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Entrevista | Marta Pardo Conferenciante profesional, única mujer en el Top 10 Global Gurus Management

«Ser la única mujer en el top 10 de Global Gurus es el resultado de una reinvención personal total»

La coach y conferenciante viguesa se consolida en la lista mundial de referentes del liderazgo, siendo la única mujer entre los diez primeros puestos. Para ella, su mayor logro fue reinventarse a los 49 años, tras superar un grave burnout

Marta Pardo, viguesa en el top 10 de Global Gurus, en Vigo.

Marta Pardo, viguesa en el top 10 de Global Gurus, en Vigo. / Alba Villar

Vigo

La conferenciante profesional y coaching Marta Pardo ocupa el puesto número ocho del top 10 de Global Gurus 2026 en la categoría de Management Thought Leader. Se trata del tercer año consecutivo en el que la viguesa figura en esta prestigiosa lista, que reúne a los referentes más influyentes del mundo en desarrollo personal y liderazgo. Este año, además, ha marcado un hito al convertirse en la primera y única mujer dentro del top 10. Y todo ello en apenas cinco años.

En 2020, en plena pandemia del COVID, el burnout (síndrome del trabajador quemado), que arrastraba desde hacía tiempo, aunque no quería reconocerlo, se intensificó y tuvo que parar. Pardo convirtió este revés en una oportunidad y se reinventó completamente a los 49 años. Decidió formarse en la Academy of Speakers y transformar sus casi 30 años de experiencia en puestos de liderazgo y dirección en el sector hotelero —donde colaboró con grupos internacionales de referencia como Disneyland, Marriott y Accor Hotels— en una nueva trayectoria como conferenciante profesional.

Hoy, Marta Pardo imparte ponencias en inglés, francés y español —aunque también domina el italiano y el portugués— sobre liderazgo audaz, experiencia con el cliente y motivación de equipos, llevando su mensaje a escenarios de los cinco continentes. El año pasado dio su primera conferencia en Galicia, en Santiago, y su deseo es poder hacerlo pronto en Vigo. Además, es autora del libro En camino hacia la motivación, donde presenta su propio método, «P-ROAD», y es una de las coautoras del superventas Connect, Lead & Succed, obra en la que participan dieciséis expertos de distintos países en campos como el liderazgo, la gestión de equipos, la inteligencia artificial, el marketing y la conexión humana.

-¿Qué significa para usted ser la única mujer en el top 10 del Global Gurus?

-Para mí significa muchísimo. Después de 30 años de trabajo duro en el extranjero, es un orgullo enorme. Representa todo el esfuerzo de haber dejado mi país y mi ciudad para construir una carrera internacional. Más allá del reconocimiento, lo importante es lo que simboliza como mujer: cuando ves el ranking y prácticamente todos son hombres, muchos con trayectorias académicas en universidades como Harvard o Stanford, te preguntas en qué momento se fijaron en ti. En mi caso, ha sido por mi trabajo como autora, por mis libros y por haber creado mi propio método. Pero, sobre todo, me enorgullece porque es el resultado de una reinvención total.

"La brecha de género en liderazgo femenino sigue siendo evidente"

-Es la tercera vez que entra en esta lista; ahora en el top 10. ¿Cómo ha sido esa evolución?

-Sí, es la tercera vez. Los dos anteriores estuve en las posiciones 11 y 13, y este año he entrado en el top 10, en el puesto 8. Es una progresión que refleja un trabajo constante y una evolución sostenida.

-Además es la única mujer. ¿Aún queda mucho camino por recorrer en igualdad dentro del liderazgo?

-Creo que todavía estamos muy lejos de la igualdad. Cuando analizas el ranking completo, ves que hay muy pocas mujeres en el top 30 y que en el top 10 solo hay una. Eso ya lo dice todo. No es solo que yo esté ahí, es cuántas mujeres han sido identificadas para que solo una llegue a ese nivel. A nivel internacional, además, la competencia es altísima, y eso hace que la brecha sea aún más visible. A nivel nacional ya es difícil para una mujer destacar en rankings de liderazgo, pero a nivel global el reto es mucho mayor.

-¿Qué hay que tener para ser un buen líder y un buen orador?

-Yo diría tres cosas fundamentales. Primero, saber comunicar bien, porque sin comunicación no hay liderazgo. Segundo, tener confianza en uno mismo, porque si tú no crees en lo que haces, es muy difícil que los demás lo hagan. Y tercero, ser audaz, es decir, atreverse a salir de la zona de confort. Un buen orador tiene que tener algo diferente, algo que conecte con la gente y que haga que lo recuerden. Y un líder también tiene que ser único, no puede limitarse a seguir lo que hacen los demás.

-Habla de reinvención. ¿Qué es lo que más le enorgullece de ese proceso?

- Volver a empezar desde cero a los 49 años. Durante más de 30 años trabajé en dirección hotelera, principalmente en Francia, con una carrera muy consolidada. Y de repente llega el COVID y todo cambia. Tener la capacidad de reinventarte en ese momento de la vida, cuando ya tienes una trayectoria hecha, es algo que tiene muchísimo valor. Para mí, ese es mi mayor orgullo.

-Usted sufrió burnout, un problema del que habla en sus conferencias. ¿Cree que aún hay vergüenza en reconocerlo?

