Festival de Cans | Julio Medem Cineasta
«Me siento muy en forma; tengo muchos guiones escritos»
«No le dije no a Spielberg, le dije que no a "El Zorro"»

Julio Medem en el Festival de Cans. / Anxo Gutiérrez
Julio Medem (San Sebastián, 1958) no necesita presentación. Sus películas, «Lucía y el sexo» o «Los amantes del círculo polar», lo convierten en uno de los cineastas más reputados del cine español. En 1993 ganó en Premio Goya al mejor director novel por «Vacas», y desde entonces no ha dejado de crear historias que poco tienen que ver unas con otras, como el documental «La pelota vasca, la piel contra la piedra».
Ha estado varias veces en el Festival de Cannes, pero nunca antes en su versión rural: en Cans, donde hoy sábado ofrecerá un coloquio para hablar sobre la evolución del cine desde los años 90. Es la estrella principal de esta vigésima edición del Festival de Cans, que apaga hoy los focos en Porriño.
¿Conocía el Festival de Cans?
Muy poco. Fue Tamar Novas el que me habló del Festival de Cans. Él fue el contacto con la organización, me propuso venir cuando hicimos la promoción de «8», me informé un poco y me pareció una idea estupenda, sobre todo porque tiene ese punto de cercanía que es lo opuesto a Cannes. Pensé, ¿a quién se le habrá ocurrido un festival así?
¿Qué expectativas trae?
Vengo con ganas de ser feliz y dejarme querer. También me apetece estar cerca de la gente. Me hace mucha ilusión el coloquio en la plaza del pueblo, rodeado de vecinos, nunca he hecho nada parecido. Lo voy a hacer con todo mi cariño. Y además me van a hacer un homenaje, no se puede pedir más.
Además de Tamar Novas, también ha rodado con Javier Rey, Tristán Ulloa o Luis Tosar. ¿Tiene buena sintonía con los actores gallegos?
Creo que tenemos buena conexión cultural y emocional entre los gallegos y los vascos. El primer actor gallego con el que trabajé fue Tristán. Con él grabé «Lucía y el sexo»; el de Lucía es el personaje más difícil que he escrito nunca para un actor o una actriz y tuvimos que ensayar muchísimo con Paz Vega, que superó las mejores expectativas. Tristán la ayudó muchísimo; fue muy importante tenerlo al lado. A Luis Tosar lo tuve en «Ma ma» y tiene una magia propia; algo que tienen muy pocos actores buenísimos en el mundo, que es que, con muy poco, hace muchísimo. Y con Javier Rey acabo de hacer «8». Javi tiene una mezcla de intuición e instinto que es muy fuerte. Trabajar con él es una maravilla. Me llevé una sorpresa muy grande con él. Me di cuenta de que tenía delante un actorazo.
Pudimos ver «8» esta semana en el Festival de Cans. Está grabada en ocho planos secuencia. Imagino que no fue nada fácil...
Nunca había rodado así. Nunca me lo había puesto tan difícil. Surgió desde el principio, desde que empecé a escribir el capítulo uno. Quería contar la película en ocho planos en continuidad, que son ocho ratos de 90 años de vida de Octavio y Adela, los protagonistas, interpretados por Javier Rey y Ana Rujas. Tuve que prepararlo muchísimo. Incluso estuve ensayando en una sala enorme, vacía, donde marcaba los espacios con una cinta blanca en el suelo, y luego apliqué un programa maravilloso, que se llama «Hal», que diseñó mi hijo mayor, en el que, a través de la realidad virtual, yo, como director, podía estar dentro de esos espacios. Grabamos a los actores y actrices con unos trajes especiales llenos de sensores y a partir de ahí pude tener la experiencia de estar yo, en mi casa, solo, con unas gafas de realidad virtual, viendo donde podía colocar la cámara.
«8» es su última película, pero se podría decir que con «Vacas» empezó todo. Con ella ganó el Premio Goya al mejor director novel en 1993. ¿Cómo ha cambiado la industria del cine en estos más de 30 años?
La industria depende totalmente de los gustos y los hábitos del espectador. Yo cuando empecé en esto viví una época maravillosa; fui un privilegiado porque entonces el cine que yo hacía era de autor y teníamos un público al que, de pronto, les gustaba mucho. Mis películas son de autor porque no sé hacerlas de otra manera. Es lo que me sale de dentro, estoy limitado por mí mismo. Entonces, en esa época había un público que las veía con muchas ganas; recuerdo que estaban siempre esperando mi siguiente película. Mis productores querían que yo hiciera mi cine. En esa época, los 90, pude gozar de eso. El cine libre que me salía tenía un público. Hace tiempo que ya no hay ese tipo de público en salas de cine, por eso cada vez es más difícil encontrar un productor y levantar proyectos de autor.
¿Cómo han influido las plataformas de streaming?
Con las plataformas de streaming eso ha cambiado, yo mismo voy mucho menos al cine ahora que antes. Pero veo muchísimo cine y series en plataformas. En los últimos diez años ya puedes ver muy buen cine en plataformas. Mi película «8» ya está en Movistar+ y va a tener muchísimo más recorrido y se va a ver muchísimo más que en salas de cine. Esto es así y hay que hacerse a eso. Yo como espectador también lo disfruto. Ya no hay vuelta a esos tiempos en los que era habitual los planes de ir al cine con frecuencia.
¿Qué historias le falta por llevar a la pantalla?
Muchas, me siento muy en forma. Tengo muchos guiones escritos. Estoy buscando financiación para un proyecto muy potente que va a ser el más ambicioso de mi trayectoria, que se llama «Jai Alai», sobre pelotaris vascos que fueron a jugar a Miami en los años 70-80. Es cara y estoy buscando financiación, pero espero estar dentro de un año, en abril de 2027, empezando a rodar. Llevo años con esta película. Siento que es el mejor guion que he escrito nunca y que puede tener mucho gancho comercial, sobre todo en el mercado internacional. Estoy muy ilusionado. También estoy a punto de estrenar «Minotauro, Picasso y las mujeres del Guernica», que rodé en otoño de 2022, pero que en un momento dado se paró porque faltaba dinero para los efectos digitales, pero ya está terminada.
Por último, se lo tengo que preguntar, ¿se arrepintió en algún momento de los últimos 30 años de haber rechazado la oferta de Steven Spielberg para dirigir «El Zorro»?
Yo no le dije no a Spielberg, le dije que no a hacer «El Zorro». Dudé muchísimo, no fue nada fácil decir que no. En ese momento estaba a punto de empezar a preparar «Los amantes del círculo polar» y pregunté si podía hacer algo con ese guion, que era un guion de cine de aventuras americano. No entendía por qué me llamaban a mí, no tenía ningún sentido. Tardé muchísimo en ver esa película, siete u ocho años. Cuando la vi pensé, que horror, yo no pintaba nada ahí. No me arrepiento. Ahora, si Spielberg quiere producirme una película, yo feliz, y si encima es mía, mejor, pero ¿El Zorro?
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