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Los narcos gallegos y Galicia vuelven a la pantalla mundial con la segunda temporada de «Clanes»

Los actores Melania Cruz, Touriñán y Diego Anido nos dan las claves del regreso de la serie rodada en O Salnés y la Ribeira Sacra sobre el narcotráfico gallego

En su primera temporada fue número uno en 29 países en Netflix

Desde el viernes 3, disponibles los nuevos episodios en la plataforma

Tamar Novas y Miguel de Lira, hijo y padre en la familia Padín de la serie gallega «Clanes».

Tamar Novas y Miguel de Lira, hijo y padre en la familia Padín de la serie gallega «Clanes». / Jaime Olmedo

Mar Mato

Mar Mato

Vigo

La parrilla internacional saluda serie con Galicia de escenario y trama gallega. La temporada segunda de «Clanes» («Gangs of Galicia» en su título internacional) llega hoy a las pantallas con la plataforma Netflix. El primer bloque, recordemos, se había situado en el podio mundial al convertirse en la tercera serie más vista en Netflix en sus primeras semanas logrando ser número uno en 29 países. Ahora el reto es, mímimo, igualar los anteriores resultados.

El narcotráfico y las implicaciones personales, familiares y sociales que se derivan del contrabando en los narcos, sus familias y los que trabajan para ellos son, nuevamente, el túnel conductor. Clara Lago y Tamar Novas vuelven a ser los protagonistas. Los escenarios gallegos cobran mayor protagonismo con planos donde se muestra la belleza de la Ría de Arousa así como de la Ribeira Sacra. Malpica y A Coruña acogen algunas de las localizaciones para los rodajes de interiores. Además, hay planos de Ecuador e Irlanda, así como de Madrid.

Tamar Novas y Touriñán, en una escena de "Clanes".

Tamar Novas y Touriñán, en una escena de "Clanes". / Jaime Olmedo

Diferencias respecto a la primera parte

Tanto la primera como la segunda contó con producción gallega (Vaca Films) y gran parte del elenco galaico, a excepción de la protagonista femenina, Clara Lago, y algún que otro personaje. Si la primera temporada presentaba ocho capítulos; en esta segunda entrega bajan a seis.

Más diferencias. La primera fue dirigida por Roger Gual y contaba con guion de Jorge Guerricaetxevarría. Los nuevos capítulos fueron escritos por el mismo guionista pero dirigidos por Marc Vigil («El Ministerio del tiempo», «Nasdrovia»). El cambio se aprecia en una mayor importancia de las tramas afectivas y una disminución en la dosis de violencia explícita.

Dónde acabó y cómo arranca ahora

Recordemos que la primera temporada acababa con el protagonista, Daniel Padín, en la cárcel. Lo iba a visitar su abogada y pareja, Ana (Clara Lago) para anunciarle que esperaba un hijo suyo. A los Padín, como clan, además, les habían salido fatal las últimas dos operaciones lo que los dejó mal parados ante sus socios colombianos. El revés se dio en la última entrega por el chivatazo del personaje de Nuno Gallego (ahijado de Tamar) tras la muerte accidental de su novia por un tiro perdido debido a una reyerta entre narcos.

Tamar Novas y Clara Lago, en un momento del rodaje de "Clanes".

Tamar Novas y Clara Lago, en un momento del rodaje de "Clanes". / Vaca Films

En el primer capítulo de la segunda temporada, vemos que el personaje de Clara Lago se encuentra en Dublín, trabajando en unas oficinas. En la misma ciudad, se 'oculta' con su hija y madre hasta que un día cree haber sido descubierta y huye. Tanto los colombianos como Padín padre y otros quieren su pellejo. Creen que fue ella la que los delató. Por diferentes jugadas del destino acaba en Galicia, volviendo a coincidir con el personaje de Tamar.

La aparición de un antagonista

A lo largo de la segunda temporada, tanto ella como él quieren alejarse del narcotráfico pero los hechos del pasado y la amenaza en el presente y futuro sobre sus seres queridos les hacen meterse de lleno otra vez en la rueda. A mayores, una nueva pieza peligrosa entra en el dominó de «Clanes» amenazando con tirar abajo el resto de contrincantes: el personaje de Luis Zahera, el narco Paco, apodado el Cura, que pondrá todo patas arriba.

