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Club FARO

Francisco Narla: «Los libros no se escriben con tinta, sino con sangre»

El autor gallego de novela histórica presentó en Club FARO «Ultreia», el primer título de su trilogía basada en el Camino de Santiago, un relato anclado en las tensiones del siglo XII

Francisco Narla y Xurxo Patiño, ayer, en Club FARO.

Francisco Narla y Xurxo Patiño, ayer, en Club FARO. / José Lores

Vigo

«Los libros no se escriben con tinta, se escriben con sangre», manifestó ayer en Club FARO Francisco Narla durante la presentación de ‘Ultreia’ (Istoria), la primera novela sobre su trilogía sobre el Camino de Santiago, que se completará este año con otras dos entregas: ‘Suseia’ y ‘Santiago’, los tres títulos inspirados en el saludo que se intercambiaban los peregrinos y que darán lugar a tres obras independientes, la primera ambientada en el siglo XII, la segunda en el XIII y la tercera en los siglos XVI y XIX.

El autor, presentado por Xurxo Patiño, propietario de la librería Librouro, reflexionó sobre la literatura- y cualquier arte-como una mezcla de oficio artesano, una voz propia que te haga reconocible ante el público y una tercera dimensión emocional que el autor plasma en su obra. Para explicar esta última pata puso como ejemplo el ‘Concierto de Aranjuez’ de Joaquín Rodrigo. Mientras sonaba la música, Narla la fue explicando como se establecía una conversación entre la guitarra y la orquesta, entre el compositor y una voluntad superior, en medio del dolor por la pérdida de su primer hijo. La guitarra suplica, protesta, se enfada; la orquesta responde, abruma, niega, y poco a poco ambas se van entendiendo. «Poco a poco Rodrigo llega a aceptar la voluntad de Dios». Para Narla, la belleza nace ahí, cuando la técnica se mezcla con una herida real. En ese sentido, Narla se refirió a su propia herida de una manera no explícita, evocando su infancia difícil: la de un niño escondido debajo de la cama, leyendo con una linterna, hasta que oye entrar a un borracho. «Todos hemos vivido cosas duras», afirmó. La diferencia, para un artista, es ser capaz de poner eso «en la página, en el lienzo o en la partitura».

Francisco Narla: «Los libros no se escriben con tinta, sino con sangre»

Francisco Narla, durante la presentación de ‘Ultreia’ / José Lores

«Las grandes historias enganchan porque son humanas, no porque hablen de reinas y de obispos»

El escritor gallego manifestó que su saga pretende saldar un tema pendiente que le reclamaban libreros y editores: realizar una novela histórica sobre el Camino de Santiago. Confesó que le costó años encontrar el enfoque, anclarlo a algo real (la Catedral), plasmar la maldad como alguien físico, no como una idea (el arzobispo Gelmírez) y desarrollar un conflicto que debe ir in crescendo a lo largo de la historia. Por eso eligió diversos momentos históricos de tensión para desarrollar en las novelas de su trilogía, uno de ellos en el siglo XVI, cuando las reliquias del Apóstol desaparecen de la vida pública durante tres siglos en plena Reforma, Contrarreforma, miedo al saqueo de la catedral, la decadencia de las peregrinaciones, la peste y la crisis religiosa europea. ‘Ultreia’ arranca en el año 1113 y bebe de los conflictos y tensiones que se vivían en esos años, sobre todo los que enfrentaron a Diego Gelmírez con Doña Urraca. Compostela aparece “ardiendo por los cinco costados”, con nobles, mercaderes, tropas del príncipe Alfonso, fuerzas de la reina y hombres de Gelmírez enfrentados entre sí. Narla describe una ciudad en guerra civil, atravesada por ambiciones políticas y tensiones sociales. En ese mundo, Gelmírez llega a escapar “por los tejados de la catedral disfrazado de monja”, mientras la reina Urraca queda abandonada ante la violencia de la multitud.

Pero «las grandes historias no son de reinas y obispos, enganchan porque son humanas», explicó Narla, quien para cubrir este aspecto en su novela imaginó a un orfebre arruinado y a su huérfana convertida en ladrona (Ilduara, su protagonista). La lógica dramática exigía el reverso - un padre sin hija- y para ello, Narla recurrió a Víctor Hugo y a su personaje Tribulet, un padre que intenta proteger a su hija y acaba provocando su muerte. Esa tragedia le sirvió como molde emocional para construir a su segundo protagonista.

Un obispo ambicioso frente a una reina

Diego Gelmírez es personaje fundamental para ‘Ultreia’. Narla reconoce sus méritos: “Es el arquitecto del Camino y puso la construcción de la catedral”, pero «las cuentas de la catedral no cuadraban»”. El autor explicó en su charla que Gelmírez habría financiado obras enormes —sus palacios, la catedral, fortificaciones— sin que las cuentas permitan entender del todo de dónde salía el dinero. Describió a Gelmírez como un político eclesiástico de enorme ambición, recordando que buscó convertir Compostela en sede arzobispal, algo que logra desembolsando dinero al propio Papa y mediante una maniobra que Narla llama directamente “un robo”: trasladar el arzobispado de Mérida, ocupada por los almorávides, a Compostela. También narró el episodio del traslado de reliquias desde Braga, como una operación casi militar justificada por Gelmírez con la frase: «Pío latrocinio, robo inspirado por Dios».

Frente a Gelmírez aparece otra figura decisiva: la reina Urraca, a la que Narla reivindica como “la primera gran reina de Europa”, una mujer adelantada a su tiempo que no fue simplemente consorte, sino soberana. Destacó su frase «Yo soy el rey» y recordó cuerda que firmaba sus fueros «para todos los hombres y mujeres”, algo inédito en pleno siglo XII.

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