Moda
La gallega Ana Prados, modista de alta costura: «Acompañar, tranquilizar y ayudar a relativizar es parte de mi trabajo como diseñadora de novias»
La creadora ferrolana compagina su taller de alta costura con la formación de medio centenar de alumnas en su academia de Santiago. El viernes estará en la EMAO de Vigo para hablar sobre su trabajo

Ana Prados Atelier
Para Ana Prados, vestir a una novia no es solo escoger telas y diseñar un vestido; es también un acompañamiento. «Parte del trabajo es acompañar, tranquilizar y ayudar a relativizar. Recordarles que todo va a salir bien y que lo importante es lo que están celebrando», comenta la diseñadora ferrolana de alta costura, especializada en moda nupcial.
Ese acompañamiento es aún más necesario en un mundo donde las redes sociales marcan el ritmo. «Hoy en día, la influencia digital ha cambiado las expectativas. Estamos rodeados de imágenes perfectas y cuerpos perfectos que generan ideales poco realistas. Yo intento que las novias vuelvan a lo esencial y entiendan el proceso», explica.
Pero el impacto del mundo digital no solo influye en las novias. También lo hace en quienes quieren aprender el oficio. Prados lo sabe de primera mano porque compagina su trabajo en su taller de creación de moda con la formación en su propia academia, donde se forman cincuenta alumnas de entre siete y setenta años. «La gente cree que aprenderá muy rápido, cuando este es un oficio que requiere tiempo», reconoce.
De su trayectoria profesional y de su pasión por la moda nupcial hablará en la biblioteca de la EMAO de Vigo el viernes (19.00 horas). «Cuando vistes a una novia, formas parte de un día muy especial. Yo lo viví así cuando me casé, y participar en ese proceso me parece increíble. Me sigue emocionando con los años. Además, trabajar con blanco, blanco roto o marfil permite jugar mucho con las texturas, algo más complicado cuando trabajas con color. Aunque antes también vestía invitadas, las novias representan actualmente prácticamente todo mi trabajo», expone.
Cada novia es única y, por ello, sus diseños, que combinan tradición y modernidad, también. Es, además, una novia más madura que hace apenas diez años, con una personalidad más definida y que se aleja del arquetipo tradicional de «princesa». Por eso, su trabajo tiene también un componente humano. «Siempre digo que soy una psicóloga frustrada», comentala creadora.
Psicología es la carrera que la modista quiso estudiar en primera instancia, pero no consiguió acceder. Fue entonces cuando empezó a explorar el mundo de la moda, aunque acabaría decidiéndose por Pedagogía. Esta decisión la llevó a Tarragona, donde trabajó durante dos años como pedagoga y educadora.
Fue también en esa ciudad catalana donde decidió cambiar las aulas por el taller de costura, que siempre fue su auténtica vocación, y comenzó a formarse en patronaje y confección. Tal vez, en parte, por haberse criado entre hilos y agujas, ya que su abuela bordaba para la Marina y su madre también cosía. «Mi profesora, Pilar, tenía academia y atelier. Ese modelo me encajaba porque combina el trabajo creativo con la formación», recuerda.
Así, hace siete años abrió, de forma simultánea, su atelier y su academia, que en un principio compartían espacio y nombre. Hace cuatro, resolvió separarlos físicamente y como marca. «Decidí diferenciarlos porque son negocios distintos: en uno enseño y en otro ejerzo», explica.

María Vázquez, con el modelo de Ana Prados que lució en la Gala de los Goya 2024. / Instagram de Ana Prados.
También tiene experiencia en la alfombra roja, ya que vistió a la actriz viguesa María Vázquez en varios festivales cinematográficos. «La colaboración surgió a partir de un vestido de algodón bordado que formaba parte de una colección de novia. Con ese vestido hicimos una editorial en Ferrol junto a otros profesionales, recreando una boda gallega, con elementos como la toca de madera. A María Vázquez le había gustado ese vestido para el Festival de San Sebastián. Se lo presté y el vestido tuvo buena acogida», recuerda.
Después, diseñó los estilismos que la actriz lució en el festival de Berlín y en la gala de los Goya 2024, en la que estuvo nominada a mejor actriz protagonista por su papel en «Matria». «Fue una experiencia importante, pero más por la relación personal. Conectamos muy bien. No me interesa especialmente el mundo de las alfombras rojas; me resulta más estresante que atractivo. Prefiero el trato cercano con la clienta», reconoce la diseñadora, de cuyas creaciones se hacen eco prestigiosas revistas especializadas en moda.
Trabajo artesanal
En su trabajo, técnica y creatividad se dan la mano. «La técnica es muy importante, pero en el diseño pesa mucho la intuición, quizá un 80%. No se trata solo de coser bien, sino de crear un vestido que represente a la persona. La empatía es clave para acertar. Después, la confección debe estar a la altura, porque es un trabajo artesanal que tiene que estar bien ejecutado», explica.
Según Prados, la confección a medida está en auge. «Hoy todo el mundo tiene acceso a la moda, y cuando llega un momento especial como una boda, se busca algo único y personalizado», opina.
En un sector textil cada vez más dominado por la producción industrial, la diseñadora gallega ha optado por reivindicar lo artesanal, un proceso lento que requiere tiempo para hacerse bien. «Intento transmitir esa calma tanto a las novias como a mis alumnas. El proceso también hay que disfrutarlo», señala.
Aun así, reconoce que la artesanía no siempre recibe el reconocimiento que merece. «La palabra “artesanal” está infravalorada. Para quien no lo entiende, parece algo menor; para quien sí, tiene un valor enorme. Ese contraste es el problema», lamenta.
Dar clases le aporta también mucha satisfacción porque le permite ver la evolución de cada alumna. «Me gusta mucho la formación y cuido mucho el trato con las personas. Me encanta ver cómo aprenden, cómo avanzan con las manos y la cabeza. Personas que empiezan sin saber coser y en pocos meses ya hacen prendas», comenta.
Prados apuesta por la recuperación de oficios. Su academia imparte clases no solo de patronaje, corte y confección, sino también de cestería experimental, bordado. sastrería, y sombrerería. «La formación que se imparte hoy en día se orienta más a lo industrial y los oficios artesanales se están perdiendo y esto es algo que deberíamos evitar», explica.
En su academia, imparte el sistema Martí de patronaje, corte y confección. «Es un método muy preciso y, aunque tiene más de 130 años, sigue funcionando, lo que demuestra la calidad del estudio del cuerpo humano de su creadora», comenta.
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