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Dos candidatos de la UVigo cuestionan el nombramiento de la directora del CGAC

Ruiz de Samaniego y Susana Cendán, los dos aspirantes a dirigir el centro, cuestionan la elección de Eva López Tarrío y reclaman transparencia sobre los currículos y proyectos presentados

Ruiz de Samaniego y Susana Cendán

Ruiz de Samaniego y Susana Cendán / FdV

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R.V.

La polémica por la nueva dirección del Centro Galego de Arte Contemporánea suma dos voces críticas desde dentro del propio concurso. Alberto Ruiz de Samaniego y Susana Cendán, profesores de la Universidade de Vigo y aspirantes al puesto que finalmente ocupará la viguesa Eva López Tarrío, han decidido hacer pública su oposición al proceso. Ambos sostienen que la Xunta ignoró perfiles de mayor trayectoria académica, profesional e internacional y reclaman que se conozcan los currículos y proyectos de las nueve candidaturas para comprobar si la decisión respondió a criterios técnicos o políticos.

La elección de Eva López Tarrío como nueva directora del CGAC no ha cerrado la crisis abierta en el sector del arte contemporáneo gallego. Al contrario: la ha desplazado desde la protesta general contra el modelo de selección hacia la denuncia concreta de algunos de los candidatos descartados. Dos de ellos, Alberto Ruiz de Samaniego y Susana Cendán, ambos vinculados a la Universidade de Vigo, han dado un paso al frente para cuestionar la decisión de la Consellería de Cultura.

La Xunta anunció el nombramiento de López Tarrío el pasado 20 de mayo tras una convocatoria de libre designación entre personal funcionario de carrera a la que, según el propio Gobierno gallego, se presentaron nueve candidaturas. Cultura defendió entonces que el proceso siguió criterios de “transparencia, mérito y capacidad” y que la nueva responsable del CGAC cuenta con trayectoria en proyectos culturales, educativos y de gestión institucional.

El argumento no convence a Ruiz de Samaniego ni a Cendán. Los dos coinciden en situar el problema más allá del nombre elegido: el fondo, sostienen, es qué perfil debe dirigir el museo público de referencia del arte contemporáneo en Galicia y hasta qué punto una institución como el CGAC puede depender de una decisión de carácter administrativo.

Ruiz de Samaniego, profesor titular de Estética y Teoría de las Artes en la Universidade de Vigo, crítico, comisario y exdirector de la Fundación Luís Seoane, reveló que él mismo fue candidato a la plaza. En un texto difundido en sus redes sociales, afirma que esperó una rectificación por parte de la Consellería ante una decisión que considera “arbitraria” y que, a su juicio, provocó “la indignación de todo el sector”.

“Entre las candidaturas presentadas había perfiles con una trayectoria profesional, académica e internacional de mayor solidez y reconocimiento”, sostiene Ruiz de Samaniego, que añade que había aspirantes “con más méritos y currículo” que la persona seleccionada. Su trayectoria incluye, entre otros hitos, el comisariado del Pabellón Español en la 52ª Bienal de Arte de Venecia, la dirección de la Fundación Luís Seoane y el Premio Espais a la crítica de arte.

El profesor insiste en que no pretende reducir la polémica a una comparación de nombres. En su opinión, el debate real está en la “independencia institucional del CGAC”, en la autoridad cultural que debe tener su dirección y en la necesidad de que el centro no quede convertido en una pieza más de la maquinaria administrativa o política. “El problema no es la condición administrativa de nadie, sino el grado de capacidad de gestión artística, autonomía, criterio y reconocimiento que exige una institución como el CGAC”, sostiene.

Susana Cendán, doctora en Historia del Arte Moderna y Contemporánea, profesora de la Facultade de Belas Artes de Pontevedra y comisaria, también ha confirmado que fue una de las aspirantes descartadas. En declaraciones a Nós Diario, Cendán reclamó que se hagan públicos los currículos y los proyectos de todas las personas que concurrieron a la convocatoria para poder comparar los méritos y evaluar la decisión de la Xunta.

Cendán calificó el sistema de elección como “caciquil” y sostuvo que no estuvo basado en “los méritos profesionales”. La docente cuestionó especialmente las declaraciones del director xeral de Cultura, Anxo Lorenzo, en las que defendió que la candidatura de López Tarrío era la mejor capacitada entre las nueve presentadas. “Que se fagan públicos os das persoas que nos presentamos e que se compare”, reclamó Cendán en el citado medio.

La profesora de la UVigo cuenta con una amplia trayectoria en docencia, investigación, crítica y comisariado. Ha participado en programas de difusión cultural, trabajó en actividades educativas del propio CGAC durante la etapa de Gloria Moure, desarrolló funciones de gestión y dirección creativa en el Centro Torrente Ballester y ha comisariado más de una veintena de exposiciones, además de mantener una línea de trabajo sobre el papel de la mujer en las artes.

La crítica de Cendán no se limita a su caso personal. La docente sostiene que el procedimiento refleja una forma de gestionar la cultura gallega marcada por “asesores en la sombra” y por decisiones tomadas de antemano. También advierte contra la subordinación del museo a una lógica turística o de escaparate institucional. En su opinión, el CGAC debería reforzar la investigación, el pensamiento crítico y la colaboración con otros centros, no competir sin base sólida con instituciones internacionales ni supeditar su programación al Xacobeo.

Ese punto conecta con otra de las críticas de Ruiz de Samaniego, que ve en la orientación anunciada por la Xunta —incluidas las alianzas con el Museo Centro Gaiás y el Xacobeo 2027— un riesgo de convertir el CGAC en una extensión de la política cultural vinculada al turismo. La Xunta, por el contrario, defiende que el objetivo de la nueva dirección es convertir el centro en referencia del eje atlántico europeo, reforzar la programación internacional y dar más proyección a los artistas gallegos.

La controversia llega después de semanas de rechazo por parte de asociaciones, facultades y profesionales del arte al nuevo modelo de elección. El proceso se articuló como una plaza de libre designación reservada a personal funcionario de carrera, un cambio que parte del sector interpreta como una “funcionarización” de la dirección del CGAC y como una pérdida de autonomía para una institución que, desde su creación, ha aspirado a jugar un papel de referencia en el circuito artístico contemporáneo.

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