Entrevista | Mauro Comesaña Voz y batería de Zålomon Grass
«Ya sabemos cómo sonamos; en este nuevo disco buscamos otras miradas que descubran y potencien matices»
El trío vigués se convertirá en la primera banda española que grabará en el estudio de Pablo van de Poel, líder, cantante y productor de la formación neerlandesa DeWolff

La banda viguesa Zålomon Grass. / Lucas Salinas
Zålomon Grass será la primera banda española en contar con Pablo Van de Poel, cantante y guitarrista de la formación neerlandesa DeWolff y uno de los productores más destacados del rock clásico actual, como productor de su nuevo disco. Tras autoeditar sus dos primeros trabajos, Space Opera y Truble in Time, el grupo vigués afronta ahora la grabación de este nuevo elepé en varios estudios independientes de referencia con el propósito de capturar distintos matices sonoros y atmósferas técnicas de carácter analógico. Gabriel Mckenzie (guitarra y voz), Mauro Comesaña (batería y voz) y David Rodd (bajo y voz) viajarán a finales del verano a los estudios de Van de Poel en Maastricht para grabar este nuevo trabajo, del que ya presentaron su primer sencillo, Riders of the Night el pasado mes de febrero. «Contar con Van de Poel es para nosotros algo muy especial porque es un artista al que admiramos muchísimo», reconoce Comesaña.
Además, Zålomon Grass es la primera banda confirmada en la decimotercera edición del Festival Berete Rock, que se celebrará el 1 de agosto en la playa redondelana de Arealonga. Pero antes, el power trío actuará en el Festival Chicken Run de Lugo (6 de junio); Festival Sonnande. Nande (Pontevedra) junto a Los Deltonos, Treintañeras Cañeras y Mambas Negras (13 de junio), y en la Sala Mardi Gras de A Coruña, donde compartirá escenario con White Coven (20 de junio).
—Sus dos primeros discos fueron autoproducidos, ¿por qué cambian de fórmula para este nuevo trabajo de estudio?
—Queremos experimentar. Nos gusta. Ya sabemos cómo es trabajar por nosotros mismos y cómo sonamos, y ahora nos interesa abrir el proceso. Según el tema, buscamos un tipo de producción y un productor concretos para darle su propia personalidad. Queremos hacer que cada canción reciba el tratamiento que necesita. La idea es grabar parte del disco con Pablo Van de Poel y otras canciones en otro estudio con un productor español cuyo nombre todavía no podemos revelar, aunque ya estamos trabajando en ello y está muy entusiasmado con el proyecto.
—¿Qué significa para el grupo trabajar con Pablo Van de Poel?
—Para nosotros es algo muy especial, porque lo admiramos muchísimo como músico y como productor. Nos encanta su banda, la hemos visto varias veces y creemos que puede aportar justo el cariz que necesitan algunos temas del nuevo disco. Además, él trabaja de una manera muy concreta que nos encanta. Tiene un estudio en Maastricht, al sur de los Países Bajos, y todo allí es cien por cien analógico. Es un auténtico fanático de la forma de grabar de los años setenta, en cinta y sin ningún elemento digital. Por eso, para nosotros también supone un reto muy ilusionante grabar con él.
—¿Cómo contactaron con él para que produjera su nuevo disco?
—Todo empezó cuando ellos tocaron en el Festival Under Fest, si no recuerdo mal, entre noviembre y diciembre del año pasado. Nosotros ya teníamos por la ciudad los carteles del concierto de Navidad de “Está todo vivo”. Yo no pude ir a ese concierto, pero David y Mackenzie sí. Después de la actuación, fueron a hablar con él y le comentaron que nos encantaría trabajar con él de alguna manera. Van de Poel dijo que le interesaba la idea y comentó que había visto nuestros carteles por la calle y que le gustaba lo que hacíamos, pero la conversación se quedó ahí. Pasaron unas semanas en las que no sabíamos si aquello iba a salir adelante o si había sido simplemente una conversación más tras un concierto. La sorpresa llegó cuando él mismo nos escribió. Había escuchado nuestros dos anteriores discos y nos dijo que le habían encantado. Imagínate cómo nos pusimos. Para nosotros fue increíble, porque no se trataba solo de proponerle una colaboración profesional, sino de que él quisiera trabajar con nosotros porque realmente conectaba con nuestra música y veía afinidad con lo que hace y con lo que le gusta. Estamos muy felices. Ahora estamos organizando el viaje y seguramente iremos allí a finales de verano, aunque todavía tenemos que cerrar fechas.
—¿Aún no conocen el estudio?
—No, todavía no hemos ido. Pero confiamos totalmente en su criterio. Es muy activo en redes y suele mostrar cosas de las grabaciones que hace allí. Seremos la primera banda española, incluso del sur de Europa, con la que va a trabajar, porque normalmente produce proyectos de aquella zona. Para él también es algo especial trabajar con gente de fuera de los Países Bajos. Y nosotros confiamos plenamente en él, porque sentimos que entiende perfectamente nuestra manera de hacer música. El hecho de que dijera que quería hacer una excepción para trabajar con nosotros significa que ve algo de sí mismo reflejado en nuestra música.
—¿Tienen alguna idea de cómo sonará la banda con estos productores? ¿Creen que cambiará mucho el sonido?
—No lo sabemos del todo, aunque precisamente eso también nos interesa. Nosotros sabemos cómo queremos sonar, pero ahora queremos que gente de fuera descubra cosas que quizá nosotros no habíamos visto y potencie ciertos matices. Nos apetece que alguien llegue y nos diga: “Esto que hacéis menos, explotadlo más”. Los temas ya están construidos y tenemos pensado qué canciones irán a cada estudio porque creemos que encajan mejor en un sitio u otro, pero el plan puede cambiar perfectamente. Igual estamos grabando y descubrimos que una canción funciona mejor con otro productor.
—¿Ya saben cuántos temas tendrá el nuevo disco?
—Seguramente trabajaremos con once o doce canciones, la cifra habitual, aunque luego siempre acabas descartando alguna. Nos gustan los discos cortos, como se hacían antes, así que probablemente se quede en nueve o diez temas.
—¿Las canciones ya están compuestas?
—Prácticamente sí. Ahora toca arreglarlas. Y luego, en el estudio, las canciones siempre crecen de otra manera, porque pueden aparecer partes nuevas o arreglos que no habías imaginado. Pero el esqueleto del disco ya está terminado en un setenta u ochenta por ciento.
—¿Cómo definiría este nuevo disco respecto a los anteriores?
—Ni yo mismo lo sé, y eso es parte de la magia. Ahora sabemos cómo son las canciones, pero vamos a dejarnos llevar también por lo que aporten los productores, así que no sabemos exactamente en qué acabará convirtiéndose. Lo que sí tengo claro es que será el disco que mejor suene de todos, porque vamos a trabajar con gente de muchísimo nivel. Estilísticamente no vamos a dar un giro radical ni a volvernos locos, pero sí será un disco diferente, porque cada productor va a dejar su sello personal. Y creo que hace tiempo que no se trabaja así en este tipo de música.
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