Club FARO
Sara Barquinero: «El sistema académico favorece la impostura»
«La sociedad en la que vivimos, cada vez más individualista y competitiva, nos hace ver a los demás como enemigos», afirma la autora de «La chica más lista que conozco»

Guada Guerra y Sara Barquinero, en el salón de actos del MARCO, donde se celebró el Club FARO. / Pedro Mina
«Todos tendemos a considerarnos una excepción. Sabemos que fumar puede matar, pero creemos que a nosotros no nos ocurrirá». Así lo afirmó ayer Sara Barquinero (Zaragoza, 1994) durante su intervención en Club FARO, donde presentó su libro «La chica más lista que conozco». Según la escritora y filósofa, esta forma de pensar nos lleva con frecuencia a tomar decisiones equivocadas y a enfrentarnos a inevitables decepciones. Es lo que le sucede a Alicia, la protagonista de la novela, una joven vallisoletana que abandona su ciudad natal para estudiar Filosofía en Madrid.
La nueva novela de la autora del fenómeno literario «Los Escorpiones» ahonda en la vergüenza, las complejidades del consentimiento en las relaciones atravesadas por la desigualdad y los límites del Me Too. Escrita como un tratado filosófico, indaga también en la sororidad, la belleza del conocimiento, los movimientos estudiantiles, la ansiedad por construir una identidad propia y encontrar un lugar al que pertenecer, al mismo tiempo que disecciona el sistema universitario, «que funciona como un espacio cerrado y absurdo».
«Todo el mundo ha fingido alguna vez haber visto una película que no ha visto o haber leído un libro que no ha leído. Esto es muy común en los primeros momentos de universidad cuando parece que te tienes que hacer el listo. Y el sistema universitario favorece la impostura», afirmó.
Para Barquinero, el conocimiento está atravesado por cierto esnobismo y no está necesariamente vinculado a la calidad humana. Un ejemplo de esto es Juan Comala, profesor joven y modélico, parece ser distinto a los docentes que explotan a sus becarios y ejercen un acoso a sus alumnas. Sin embargo, no tiene inconveniente en mantener relaciones sexuales con sus alumnas desde una posición clara de desigualdad. «El conocimiento teórico no te hace mejor persona», afirmó
El título procede de una frase que le dice Juan a Alicia, con quien inicia una relación, un halago con trampa. Por su parte, Alicia es un personaje que puede resultar muy antipático a veces. Le cuesta hacer amistades, y menos si son femeninas, y es sumamente competitiva. «Es incapaz de ser amiga de una mujer. Para ella, todas son enemigas, ya sea por una plaza en la universidad o por la atención del Juan», explicó la escritora.
Barquinero comenzó a esbozar esta historia mientras terminaba su doctorado en Filosofía, con la intención de retratar el mundo universitario, hacia el que se mostró muy crítica. «Me di cuenta de que era un lugar al que no pertenecía», dijo.
Incluso llegó a detestar la disciplina. La escritura de «La chica más lista que conozco» le sirvió para reconciliarse con ella. Entre las influencias de la novela figura «El libro y la hermandad», de Iris Murdoch, una de las lecturas que inspiraron la construcción de la historia.
Durante la conversación que mantuvo con la periodista Guada Guerra, Barquinero reconoció que Alicia no es un personaje que le caiga bien, aunque lo fue suavizando a medida que fue avanzando la trama. «Está inspirada en una compañera que me caía muy mal. No entendía que tenía en la cabeza para tratar como lo hacía a otras mujeres. Esto es común entre las politiquillas de facultad», dijo.
La competitividad y la envidia académica también traslucen en esta novela. «La sociedad en la que vivimos, cada vez más individualista y competitiva, nos hace ver a los demás como enemigos», afirmó la autora de «La chica más lista que conozco».

Sara Barquinero. / Pedro Mina
Todo el mundo ha fingido alguna vez haber visto una película que no ha visto o haber leído un libro que no ha leído
«Lo primero que decido es el final del libro»
«La chica más lista que conozco» lleva como subtítulo «Un tratado sobre la vergüenza», lo que advierte al lector que no se encuentra ante una obra de ficción sin más, sino que entre sus páginas se deslizan también reflexiones filosóficas y políticas. La novela empieza con un proemio, que sirve como prólogo a la obra, pero también como declaración de intenciones de los protagonistas, y está estructurada a través de tres libros que cuentan a su vez con una hipótesis y una demostración, que es el cuerpo central de la trama. A modo de cierre, unas observaciones generales.
Sara Barquinero reconoció que empieza las novelas por el final. «Lo primero que decido es cómo acabará la historia, aunque a veces me cueste llegar a ese final», reconoció.
La escritora y filósofa aseguró que emprender el proyecto de «La chica más lista que conozco» no le costó porque empezó a escribirla antes de acabar «Los escorpiones» y su promoción también le está resultando más gratificante porque ya conoce la dinámica. La exposición pública derivada del éxito de su anterior novela llegó a sobrepasarla. «Dejé las redes sociales para ganar tiempo para mí misma. No quiero tener dudas de por qué hago lo que hago», afirmó. n
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