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Entrevista | Aarón Cobos Bailarín. Premio Talía a mejor actor de musical y jurado en el Vigo Porté

«La lesión en la rodilla fue una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida»

«Fue un momento supercrítico (...) Lloré muchísimo pero me pasó en el mejor sitio, al lado de Antonio Banderas», recuerda el bailarín valenciano, jurado y profesor en Vigo Porté

El bailarín y coreógrafo AArón Cobos, este viernes en el Auditorio Mar de Vigo para participar en el Vigo Porté.

El bailarín y coreógrafo AArón Cobos, este viernes en el Auditorio Mar de Vigo para participar en el Vigo Porté. / Alba Villar

Mar Mato

Mar Mato

Vigo

Siete años atrás el valenciano Aarón Cobos escuchó de los médicos una frase que casi lo destruye. Durante semanas y meses tuvo que luchar contra unas palabras y una lesión que casi lo apartan de la danza de élite. Se sobrepuso y su trabajo para el musical «Gypsy», impulsado por Antonio Banderas, le valió el galardón Prenamo y el Talía a mejor actor de teatro musical en 2025. Además logró dos nominaciones con las que ni soñaba: a actor revelación de la Unión de Actores y al Max como mejor intérprete de danza masculina. Para la nueva edición del festival de danza Vigo Porté, con mil participantes de España, Portugal, Chile y Reino Unido, ha dicho sí a la organización para participar como jurado e impartir clases magistrales. Entre sus fines, inspirar para que los sueños no se trunquen.

Aarón Cobos, en el Auditorio Mar de Vigo durante la celebración del Vigo Porté.

Aarón Cobos, en el Auditorio Mar de Vigo durante la celebración del Vigo Porté. / Alba Villar

-¿Qué le animó a sumarse al Vigo Porté?

Simplemente tuve una buenísima noticia, una llamada de Lorena López [directora del evento gallego]. Me di cuenta de la envergadura del proyecto, de todo lo que hay detrás, del trabajo que hacen. Me motivó muchísimo por mi personalidad, porque hacía efecto espejo. Son supertrabajadoras y su motor es la pasión y el amor por la danza. Una de las cosas con las que más disfruto, aparte de estar en el escenario para interpretar personajes y contar historias, es contribuir a las nuevas generaciones, a su formación. Eso también lo tiene Vigo Porté. Cerramos mi participación en verano del año pasado y llevo desde entonces esperando esta fecha.

- ¿La técnica lo es todo en danza?

No, no, no. Para bailar, al ser humano no lo puedes dividir en solo brazos o solo piernas o solo corazón. Es un todo. Está la técnica, pero está el talento, la interpretación, la fuerza, la sensibilidad, la empatía. Tienes que ser muy buen intérprete también, porque estás contando historias. La danza es esférica.

-Sus dos últimos años han sido apoteósicos, con varios galardones, incluido el premio Talía a mejor intepretación de obra musical por su papel en «Gypsy».

Cuando yo me meto en un proyecto, me meto hasta el fondo para dar el 100%. Todas estas cosas las llevo con mucho agradecimiento pero cuando me nominan en lo que pienso es en hacer bien mi función, en que tengo que ir a dormir y descansar para estar fresco el día siguiente; que debo comer sano para disfrutar yo de mi trabajo y hacer disfutar al público. Hay que ir momento a momento. Un premio sirve de inspiración para mucha gente. Mucha gente está pico y pala y no tiene la oportunidad de trabajar, hay que tenerlo en cuenta.

-¿Qué le gustaría a usted inspirar en los demás?

Los artistas tenemos una labor. La gente que estamos encima de un escenario o delante de la cámara contando historias tenemos la labor de dejar este mundo mucho mejor. Con la cultura, tenemos una responsabilidad triple. Yo no soy el típico niño que empezó yendo a clases de interpretación, danza o canto; comencé bastante tarde [al no poder cursar la carrera de Fisioterapia por unas décimas para la nota de corte] por lo que tuve que formarme muchos años como autodidacta. Me formé inspirándome en actores, bailarines, cantantes. Por eso digo que tengo que inspirar a la gente.

Aarón Cobos, en el Auditorio Mar de Vigo para partcipar como juez y profesor en el Vigo Porté.

Aarón Cobos, en el Auditorio Mar de Vigo para partcipar como juez y profesor en el Vigo Porté. / Alba Villar

-Imagino que tuvo mucho trabajo interior para quitarse límites.

Ese es un trabajo diario, luego también está la personalidad. Te dediques a lo que te dediques la persona va primero. Hay que ser buenas personas. También hay horas y horas detrás de ensayos, de sudor... Sin contar cosas de la vida que te puedan pasar como una lesión. En el género del musical, un trabajo de élite, es nuestro pan de cada día. Hay que cuidarse y trabajar para tener un buen fondo, una buena técnica, si no te puedes romper la voz o las piernas.

Lloré muchísimo. Fue una catarsis"

Aarón Cobos

— Bailarín

-Me impresiona que usted en 2019 tuvo una lesión muy grave, rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla. Me han comentado que normalmente es muy difícil recuperarse. Usted lo logró.

Fue un momento supercrítico porque yo venía de tres años de producciones en Nueva York. Llegué con una gran energía de allí y me cogió Antonio Banderas para un personaje en un musical. Con la dopamina, dejé de escuchar a mi cuerpo y a los 15 días de estrenar la obra se me rompió la rodilla con un doblete [salto con doble giro en el aire]. Lo primero fue un shock, intentaba saber qué había pasado y por qué. En esos casos, no hay que dejarse llevar por lo que digan los médicos. Me decían que no iba a volver a ser el mismo bailando tras esa lesión de rodilla.

- Tuvo que sufrir lo indecible.

Fue muy duro, se hinchó la pierna, el cuerpo; me deformé. Lloré muchísimo. Fue una catarsis. Pero me pasó en el mejor sitio, al lado de Antonio Banderas. Él y su familia me ayudaron muchísimo. A los tres días estaba operándome. Cuando desperté de la operación estaban mi familia, él y su mujer. Yo ya no tengo en mi rodilla un ligamento, sino una trenza hecha de tendones y dos clavos para sujetarla. Volví a bailar. Les pedí que esperaran a que me recuperase; y le pedí a Dios, al universo, que me dieran tiempo para recuperarme bien. Fíjate que a los dos meses llegó la pandemia y se cerró todo. Me vino bien, pude recuperarme sin presión. Ahora con distancia veo que fue una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Me ha hecho mejor artista, mejor trabajador, mejor persona.

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