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Entrevista | Ángeles Terrazo Presidenta de la Fundación Ángeles Terrazo

Ángeles Terrazo: «Quiero que el libro merezca la pena; si tiene difusión, es probable que lo llevemos a la Feria Internacional de Guadalajara»

«Para el jurado elegimos a personas con un prestigio y calidad, queríamos que fuera gente de letras, que tuviera conocimiento», afirma la promotora del galardón literario con mayor dotación económica de Galicia

Ángeles Terrazo lanza un premio de novela llamado a ser referencia en Galicia.

Pedro Fernández

Carolina Sertal

Carolina Sertal

Vigo

Siempre con un libro en la mano. Su pasión por la lectura la llevó a cumplir uno de los grandes sueños de todo lector empedernido: una vivienda con las paredes «forradas» de estanterías repletas de todo tipo de literatura y desde hace 13 años en su domicilio en Vigo, que echa en falta esa gran biblioteca personal, Ángeles Terrazo Blanco se reúne una vez al mes con distintas amistades para comentar una lectura escogida. Su familia quiso seguir fomentando en ella ese amor por la literatura y el arte, por lo que desde el año pasado pasó a situarse no solo al frente de una fundación que lleva su nombre, sino a promover el galardón literario con mayor dotación económica de Galicia: el Premio Ángeles Terrazo de Novela. Promover, preservar y trabajar por el desarrollo de la cultura desde Vigo, incentivando especialmente la creación literaria, son los principales objetivos de esta entidad que ya ha abierto la convocatoria del certamen, dotado de 20.000 euros y cuyo plazo de participación finalizará el próximo 30 de junio.

-¿Cómo nace la fundación?

-La fundación nace de una sorpresa que quiso darme mi familia, tanto mis hijos como mi marido, porque toda la vida me vieron con un libro en la mano. Entre los tres pensaron qué sería lo que más ilusión me podría hacer en la vida y se les ocurrió esto, crear una fundación, fue así de fácil. En parte, es un regalo 'envenenado' porque el trabajo es tremendo y si lo queremos hacer bien, que lo queremos hacer bien, es realmente difícil. Dentro de la directiva hay personas muy valiosas y muy entregadas que estamos tratando de hacerlo lo mejor posible, estudiando qué es lo que hacen otras fundaciones. Aunque nosotros queremos tener nuestro propio carácter, sí que nos fijamos en lo básico.

-A la entidad la guía el compromiso con la literatura, tanto a través del fomento de la lectura como de la creación literaria, ¿también con la búsqueda de nuevos talentos?

-Sí, precisamente lo que queremos es detectar nuevos talentos. Es una fundación en la que la literatura está presente, que empieza con el libro, pero si va bien, realmente queremos que sea una fundación de arte. Cuando ya estemos más asentados, porque en este momento estamos todavía en los inicios, queremos promover exposiciones de pintura, autores de poesía, dibujo... irlo abriendo. A mí me encantaría que esta fuera una fundación de arte, más que solo de literatura. Si esto funciona y si llego a vivirlo, me gustaría dedicarme a todo tipo de arte.

-De la mano de la fundación nace un galardón literario que, a excepción del Premio Galaxia de Novela 75 anos, es un importante incentivo al constituir el de mayor dotación económica en Galicia.

-Este año son 20.000 euros de premio, pero si el libro ganador tiene éxito y es bueno, probablemente la cuantía se aumente al año siguiente. Pero el premio no solo son los 20.000 euros, sino que también se van a editar 300 ejemplares del libro ganador al gusto del escritor, con el beneficio absoluto para él. Es el premio más importante en Galicia en este momento y, por otra parte, pienso que tenemos un campo muy grande hacia Latinoamérica, un aspecto que sería muy interesante a tratar en este premio, porque tengo nexos en México, en Guadalajara, con muchísimos artistas, por lo que me gustaría lograrle difusión también allí si el libro tiene éxito. Todo dependerá de su difusión, pero si tiene éxito es probable que nos lo llevemos a Guadalajara, a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que es la más importante de Latinoamérica. Pienso que este no es un premio sin más y que, aunque yo no esté, es un galardón que va a seguir porque mis hijos son los patronos y son los que están financiando la fundación.

-Es posible presentar originales en castellano y en gallego. En el caso de las obras escritas en castellano, ¿se contempla su traducción al gallego?

-Sí, estamos en Galicia y queremos que sea un premio gallego. Creo que darle la duplicidad en castellano y en gallego también tiene su interés, porque yo soy de familia gallega y reconozco que hay libros con lo que no me atrevo, porque sí hablo bien el idioma, pero no leo bien, y pienso que muchas personas se pierden precisamente esos libros por el mismo motivo. Por esto queremos hacer la tirada en los dos idiomas. A lo mejor la persona ganadora es de Castellón, por poner un ejemplo, y no le interesa que la obra se publique en gallego, pero es uno de los requisitos que se contempla en las bases, de que como mínimo 50 ejemplares del libro ganador se publicarán en gallego. Si acaso el autor es de aquí, probablemente el porcentaje sea del 50%.

