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Elon Musk, en el juicio contra Sam Altam: «La IA podría matarnos a todos. No queremos un 'Terminator'»

El dueño de Telsa y X acusa a Altman de traicionar la mision fundacional de OpenAI y sostiene ante el tribunal que nunca habría financiado la compañía si hubiese sabido que acabaría abrazando un modelo con fines de lucro

Elon Musk, llegando el martes al juicio contra Sam Altman.

Elon Musk, llegando el martes al juicio contra Sam Altman. / David Paul Morris / BLOOMBERG

R.V.

Elon Musk llevó al banquillo de Oakland algo más que una vieja ruptura entre socios. El magnate presentó su batalla contra OpenAI como una cuestión casi existencial: quién debe controlar la inteligencia artificial y bajo qué reglas. En el juicio que enfrenta al fundador de Tesla y SpaceX con Sam Altman, Greg Brockman y OpenAI, Musk sostuvo que fue engañado para apoyar un proyecto que nació como una organización sin ánimo de lucro y que, a su juicio, terminó derivando hacia una empresa guiada por el beneficio.

El empresario, que fue uno de los impulsores de OpenAI en 2015, declaró que no habría aportado más de 40 millones de dólares si hubiese sabido que la compañía acabaría adoptando una estructura de beneficio limitado y avanzando hacia un modelo con fines lucrativos. «Podría haberla iniciado como una empresa con fines de lucro, pero decidí no hacerlo. Elegí convertirla en algo para el beneficio de toda la humanidad», afirmó ante el tribunal, según la información citada por CNBC.

La estrategia de Musk pasa por presentarse como el guardián de la misión original de OpenAI: desarrollar una inteligencia artificial segura, abierta y subordinada al interés general. En esa línea encaja la frase que resume su advertencia más sombría: «La IA podría matarnos a todos. No queremos un terminator». No es una hipérbole nueva en su discurso. Durante años ha alertado de que una inteligencia artificial mal alineada podría escapar al control humano y convertir el progreso tecnológico en una amenaza.

Un correo electrónico

El juicio también ha sacado a la luz un correo de octubre de 2015 en el que Altman agradecía a Musk su papel en el origen de la organización. «Gracias; de hecho, tú fuiste la principal inspiración para ello», escribió el hoy consejero delegado de OpenAI. Ese mensaje refuerza el relato del magnate, que se atribuye no solo la financiación inicial, sino también la idea, el nombre y el reclutamiento de talento en los primeros pasos de la compañía.

OpenAI rechaza de plano esa versión. La empresa sostiene que la demanda es infundada y responde más a la rivalidad empresarial y a la frustración de Musk que a una defensa altruista de la humanidad. La compañía recuerda que el empresario intentó en el pasado controlar la organización y que ahora compite en el mismo mercado con xAI, su firma de inteligencia artificial.

OpenAi fue lanzada en 2015 cuando Altman, Brockman, Musk y otros fundadores buscaban avances en la inteligencia artificial (IA). Pero en 2017 la relación con Altman, que ha sido el rostro de la tecnológica, se deterioró tras los supuestos retrasos de lograr sus objetivos. Un año después, el dueño de Tesla se retiró de la junta directiva y dejó de hacer aportaciones.

En 2019, la tecnológica pasó de ser una compañía sin ánimo de lucro a una estructura de beneficio limitado. El año pasado la tecnológica obtuvo la aprobación de los reguladores en EE.UU. para reestructurar su negocio principal transformándolo en una corporación con fines de lucro, aunque sigue teniendo una configuración de beneficio limitado.

Musk ha pedido al tribunal que revierta la aprobación para que OpenAI mantenga la mayoría de su estructura sin ánimo de lucro, además de una compensación económica y el despido de Altman.

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