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El profesor Ignacio Tosar presenta su manual de consejos para docentes principiantes: «Veo una crisis vocacional en la enseñanza y desilusión en compañeros»

El maestro compartirá sus reflexiones en la presentación del libro «Café para profesores posmodernos» este jueves a las 19.00 horas en la Delegación Territorial de la ONCE

El profesor Ignacio Tosar, autor de 'Café para profesores posmodernos', posa con el libro.

El profesor Ignacio Tosar, autor de 'Café para profesores posmodernos', posa con el libro. / GUS DE LA PAZ

Nico Carreira

A Coruña

El profesor Ignacio Tosar presenta su libro Café para profesores posmodernos, una guía para docentes principiantes con consejos y reflexiones sobre sus 20 años como educador, este jueves a las 19.00 horas en la Delegación Territorial de la ONCE en A Coruña. Tosar ejerce su oficio día a día en el colegio concertado Peñarredonda y concibe la obra como lo «que le hubiera gustado leer antes de iniciar su carrera». En parte, el origen de este manual se debe a la jubilación de un maestro muy respetado en su escuela, «don Jesús», y cuyo retiro fue «una pérdida para el alumnado y también para sus compañeros».

«Vivimos tiempos malos para ser profesor. Hay muchas cosas en nuestra contra. La visión de la sociedad hacia nuestra profesión no es del todo positiva, se nos echa en cara, por ejemplo, que tenemos muchas vacaciones. La realidad que he visto es diferente. La mayoría de los profesores son buenísimos y trabajan muchísimo. Cada vez voy viendo más, desde hace ya años, una crisis vocacional de enseñanza y desilusión en muchos compañeros y compañeras. Está el tema de los índices de depresión también de los docentes», explica Tosar sobre su libro, que busca dar un enfoque «positivo y de ánimo».

Después de dos décadas en la docencia por diferentes centros de España y Galicia y de enseñar en cursos desde la Primaria al Bachillerato materias tan dispares como Música, Religión o Geografía, Tosar articula su guía de consejos centrándose en ámbitos como la profesión, la familia, la escuela o el aula. Incide a su vez en materias concretas, como la ejemplaridad o la confianza del maestro con el alumnado.

«Los alumnos no son tus amigos, en un sentido positivo. Los alumnos necesitan un profesor, no necesitan un colega. Esto no quita, evidentemente, que tengas que ser cercano, escucharles, entrar un poco en su mundo y respetarles. La ejemplaridad es importante. Como yo hable delante de mis alumnos es como ellos luego me hablarán, como yo les trate es como me tratarán. Es recomendable tener buenas aficiones además de tener formación, como leer mucho», señala Tosar.

En las páginas de Café para profesores posmodernos, el autor se detiene en dos aspectos que considera determinantes: la autoridad y la disciplina. Para Tosar, el profesor es una autoridad que debe marcar los roles que tiene cada uno dentro del aula, «para no engañar a los niños», y deben evitar encasillarse como «un simple cuidador de niños, porque un profesor tiene que ser un transmisor de conocimientos».

«La disciplina es un tema muy difícil de explicar, pero es necesario. Hay alumnos que se pasan de la raya por falta de disciplina. Explico mi posición con la metáfora de la pizza, que se me ocurrió hace años. Para hacer pizza necesitas una masa, que sería la disciplina, y encima de la masa echas los ingredientes, que serían el orden, el respeto y el resto de didáctica», detalla Tosar.

Las familias, la primera escuela

El profesor Ignacio Tosar alude a las familias en su Café para profesores posmodernos y las define como «aliadas de la educación», ya que «la acción educativa tiene que ir unida entre colegio, profesores y padres». El autor pone el foco en el cómo se educa al alumnado y qué se les permite o no, para fomentar «seguridad, concienciación y equilibrio» en los niños. «La familia es la primera escuela. Los padres son los primeros profesores», expone Tosar.

«El cambio de paradigma ha sido paulatino y mudado la percepción sobre la educación, sobre qué debe ser y lo que es un colegio. No es un sitio donde se almacenan niños unas horas y luego se sueltan. En el colegio se debe enseñar principalmente, y en las familias, educar; aunque el trabajo se reparta un poco. Los profesores no somos los únicos responsables», afirma el autor.

Tosar trata la problemática de la desautorización al profesor por parte de las familias. Advierte que «los niños detectan» cuando unos padres se lanzan contra los docentes «sin conocer la versión del maestro» y «afilan la lanza» contra ellos. «Por esa sobreprotección, algunos padres, como los padres helicóptero que sobrevuelan encima de todo y buscan evitar el sufrimiento de su hijo, olvidan que son niños y dicen las cosas a su manera, se pueden equivocar», argumenta.

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