Va a haber una vendetta muy grande"

Diego Anido

— Actor que da vida a Samuel, narco arrepentido

«Zahera es el antagonista. Para mí, la trama es parecida a la segunda parte de 'El Padrino'», explica el actor gallego Diego Anido que en la serie da vida a Samuel, delator de los narcos pendiente de juicio. «Va a haber una vendetta muy grande. Mi personaje aparece en la cárcel y tiene varios dilemas morales para tratar de bajar su condena. Todavía se siente muy culpable de lo que pasó», añade.

En su caso, asegura que «siempre tuve mucha empatía por él. Siempre te dicen que no juzgues a tu personaje. El actor debe ser como un abogado que defiende a su cliente y quiere que salga victorioso. El actor trata de salvar todo el tiempo a su personaje. Esto te ayuda a quererlo y así encarnas sus sentimientos».

Añade algo decisivo: «Mi personaje se guarda una sorpresa para el final. Hasta me sorprendió a mí cuando leí el guion».

Siempre querría a alguien a mi lado en quien confiar ciegamente»

Touriñán

— Actor en "Clanes"

Otro actor gallego en pantalla es Touriñán que señala sobre Nilo, su rol: «Él sigue siendo el hombre de más confianza de Daniel. Nilo se mueve por el honor aunque dude. Eso se verá. Es un buen segundo para Daniel y para el personaje de De Lira. Todos vamos a tener problemas. Él está dispuesto a cargar con todo para beneficiar a su amigo. Es una virtud. Siempre querría alguien a mi lado en quien confiar ciegamente».

Para Touriñán es clave en estos capítulos saber qué va a pasar con la traición habida en la primera parte. «Quieren vengarse de eso y que la persona responsable lo pague. Además, entra otra ‘empresa’ para quitarles el sitio», añade.

Además Nilo cobra protagonismo. Padín padre languidece y Padín hijo rehúsa en un inicio seguir siendo un narco. Alguien deberá ponerse al mando, ¿quién será? «Mi personaje no puede dejar el narcotráfico porque no sabe hacer otra cosa. Daniel no quiere continuar pero dejar ese mundo no es fácil. Se le complican las cosas», agrega Touriñán.

Melania Cruz y María Pujalte, en "Clanes".

Melania Cruz y María Pujalte, en "Clanes". / Jaime Olmedo

Melania Cruz y María Pujalte: separadas y unidas

Por su parte, la actriz Melania Cruz (Laura, dueña de un bar, y hermanastra de la protagonista a la que le falleció su única hija por un tiro perdido de un narco) explica que su personaje «va a hablar por primera vez con su madre (María Pujalte) de cosas que no habían hablado. La relación con su hermana también evoluciona. No será exactamente lo de la primera parte. Para mí, supuso un reto a nivel interpretativo: cómo seguir viviendo con la pérdida de tu hija. Laura y Berta viven en una situación incómoda en la villa por la marca de ser hija y mujer de un chivato».

En su caso ha rodado en Malpica, donde se encuentra el bar realmente, aunque en la película nos hacen creer que es O Salnés, en la zona de Arousa.

Promoción de Galicia con su paisaje y casas

En cuanto a la serie, dejando de lado el tema del narcotráfico, indica Anido que «exhibe una visión muy positiva de Galicia con sus costas, su luz y sus casas. Consigue promocionar» el país.

«He escuchado a gente de fuera decir que le atrae muchísimo Galicia por el paisaje que ve en la serie», concluye. Touriñan agrega que «con los paisajes Galicia está retratada fabulosamente».

Una mirada diferente sobre el narco

Respecto al tema narco, reconoce que «las producciones de antihéroes son muy atractivas por la pasión, el dinero, el lujo, por ver cómo acaban cayendo. Estas series ponen en el punto de mira cosas que suceden. Nunca tanta droga entró como ahora. Lo dicen los estudios».

Melania Cruz se queda con que «en casi todos los personajes hay una reflexión sobre las consecuencias nefastas del narcotráfico. De alguna manera da una perspectiva nueva sobre esa vida respecto a la primera temporada. Vinculado con la realidad gallega creo que lo que hicieron las asociaciones de madres hicieron una labor de ruido importante para que se hiciese la Operación Nécora y frenasen lo que estaba empezando a ser el narcotráfico. Ellas lograron que Galicia no fuese un lugar más peligroso de lo que podría ser».

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