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Adopción de mascotas

El Camino de Santiago une a Julio y a Santi, el gato que le siguió 15 kilómetros durante una etapa: «Se había autoadoptado y se lo merecía»

El joven peregrino salió de Sarria con una mochila enorme y acabó llegando a Compostela con Santi, un pequeño felino callejero que ahora vive con él y con su otro gato, Kai

Este gato siguió a Julio mientras este hacía el Camino de Santiago y peregrino acabó adpotádolo.

Este gato siguió a Julio mientras este hacía el Camino de Santiago y peregrino acabó adpotádolo. / @chaveesff

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Marta Clavero

Marta Clavero

Julio pensó que su Camino de Santiago terminaría al llegar a la plaza del Obradoiro. Pero, en realidad, su ruta cambió para siempre mucho antes, al tercer día de peregrinación, cuando al salir de Palas de Rei se cruzó con un pequeño gato callejero que decidió acompañarlo. Desde entonces, aquel felino ya tenía claro su destino: caminar junto a él.

La historia, compartida por Julio en Instagram bajo el título «Buen camino, Santi!», ha emocionado a miles de usuarios por la ternura del vínculo que surgió entre ambos en plena ruta jacobea. «Hace un mes terminé el Camino de Santiago, o al menos eso creía», relata el peregrino, que había partido el 2 de mayo desde Sarria con la idea de llegar a Santiago unos días después.

Todo cambió cuando apareció el gatito. «Desde el primer momento empezó a seguirme», cuenta Julio. El animal se subía encima de él, caminaba cuando él caminaba y no se separó de su lado durante unos 15 kilómetros, hasta llegar a Melide. Fue entonces cuando el peregrino entendió que ya no podía continuar como si nada: «Ahí entendí que no podía dejarlo, se había autoadoptado y se lo merecía».

Julio decidió parar su peregrinación para hacer algo que nunca había imaginado en mitad del Camino: adoptar un gato. Lo llevó a una veterinaria de Melide, le puso una pipeta, le compró un arnés, una correa y un transportín en un bazar. Aquella noche, admite, tuvo que reorganizar «toda su vida alrededor de un animal que había conocido hacía apenas unas horas».

Pero el gato se perdió...

El pequeño fue bautizado como Santi, un nombre inevitable para un compañero encontrado en la ruta hacia Compostela. Pero la aventura todavía guardaba un susto. A unos 15 kilómetros de Santiago, el gato se perdió en el bosque. Julio comenzó entonces una búsqueda desesperada, ayudado por otros peregrinos que ya conocían al animal. «Él solito anduvo más de 10 kilómetros buscándome», recuerda.

Para encontrarlo, Julio alquiló una bicicleta y recorrió una y otra vez el tramo del Camino con el transportín. Hizo varias idas y vueltas hasta que otros peregrinos lo localizaron en una zona de césped. «Voy a estar infinitamente agradecido toda mi vida», asegura sobre quienes le ayudaron a recuperar a Santi.

Tras el reencuentro, Julio llevó al gato de vuelta a Santiago y lo atendió de nuevo un veterinario. Allí recibió comida, agua y tratamiento por la enfermedad que había cogido. Finalmente, los dos lograron llegar a la meta: Santiago de Compostela.

Hoy Santi ya vive con Julio y con Kai, el otro gato de la familia, que ahora tiene un hermanito peregrino. El pequeño felino ha dejado atrás la calle y comienza una nueva vida tranquila, aunque sin renunciar del todo a la aventura: Julio asegura que seguirá saliendo de ruta con él.

Kai y Santi, la pequeña familia felina de Julio.

Kai y Santi, la pequeña familia felina de Julio. / Instagram

El joven, sin embargo, insiste en que no se considera ningún héroe. «Todo esto fue posible gracias a la gran colaboración de muchísimas personas que conocí en este maravilloso viaje», explica. Para él, la experiencia fue única, pero también una muestra de lo que puede ocurrir en el Camino: vínculos inesperados, ayuda entre desconocidos y finales felices.

Y su recomendación, después de vivir una historia que empezó con una mochila y terminó con un gato en brazos, es clara: «Si no has hecho el Camino de Santiago, encarecidamente te recomiendo que lo hagas».

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