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Crisis habitacional

Los hogares en Galicia donde conviven tres generaciones repuntan por la falta de vivienda

En casi 60.000 hogares comparten techo abuelos, hijos y nietos

El incremento se produce en un contexto de encarecimiento de precios y de máximos de anotados de demandantes de vivienda protegida

Obras de viviendas de protección oficial en Valdecorvos, Pontevedra.

Obras de viviendas de protección oficial en Valdecorvos, Pontevedra. / Gustavo Santos

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Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

En los últimos años, lo habitual en Galicia es que vayan ganando peso los hogares unipersonales, sobre todo entre los mayores que se van quedando solos, con la consiguiente preocupación por su bienestar y sus condiciones de vida. De forma paralela, la tendencia es que disminuyan las estampas opuestas, las que concitan a varias generaciones bajo el mismo techo. No obstante, la crisis habitacional y la dificultad en el acceso a la vivienda que afecta a diversos colectivos, entre ellos los más jóvenes, han provocado que este tipo de hogares vuelva a experimentar un repunte en la comunidad.

Así lo permiten constatar los datos más recientes difundidos por el Instituto Galego de Estatística (IGE), que reflejan cómo en el último año analizado (2024) los domicilios en los que conviven abuelos, padres e hijos ascienden a 59.547, en torno a dos mil más que en el ejercicio precedente. Ese repunte se produce justo después de que la emancipación hubiera rebajado en 2023 el indicador al mínimo en los últimos 25 años.

El ascenso se da en un contexto en el que a la escasez de vivienda se ha sumado la presión generada por los alquileres vacacionales, con precios al alza que incluso han conllevado que ciudades como A Coruña y Santiago de Compostela hayan pedido, y logrado, ser declaradas como zonas de mercado residencial tensionado.

De las dificultades derivadas del precio de los alquileres puede dar idea otra cifra del IGE: de los 261.000 jóvenes de entre 18 y 34 años que viven en casa con papá y mamá, más de la mitad, 146.000, cuentan con ingresos del trabajo. El informe del primer semestre de 2024 del Observatorio de la Emancipación del Consejo de la Juventud de España advertía, al respecto, que el precio de las viviendas en alquiler suponía casi el 75 % del salario mediano joven.

Récord de demanda de viviendas protegidas

Todos esos factores influyen en que en Galicia siga creciendo, batiendo récord históricos, el Rexistro Único de Demandantes de Vivenda de Galicia, que supera ya las 33.000 personas. Solo entre diciembre del pasado año y este mes de junio, se anotaron de media cada día unas 60 personas que buscan en los inmuebles públicos una solución a la carestía o el encarecimiento del mercado. De hecho, la Administración gallega suele sacar pecho de su esfuerzo en esa línea durante esta legislatura, con la previsión de contar con 4.000 viviendas en marcha este año.

Hay que tener en cuenta que la misma estadística del IGE revela un máximo histórico en el porcentaje de jóvenes que viven en pareja y al mismo tiempo con sus progenitores, lo que expertos asocian a la dificultad para acceder a la vivienda, pero también a un cambio de valores.

Con todo, esos cerca de 60.000 hogares de familia extensa constituyen en Galicia la segunda cifra más baja del siglo, tanto en números absolutos como en porcentaje, y es que esa convivencia multitudinaria afecta a alrededor de cinco de cada cien hogares. Especialistas en demografía como Carlos Ferrás han explicado a este diario que la tendencia general es a la baja, pese a ascensos de tipo puntual, y que la principal razón de que vayan a menos responde al cambio de un modelo familiar asociado a una Galicia más rural a la urbana de hoy en día. Las subidas en este tipo de hogares, señala, pueden ir asociadas, además de a precios elevados y sueldos desajustados a dichos incrementos, a la necesidad de conciliación.

En general, para todo el Estado, el Consejo de la Juventud de España advierte que en 2025 «las posibilidades de emancipación no han mejorado para la población joven». «A pesar de ciertos avances en el ámbito laboral, solo el 25,2% de las personas jóvenes con empleo estaban emancipadas, lo que implica que más de siete de cada diez seguían viviendo en el hogar familiar», constata.

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