Nieves Corte: «Christine de Pizan tomó la pluma para defender a las mujeres»
«No solo tuvo la valentía de asumir un oficio de hombres, sino que además cuestionó muchas cosas que se daban por sentado», afirmó la autora de «La guardiana de la rosa»

A la izquierda, la profesora de la UCM y letrada del Tribunal Constitucional Nieves Corte junto a Iria Carregal, en el salón de actos del MARCO. / José Lores

La primera mujer en dedicarse profesionalmente a la escritura en Europa y lograr vivir de ello tras convertirse en una autora prolífica que compuso poesía, tratados morales y obras políticas, además de utilizar su pluma para defender con vehemencia a todas las mujeres de la época. Es la figura que la profesora de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y letrada del Tribunal Constitucional Nieves Corte escogió para protagonizar su primera novela, «La guardiana de la rosa», y que ayer presentó en el Club FARO acompañada de la periodista Iria Carregal.
Fue de «casualidad». Nieves Corte contó al público asistente que leyendo un escrito de Rosa Montero dio con el nombre de Christine de Pizan, empezó a investigar sobre su historia y ya no fue capaz de olvidarla: «Nació en Venecia y su padre, Tommaso de Pizzano, era astrólogo del rey, por eso tuvo acceso a tanta cultura en la época. En cuanto supe de su existencia y vi la defensa tan elegante que hacía de las mujeres, me fascinó», señaló la letrada. La autora de «La guardiana de la rosa» explicó que Christine de Pizan «fue toda una revolucionaria e innovadora en la Edad Media, porque fue la primera escritora profesional reconocida como tal. Si bien otras mujeres escribieron antes que ella, sobre todo vinculado a temáticas religiosas, Christine de Pizan fue una escritora que vivió de su pluma y que no solo tuvo la valentía y el coraje de asumir un oficio de hombres, sino que además cuestionó muchas cosas que se daban por sentado respecto a las mujeres».
En este sentido, Nieves Corte señaló que «Christine de Pizan tomó la pluma para defender a todas las mujeres, la causa femenina, y no se escondió, ya que habló, escribió y firmó como mujer, lo que fue novedoso». El escándalo estuvo servido, pero frente a las críticas de los eruditos, lo cierto es que Christine de Pizan fue reconocida y afamada en la Edad Media, de ahí que «la intentaban llevar a las cortes porque una mujer que escribía era la novedad, pero es que terminó escribiendo tratados de carácter políticos y dando consejos a monarcas y a príncipes. Fue un personaje fascinante», afirmó la profesora.

Corte, durante su exposición en el acto. / José Lores.
«Fue toda una revolucionaria en la Edad Media, la primera escritora profesional reconocida como tal»
Una lucha más defensiva
En cuanto al proceso de elaboración de la novela, Nieves Corte comentó que fue un largo proceso de cinco años de documentación en los que «para conocerla bien, primero leí todo lo escrito sobre ella, después me leí toda su obra para poder recrear su voz narrativa y, por último, leí aquello que ella leía y que no le gustaba para intentar entenderla».
A este respecto, la letrada del Tribunal Constitucional hizo referencia a «La ciudad de las damas», la obra literaria más famosa de Christine de Pizan, destacando que, «en ella, hace un llamamiento a todas las mujeres para esa lucha en defensa de sus derechos y lo hace con elegancia y respeto. Es una defensa con poso, con conocimiento, y cada palabra de Christine de Pizan es que era historia pura, porque ella había estudiado, era una gran oradora y decía cosas inteligentes y razonables. No con ese término, pero habla incluso de sororidad, de la red de apoyo y, siglo tras siglo, todas sus ideas se han ido reproduciendo a lo largo de la historia». Asimismo, Nieves Corte puntualizó que «la lucha de Christine de Pizan fue más bien defensiva que reivindicativa, obviamente por la época en la que vivió, pero tuvo esa valentía de defender a las mujeres de los agravios y ser la precursora de muchas ideas que llegaron hasta la actualidad», concluyó la autora.
La querella del «Romance de la Rosa»
Nieves Corte apuntó que Christine de Pizan fue «pionera en iniciar un movimiento denominado la querella de las mujeres o querella del ‘Romance de la Rosa’, en defensa de la dignidad femenina, y siglos más tarde, autoras como Simone de Beauvoir o María de Zayas, es que repiten sus palabras». Y es que Christine de Pizan protagonizó la primera intervención en este debate público que tuvo lugar a comienzos del siglo XV, lo que le costó ataques y críticas por parte de hombres intelectuales que consideraban que era «impropio» de una mujer que tomara parte en asuntos literarios, desafío en el que se centra «La guardiana de la rosa».
La profesora de la Universidad Complutense de Madrid indicó que la querella del «Romance de la rosa» fue un debate literario y moral que tuvo lugar en Francia a raíz de la publicación de «Le Roman de la Rose», un poema medieval que incluía pasajes abiertamente misóginos, «que atacaba frontalmente a la mujer, menospreciándola e incluso justificando la violencia contra ella. Muchos escritores alabaron esta obra y se la enviaron a Christine, que decide responder señalando que, aunque tenía aspectos elogiables, era un insulto. Fue un debate epistolar y a ellos les molestaba que una mujer se atreviese a criticar a un autor francés».
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