Investigación abierta
El bebé maltratado del Vall d'Hebrón sale de la uci y no presenta nuevas lesiones
Los padres presentan nuevos recursos contra la prisión provisional a la espera de los resultados de las pruebas genéticas

Uci pediátrica del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona. / FERRAN NADEU
Marta Català / J. G. Albalat
El bebé presuntamente maltratado por sus padres en Barcelona ha abandonado la UCI de Vall d'Hebron, donde fue ingresado el pasado 16 de abril, y no presenta nuevas lesiones, según fuentes conocedoras del caso. En este sentido, el menor evoluciona favorablemente. Los dos progenitores continúan en prisión después de que el juez que instruye la causa rechazara los recursos interpuestos por sus abogados defensores, que ahora han vuelto a pedir su libertad ante la Audiencia de Barcelona, al enteder que no se cumplen los requisitos para decretar el encarcelamiento de sus representados. La abogada del padre, Montserrat Antolino, directora del despacho Antolino Advocats, ha entregado en el juzgado un test genético del hombre y ha solicitado que los forenses lo evalúen.
El niño, que tenía tan solo seis semanas de vida cuando fue ingresado en el hospital, presentaba heridas "muy graves" que podrían dejarle secuelas orgánicas y neurológicas. El pequeño presenta fracturas y lesiones compatibles con una agresión sexual, según han corroborado una pediatra y una médica forense, que fueron interrogadas por el juez a través de videoconferencia. Algunas de las heridas mostraban distinta evolución; es decir, fueron provocadas a lo largo del tiempo, recalcaron fuentes cercanas a la investigación. De ahí que a los progenitores se les atribuya, de entrada, un delito de malos tratos continuados y lesiones muy graves. El juez ha requerido al Hospital de la Vall d'Hebrón el historial médico del bebé.
El hombre y la mujer, ambos españoles, no tienen más hijos en común —el pequeño fue concebido mediante fecundación asistida— y vivían en la Gran Via de la capital catalana. Él trabaja en una fábrica y ella en el sector sanitario. Durante su declaración ante el juez, la pareja negó los hechos y dijo no entender por qué el niño tenía heridas. Sin embargo, las declaraciones de la pediatra y de la médica forense corroboraron que las fracturas y una lesión compatible con una agresión sexual con penetración, descartando que las lesiones hubieran sido producidas por alguna enfermedad. A pesar de ello, la defensa de los padres del bebé está intentando acreditar que esas heridas podrían ser fruto de alguna patología genética. Esta patología no fue detectada inicialmente ni en el ambulatorio ni en los tres hospitales —Sant Joan de Déu, Hospital del Mar y Sant Pau— por los que pasó el menor antes de ingresar en el Hospital Vall d'Hebron el pasado 16 de abril. Dos días después, y tras realizarle este último centro sanitario algunas pruebas médicas, los Mossos detuvieron a los padres.
Fuga y reiteración delictiva
El juez instructor tuvo en cuenta, a la hora de decretar la prisión de los progenitores, los informes médicos sobre el estado de salud del pequeño y las lesiones que presentaba, entre ellas varias fracturas por el cuerpo compatibles con zarandeos y golpes, y otra compatible con una agresión sexual. La Fiscalía argumentó, para reclamar el encarcelamiento de los progenitores, la existencia de riesgo de fuga, la elevada pena aparejada a los delitos presuntamente cometidos y la posibilidad de reiteración delictiva. También a petición de la acusación pública, el magistrado acordó otorgar la tutela del bebé a la Direcció General de Prevenció i Protecció de la Infància i l'Adolescència (DGPPIA), la antigua DGAIA. Fuentes del entorno de la pareja encarcelada han asegurado a este diario que los abuelos del menor ya han podido ir a visitar al bebé ante la mejoría de su estado de salud.
El 1 de marzo, el niño —nacido el 3 de febrero— acudió con un episodio de tos y vómitos al Hospital del Mar, donde se le colocó una bolsa de orina en la parte superior de la pierna izquierda para un posterior estudio bacteriológico. Los sanitarios que lo trataron después en Sant Joan de Déu, el CAP Roger de Flor y Sant Pau —en este último hospital el bebé estuvo dos veces— creyeron a los progenitores y atribuyeron los hematomas en la zona genital a esa bolsa de orina. La forense y la pediatra de Vall d'Hebron que declararon ante el juez sostuvieron que esos hematomas son incompatibles con la colocación de una sonda.
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