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Salud

Gestación y cáncer de mama: «Sabemos que interrumpir el embarazo no va a mejorar la supervivencia»

En los últimos años se ha detectado una tendencia al alza en los procesos oncológicos de mama asociados al período gestacional, una realidad que expertos relacionan con el retraso en la maternidad.

Impulsado por Adicam, la ginecóloga de la Unidad de Mama del área sanitaria de Vigo Vanesa Rodríguez imparte mañana en la ciudad olívica un taller pionero en el que ofrecerá herramientas e información actualizada para acompañar a estas pacientes.

Una mujer embarazada.

Una mujer embarazada. / David Zorrakino - Europa Press

Carolina Sertal

Carolina Sertal

Vigo

Casos «poco frecuentes» que, sin embargo, en los últimos años están experimentando una tendencia al alza. El cáncer de mama en pacientes gestantes es una realidad «invisibilizada» cada vez más presente para los sanitarios en el medio hospitalario y uno de los principales motivos que contemplan los profesionales es el retraso de la maternidad. Lo explica así la ginecóloga de la Unidad de Mama del área sanitaria de Vigo Vanesa Rodríguez, quien mañana, a las 10.15 horas en la Oficina Municipal de Distrito do Casco Vello, abordará las particularidades de este proceso oncológico asociado al embarazo en un taller pionero impulsado en la ciudad olívica por parte de la Asociación de Diagnosticadas de Cancro de Mama e Xinecolóxico (Adicam) con el objetivo de ofrecer herramientas e información actualizada para acompañar a estas pacientes, con un enfoque profesional, humano y con especial foco en el cuidado integral.

Si bien Vanesa Rodríguez afirma que «es difícil apuntar una incidencia exacta, los últimos estudios reflejan que es una realidad presente en uno de cada 3.000 embarazos y que estamos viendo que sí está aumentando: en pocos años se ha dado una tendencia de aumento. Sabemos que el cáncer de mama es una enfermedad cuya incidencia se incrementa con la edad y la edad media a la que una mujer es madre por primera vez aumentó mucho. A finales de los 70, se situaba en los 28 años y, en la actualidad, la media está en los 32, pero hay muchísimas mujeres que lo son a una edad más avanzada, entonces el riesgo de la edad está ahí». La genética es otro factor importante y, en este sentido, la especialista indica que «sabemos que la mayoría de los cánceres de mama asociados al embarazo no son hereditarios, pero en un porcentaje más elevado que en los casos generales de mama, sí», destaca la doctora Rodríguez.

La especialista hace referencia a que un proceso oncológico supone un importante impacto en cualquier paciente, pero cuando el diagnóstico llega en pleno embarazo o tras el nacimiento del bebé, «es muy delicado, porque la sensación de miedo o incertidumbre es tremenda. Sin embargo, la buena noticia es que hoy tenemos muchos más conocimientos que hace años: sabemos que es posible el diagnóstico, tratarlo de una forma oportuna y segura, que el embarazo continúe, tener un bebé sano y que no repercuta tanto en tu proceso».

Sabemos que interrumpir el embarazo, una opción que antes se ofrecía más, no va a mejorar la supervivencia

En este sentido, en cuanto al diagnóstico, Vanesa Rodríguez detalla que «la presentación más frecuente, al igual que en las pacientes no embarazadas, es el de un bulto en la mama. Generalmente, no duele y suele ser detectado por la propia paciente. Otros posibles síntomas, que también suelen ser comunes en los casos fuera del embarazado, son los de secreción por el pezón, cambios en la piel, retracción o inversión del pezón». Según puntualiza la ginecóloga del área viguesa, la particularidad y dificultad de estos casos radica en que «a veces es complejo, tanto para la propia paciente como para los facultativos, detectarlo, ya que el cuerpo de la mujer cambia tanto durante el embarazo que incluso es posible considerar el crecimiento de la mama como algo normal, lo que conlleva un retraso en el diagnóstico. Es por esto que, ante cualquier bulto, hay que estar vigilantes y estudiarlo, no darlo por bueno».

Lo fundamental es que el embarazo no debe retrasar el tratamiento

Respecto a la tasa de supervivencia, Rodríguez señala que, en estos casos «los tumores suelen ser más proliferativos, de un crecimiento más rápido, porque se usan menos receptores hormonales y por lo que mencionaba del retraso en el diagnóstico, que conlleva que se detecte en estadios más avanzados. Si hablamos del mismo tumor, en un mismo estadio y recibiendo el tratamiento oportuno, los últimos datos muestran que los resultados durante el embarazo son equivalentes al de una paciente no embarazada, es decir, podemos asegurar que el embarazo no empeora el proceso, sabemos que interrumpirlo no va a mejorar la supervivencia, una opción que antes se tendía a ofrecer más», concluye la especialista.

Bienestar materno-fetal adaptando el tratamiento

En cuanto al tratamiento adecuado para este tipo de pacientes que afrontan un proceso oncológico en pleno embarazo, la ginecóloga Vanesa Rodríguez asegura que «en la mayoría de los casos es similar al de cualquier otra mujer, solo que con adaptaciones, obviamente, para proteger a ese bebé».

La especialista de la Unidad de Mama del Hospital Meixoeiro señala, a este respecto, que «la cirugía es segura y la quimioterapia también se puede emplear, aunque la radioterapia no. Existen diversas opciones y, dependiendo del caso, te puedes decantar por unas u otras, llevando a cabo pequeños cambios porque lógicamente tenemos que garantizar el bienestar materno-fetal. Lo fundamental es que el embarazo no debe retrasar el tratamiento que, en general, no difiere mucho del de una paciente no embarazada», destaca.

Por otra parte, en cuanto a la lactancia, Vanesa Rodríguez comenta que «no se suele recomendar porque seguramente necesiten algún tratamiento más que no se ha podido dar durante el embarazo y esos fármacos pueden pasar a la leche materna, por lo que no se aconseja».

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