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Cantina, economato, subidón demográfico... y algún asesinato: así era la vida en el antiguo poblado minero de Lousame

En el hoy musealizado complejo de San Finx llegaron a trabajar más de mil personas

Tenía escuela, hospital, cuartel, fonda, carnicería... y el primer teléfono que hubo en la comarca

Una espectacular máquina de compresión preside una de las salas del museo.

Una espectacular máquina de compresión preside una de las salas del museo. / Cedida

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Suso Souto

Lousame

En la localidad de San Finx, en la parroquia de Santa Baia de Vilacoba (Lousame) el tiempo parece haberse detenido hace un siglo. Las construcciones e instalaciones de un antiguo poblado minero atestiguan la pujanza de una actividad en la que llegaron a trabajar allí más de un millar de personas: la extracción de wolframio y estaño.

Hoy, ese antiguo poblado es un museo al que conviene asomarse para conocer la historia que empezó a escribir a finales de la década de 1880 el británico Sir Thomas Winter Burbury cuando, tras visitar la zona y realizar unas prospecciones, solicitó las concesiones mineras para la extracción de estaño.

Bajo el nombre de The San Finx Tin Mines Limited, la compañía inglesa empezó a montar su imperio con ese mineral. Pero en los años 40 y 50 la extracción de wolframio, que también apareció en San Finx con mucha pureza y con una abundancia similar a la del estaño, fortaleció el negocio en una época de especial relevancia en el marco de la Segunda Guerra Mundial, especialmente para Alemania, Inglaterra y EE.UU.

Camillas de los años veinte en el Museo de las Minas de San Finx.

Camillas de los años veinte en el Museo de las Minas de San Finx. / Cedida

Fue la época dorada de San Finx, con más de un millar de personas trabajando en el complejo minero y dando vida a un poblado en el que había escuela (gratis para los hijos de los mineros, pero también para los chavales de la zona), hospital de primeros auxilios, cantina, economato y cuartel de la Guardia Civil. El complejo contó además con el primer teléfono que hubo en la comarca.

La población de Lousame pasó de los 4.000 habitantes que tenía en el año 1900 a los más de 6.500 en 1955. Y ello en un contexto de emigración masiva a América.

Los mineros y sus familias podían residir en las casas construidas por la empresa para tal fin. Los gerentes residían, hasta los años 60, en el edificio de la Gerencia; en la Casa Azul vivían facultativos y pagadores y sus familias; en la Casa de Castiñeiros, facultativos; el médico vivía en la Casa de Regos; en la Casa do Páramo, los trabajadores solteros; en el Cuartel Vello, un grupo escogido de trabajadores, oficinistas, encargados...; en el Cuartel Novo, entre 40 y 50 mineros disponían de una pequeña fonda, cocina y carnicería; y en las Casas Baratas, dos edificios con tres viviendas cada uno, residían algunos empleados y sus familias.

Por estas casas pagaban, dependiendo de la época, entre una y dos pesetas (precio que incluía el alojamiento y la electricidad). 

Edificación en la que antiguamente se ubicaba el economato del poblado minero.

Edificación en la que antiguamente se ubicaba el economato del poblado minero. / Cedida

En el poblado de San Finx nacieron muchos niños y niñas. Y también murieron muchos operarios, por las penosas condiciones de trabajo, la silicosis, los accidentes en las galerías e incluso los asesinatos, que también los hubo en torno a una actividad que generó un negocio negro paralelo. 

Finalizada la gran contienda, el precio de los minerales empezó a bajar y, con ello, el progresivo abandono de la explotación, hasta su cese, a finales de los ochenta.

En 2007 el Concello de Lousame aceptó la cesión del dueño de los terrenos y las instalaciones de la antigua mina y activó un proyecto para la rehabilitación y puesta en valor del patrimonio industrial de la mina de San Finx.

La entrada al musealizado poblado minero cuesta dos euros.

La entrada al musealizado poblado minero cuesta dos euros. / Cedida

En una primera fase se restauró la antigua escuela y se habilitaron el museo y el Centro de Interpretación. En 2010 se restauraron los edificios del taller, la Casa de Máquinas y el Cuartel Vello, reconvertido en restaurante.

En papel mojado quedó, lamentablemente, una tercera fase para restaurar un tramo de galería subterránea para hacerlo visitable.

Entre el numeroso y valioso material de los años veinte que ambienta ahora el musealizado poblado destacan una enorme máquina de compresión, un torno mecánico, martillos perforadores, un viejo mensáfono, un par de camillas, fotos, muestras de diversos minerales...

Utensilios del antiguo taller mecánico.

Utensilios del antiguo taller mecánico. / Cedida

La de San Finx fue la última mina de estaño y wolframio que cerró en España, y de las últimas de Europa. Llegó a producir más de 350.000 toneladas de minerales al año.

Hace unos días, la Xunta anunció que sacará a concurso la concesión de nuevos derechos mineros, entre ellos, los de la antigua mina de San Finx que, como ya ocurrió entre 2010 y 2023, podría volver a tener actividad, compatible con las visitas.

Antiguos teléfonos del complejo minero de San Finx.

Antiguos teléfonos del complejo minero de San Finx. / Cedida

El museo está abierto los miércoles, jueves y viernes de 10.00 a 14.00 horas, y los sábados y domingos de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00 horas. La entrada cuesta dos euros, y es gratis para menores de 6 años y mayores de 65. Para grupos escolares y empadronados en Lousame cuesta un euro.

Un muy recomendable viaje en el tiempo.

Fuente: El Correo Gallego

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