Entrevista | Inés Yarza Finalista del Premio Vitruvio de Poesía
«La sensación de tanto vértigo por la inmediatez me llevó al poema»
La autora viguesa Inés Yarza obtuvo el accésit del galardón por su poemario «Perder el aire»

Inés Yarza firmando un ejemplar del poemario tras su presentación. / Cedida

El Premio Vitruvio de Poesía reconoció en su última edición a tres voces de la poesía actual, entre ellas, la de la viguesa Inés Yarza, quien resultó finalista con su poemario «Perder el aire».
-¿Cómo nace «Perder el aire»?
-Es un poemario que tiene bastante de pensamiento propio. Surge por una reflexión sobre el contexto actual y los retos que existen, por ejemplo, sobre el mundo digital, los teléfonos móviles, la inteligencia artificial, los correos electrónicos, las notificaciones... Es un contexto en el que hay muchísima velocidad, mucha inmediatez, muchos estímulos, y esto es algo que en algún momento te puede afectar a tu propia capacidad de vivir el presente, de mantener la atención, de vivir la vida con más intensidad. De ahí viene la idea de perder el aire, porque a veces podemos entrar en una rueda por todo lo que implica la tecnología y a veces puede ser difícil ver la salida. Yo estudié filosofía y hay otra idea que también aparece en el poemario y que pienso que es muy interesante , la de los «no lugares», que ya popularizó en su momento Marc Augé y que pienso que también está muy relacionada en la actualidad con todo lo que sucede con la tecnología. En el año 92 él mismo señalaba que los «no lugares» eran espacios de tránsito, por ejemplo, un aeropuerto, un centro comercial, un supermercado, pero luego en 2019 afirmó que esos «no lugares» habían invadido ya el centro de las ciudades, de manera que con el desarrollo tecnológico habitamos ya el «no lugar». Esta sensación aparece mucho en el poemario y, en contraposición, también está presente el lugar que sí puede ser habitado, lugares más humanos en los que existe una memoria, una identidad, un cierto arraigo.
-La necesidad de habitar la pausa, de recuperar la calma y el tiempo propio, también están presentes.
-Sí, esa es precisamente la sensación que yo tenía y que los poemas salían un poco de ahí, de esa inquietud, pero también de cómo se puede lograr, porque sí que es cierto que en este poemario hay mucho de esperanza. Creo que es importante ver que podemos lograrlo, es decir, la esperanza es esencial también.
-¿Y qué la llevó a plasmar estas ideas apostando por el género lírico?
- Antes ya había escrito narrativa, sobre todo novela breve, pero muy orientada a la filosofía, muy especialmente considerando que es muy rico el resultado cuando te pones a pensar al escribir. Tenía un tío abuelo que fue poeta, se murió cuando yo era pequeña, pero siempre estuvo ahí ese recuerdo de la infancia, siempre como un referente, por lo que siempre he tenido la inquietud poética.Por otra parte, también colaboré en una revista literaria 2384 haciendo traducciones, algunas de poemas, por lo que siempre he tenido cerca el recurso poético, de manera que cuando empecé con «Perder el aire», era lo que realmente me apetecía. También pienso que, a lo mejor, fue esa sensación de velocidad y de tanto vértigo lo que me llevó al poema, que es algo como muy concreto, muy esencial. Fue lo que me atrajo en ese momento y al final construí el proyecto así.
-Y acabó siendo finalista del Premio Vitruvio de Poesía, ¿qué supuso obtener el accésit?
-Pues estoy muy agradecida a Ediciones Vitruvio, al editor, Pablo Méndez, porque la verdad es que es una oportunidad impresionante poder publicar un libro, sobre todo en un momento en el que hay tanto movimiento en el mercado editorial y que tampoco es fácil, por lo menos para mí. Es una oportunidad por la que estoy muy agradecida y pienso que cambia todo, porque lo puedes compartir de una forma más ordenada con otras personas, porque no es lo mismo pasar un manuscrito que un libro ya publicado.
-¿Qué es lo que más le mueve a la hora de escribir poesía?
-Sobre todo ese vínculo del pensamiento, como es el de la poesía y la filosofía. Me atraen mucho poetas de este estilo, los que siempre guardan un trasfondo más filosófico. En este sentido, me gusta mucho Alejandra Pizarnik o José Ángel Valente, la poesía como guía de conocimiento. Y luego también me inspira bastante la propia narrativa, autores como Cortázar, que tienen un flujo narrativo tremendo. Además, en el ámbito de la filosofía, un referente para mí es María Zambrano, que aborda la razón poética, juntando razón e intuición, lo que es muy clarividente, porque con eso eres capaz de mostrar un poco la verdad, como si la desvelaras o intentaras aproximarte a ella.
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