he sido testigo de esto de primera mano, este libro contiene mis memorias y, por lo que tiene de revelador, ha gozado de un éxito inesperadísimo».
El debate sobre el control de tirada
Si bien las cifras de ventas le acompañan, para el autor de «Personaje secundario. La oscura trastienda de la edición» existe una cuestión mucho más importante y confesó al público que le gustaría que su libro sirviera para empezar a debatir en España cuestiones como el control de tirada. En este sentido, Murillo comentó que «si lográramos contribuir a esto se cerraría el círculo. Autores, traductores, correctores... hay mucha gente que malvive de esto, casi todo son autónomos y cobran muy poco. La edición es una industria con mucho honor y mucha gloria, de récord de ventas, pero no de justicia social» .
Escritores vs. narradores
En su conversación con Armada, Enrique Murillo analizó que, «por desgracia, España está llena de escritores que han escrito un primer libro interesante y que luego han vivido del cuento simplemente juntando palabras. Fuera de España, estos autores jamás han sido traducidos a ningún idioma. En España no sabemos todavía lo que es literatura y se sigue creyendo que un libro que se te atraganta es literario y que uno que es ameno es comercial. Esto es una barbaridad. Existe una diferencia entre el escritor y el narrador, narrar es contar algo que le pasa a alguien».
Dos situaciones reveladoras
Para acercar al público la «trastienda» del sistema editorial, Enrique Murillo recurrió a dos situaciones que vivió como profesional en el sector: desde que se abriera una plica antes de dictar el fallo de un premio y que se tuviera más en cuenta quién era el autor que el manuscrito, asegurando que la situación de los grandes novelistas españoles en los 80 era tener «cinco novelas en el cajón, mientras que los 'juntapalabras' estaban publicando y ganando premios» , tal y como le sucedió a Álvaro Pombo, o el caso Javier Marías, recogido en «Personaje secundario» , puesto que fue el primer autor de Narrativas Hispánicas que en menos de un año alcanzó ventas muy superiores a los 50.000 ejemplares y quien acabó firmando las liquidaciones de Anagrama, dirigida por Jorge Herralde, con un «no estoy de acuerdo» por la desconfianza que le suscitaban las cifras presentadas por la editorial.

Enrique Murillo. / Pablo Hernández Gamarra
«Todos los premios literarios están trampeados»
Asimismo, Murillo afirmó que existe un gran problema en el sistema español y es que «todos los premios literarios están trampeados. Todos los premios literarios son una vergüenza».
Estadísticas de lectura «cuestionables»
En la presentación de su libro, Enrique Murillo también puso el foco en las «flamantes» cifras de lectura que suelen arrojar las estadísticas elaboradas en España y apuntó que «dicen que el lector frecuente supone ya un 70% de la población, pero es que si esto fuera así habría colas en las librerías y no estaría cerrando ninguna. Esto es real, pero el concepto 'lector frecuente' es curioso, porque si amplías la pantalla en el Ministerio de Cultura, encuentras que la definición de 'lectura frecuente' según estos encuestadores es la de alguien que lee un libro cada tres meses, ¡acabáramos!».
El periodista y traductor también hizo referencia a que otro de los factores que influye en que la población española «no lea» es el precio de los libros. A este respecto, Enrique Murillo reflexionó sobre el hecho de que «el precio de los libros está inflacionado porque las tiradas son bajísimas. Por otra parte, los países de grandes lectores tienen muy desarrollado el libro de bolsillo y a precio de libro de bolsillo, no como aquí». Por último Enrique Murillo reflexionó sobre que, «socialmente, hay una cantidad enorme de población para la que la letra escrita es complicada, empezando ya en la enseñanza, y ahora con las pantallas es peor» .
- Dos viajeras que perdieron un avión de Madrid a Bruselas por una avería del tren en Ourense no serán indemnizadas por el coste de los billetes adicionales para llegar a Bélgica
- Mueren dos hermanos de Salvaterra en un accidente frontal en Porriño
- Un centenar de personas conforman la batida más multitudinaria para encontrar a María Pereira
- La Panificadora de Vigo creará jurisprudencia nacional
- Depredadores terrestres en alta mar: «Capturábamos incontables tiburones. Hasta el punto de destruir el ecosistema»
- Las manchas naranjas en el mar por microalgas invaden playas de Aldán y O Hío
- Solo se fabrican un máximo 5 al año totalmente a mano y en Ourense: Así es el reloj gallego más exclusivo desde hace un siglo
- Cancelado el festival de este sábado en el Museo do Mar en Vigo por «deficiencias» en la documentación entregada