-Sí, muchísma. Especialmente en posiciones de liderazgo. Existe la idea de que un líder no puede mostrarse vulnerable, que tiene que ser fuerte siempre. Entonces, reconocer que estás mal, que estás agotado o que necesitas ayuda, se percibe como una debilidad. Eso hace que mucha gente lo oculte. A mí misma me costó reconocerlo. Pero la realidad es que no puedes salir de un burnout sin ayuda, ya sea profesional o personal.

-¿Qué debería cambiar para que deje de ser un tema tabú?

-Creo que hace falta mucha más empatía. Entender que el burnout no es algo aislado, que le puede pasar a cualquiera, independientemente de su puesto o su nivel. Hoy en día, con la presión que existe en el trabajo, cualquiera puede llegar a ese punto. Pero muchas veces pensamos que somos invencibles, que a nosotros no nos va a pasar, hasta que pasa.

-En su caso, ¿cuál fue el detonante?

-Todo comenzó durante la pandemia. En marzo de 2020 tuve un COVID muy severo, con problemas respiratorios importantes. Estaba en casa, con oxígeno, y aun así seguía recibiendo presión laboral constante. Tenía que gestionar el cierre de un hotel con 80 empleados, responder a clientes, rehacer presupuestos… Todo desde la cama. El detonante llegó cuando volví al trabajo sin estar completamente recuperada. Hubo una alarma de incendio en el hotel, y aunque no era un incendio real, la situación me desbordó completamente. Sentí el peso de toda la responsabilidad y mi cuerpo colapsó. Me derrumbé, tuve que ser atendida por una ambulancia y a partir de ahí entré en un bloqueo total. Perdí la memoria a corto plazo durante tres meses y estuve meses sin poder hacer vida normal.

-¿Cómo logra salir de esa situación y reinventarse?

-A través de la meditación. Empecé a meditar todos los días para poder respirar mejor, y eso me llevó a un proceso de reflexión profunda. Me senté con un papel y me hice una pregunta muy simple: «¿Qué quiero hacer y qué no quiero hacer?». Ahí descubrí que lo que realmente quería era ayudar a los demás. Empecé a recordar momentos difíciles de mi vida que había superado, y eso me dio fuerza. Entendí que si había podido salir de otras situaciones, también podía salir de esta. Y desde ahí comencé a construir mi nueva etapa.

-¿Qué es el liderazgo audaz?

-Es atreverse. Es tener la capacidad de tomar decisiones, asumir riesgos y hacer cosas diferentes. No significa que todo vaya a salir bien, pero sí implica tener la valentía de intentarlo. Es salir de la zona de confort, probar ideas nuevas y no tener miedo a equivocarte. Para mí, ese es el tipo de liderazgo que realmente marca la diferencia

«Cuando alguien me dice que le he inspirado o que le he ayudado, ese es mi verdadero éxito»

-¿Qué errores ve hoy en el liderazgo empresarial?

-Uno de los principales errores es el miedo al cambio. Vivimos en un entorno que evoluciona constantemente, y si no te adaptas, te quedas atrás. También veo que muchas empresas no entienden a las personas que forman sus equipos. No todos trabajan igual, no todos tienen la misma capacidad ni la misma motivación. Si no entiendes eso, es muy difícil liderar bien.

-Tiene su propio método de motivación, «P-ROAD». ¿Qué le diferencia de otros?

-Es un método basado en una analogía entre líderes y motores. Cada persona es un «motor» diferente (turbo, diésel, eléctrico…), con su propia forma de funcionar. El método ayuda a los líderes a entender esas diferencias y a motivar mejor a sus equipos. Las siglas P-ROAD representan cinco elementos clave: P es personalidad; R, responsabilidad; O, oportunidad; A, actitud; y D, determinación. Es un enfoque muy práctico que ayuda a adaptar el liderazgo a cada persona.

-¿Le damos demasiada importancia al éxito?

-Depende de cómo lo definamos. Para mí, el éxito no es dinero o posición, es estar en paz contigo mismo. Puedes tener mucho dinero y no ser feliz, y entonces no eres exitoso. Cuando alguien me dice que le he inspirado o que le he ayudado, ese es mi verdadero éxito. Para mí, lo más importante no es el dinero ni el reconocimiento, es el impacto en las personas.

-Trabaja con audiencias internacionales. ¿Qué diferencias encuentra?

-Hay muchas diferencias culturales. Por ejemplo, en Filipinas me encontré con un público muy expresivo a nivel emocional, pero poco participativo. En cambio, en India eran muy interactivos, muy activos durante toda la conferencia. Cada cultura tiene su forma de expresarse y eso influye mucho en cómo conectas con la audiencia.

-También está trabajando en un proyecto sobre el mundo empresarial en clave de comedia. ¿En qué consiste?

-Es un espectáculo con otras dos conferenciantes, una alemana y una francesa. Tratamos temas serios de empresa —como burnout, acoso o conflictos laborales— desde el humor y el absurdo. Queremos hacer reflexionar a los empresarios y líderes de equipo través de la risa. Nuestro propósito es estrenar a finales de este año en París. Sería la primera vez que tres conferenciantes de distintos países hacen un espectáculo así.

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