-Darío Villanueva, José Manuel Otero Lastres, Bieito Rubido, Arantza Portabales y Adolfo Domínguez, ¿cómo se hizo la selección de los integrantes del jurado?

-Sobre todo elegimos a personas con un prestigio y calidad, queríamos que fuera gente de letras, que tuviera conocimiento. Rubido fue director del ABC; Lastres, escritor y catedrático; Villanueva, catedrático y director de la RAE; Arantza Portabales es escritora, y dices: ¿Y Adolfo Domínguez? Adolfo Domínguez es filósofo de carrera y, además de esos estudios, escribió un libro que se llama «Juan Griego», que de hecho leímos en nuestro grupo literario hace unos años, y es una historia que ha seguido escribiendo porque es un personaje que recorre todos los acontecimientos que están pasando en el mundo, de todas las épocas, entonces es interminable.

-En la gala de presentación de la fundación y del premio de novela, Arantza Portabales y Adolfo Domínguez protagonizaron un pequeño coloquio en el que anticiparon que serán exigentes en la valoración de las obras que concurran.

-Es que yo soy capaz de darlo por desierto este año. Si ellos dicen que ninguno les vale, pues ninguno vale.

-Plena confianza en ese jurado, entonces.

-Sí, sí. No quiero que suceda como en otros, porque me estoy leyendo todos los premios literarios de este año y, realmente, es que hay algunos que me dan pena. Es que da pena leerlos, no son libros ni de principiantes. No quiero que el primer Premio de Novela de Ángeles Terrazo sea un libro del que digan: «¡Vaya bodrio!». No es que quiera tampoco que sea un libro con muchísima calidad, pero sí que sea un libro que merezca la pena, y ya digo, si no hay ninguno, pues dejaremos el premio desierto y lo acumularemos de cara al próximo año.

-¿Cómo animaría a esos nuevos creadores o creadoras a dar el paso de presentarse al premio?

-Yo creo que hay muchísima gente que escribe, somos muchos los que somos escritores ocultos. Hay mucha gente a la que nos encanta la escritura, pero no nos atrevemos a que la gente nos lea, porque pensamos en si a lo mejor no gusta, en si nos critican, porque al final siempre sale algo de uno mismo en el libro y, claro, pues que nuestras entrañas no queremos que nadie las conozca y no nos atrevemos a dar ese paso. Sin embargo, creo también que cuando consigues darlo, te sientes satisfecho.

-¿Tiene algo escrito?

-Sí, tengo un libro, pero hasta que yo me muera nadie lo podrá leer. A veces escribir es desnudar el alma y no todo el mundo quiere que se sepa o que te reconozcan, ¿no?

-Hacía referencia anteriormente a su propio club literario, ¿cómo nació?

-Pues lo creé yo con Ventura Pérez Mariño. Siempre nos intercambiábamos libros y un día, tomando un café, me dijo: «¿Y qué tal si montamos un club literario?». Yo le dije que me parecía fenomenal y lo empezamos a celebrar una vez al mes en mi casa. Empezamos hace 13 años, somos 15 personas y no podemos ser más porque en mi mesa cabemos 16, hay que dejar siempre un sitio vacío por si el autor del libro puede venir y, si es así, está en el encuentro y debatimos sobre su obra. Esto es lo más bueno que me ha pasado en la vida porque a veces pienso que leímos 15 libros diferentes, porque nadie está hablando del mismo libro, lo cual es interesantísimo y enriquecedor. Al principio era Ventura quien proponía las lecturas, pero cuando él faltó, decidimos que cada mes las propusiera uno de los participantes, ¡y nos ponen cada tocho...! Ahora por ejemplo estamos leyendo «El fin del ‘Homo sovieticus’» , de la Nobel Svetlana Aleksiévich.

-¿Y qué autores han pasado por este club?

-Rita Vázquez, la madre de Domingo Villar, era miembro de los literarios y Domingo, cada vez que presentaba un libro, intentaba venir. Primero vino con varios que ya había publicado, pero luego vino con alguno a presentarlo primero con nosotros y luego fuera. Domingo era una persona muy querida en nuestro grupo y su madre igual. También pasó por aquí Pedro Feijoo, Luis García-Rey, Juan Tallón o Manel. Y quien viene, que no piense que le vamos a aplaudir, porque si hay algo que no nos gustó de su libro se lo decimos y a lo mejor hasta nos ponemos a discutir entre nosotros y hay polémica.

-Comentaba al principio que su familia la recuerda siempre con un libro en la mano, ¿cuál diría que le ha marcado más?

-El primer libro que realmente sentí que me había marcado muchísimo fue «La mujer justa», de Márai. Es un libro que solo tiene tres capítulos en el que se da en cada uno una versión de un hecho desde el punto de vista de tres personas diferentes: en el primero, desde el punto de vista de la mujer, luego desde el del marido y, en el tercero, desde el de la amante. La historia es la misma, pero cómo lo vivió cada uno es completamente diferente. Ese libro me sacudió, me pareció muy interesante. De México, me encantaba Laura Esquivel, y ahora me gusta mucho Padura, que es cubano. Normalmente, si me gusta una novela de un autor, suelo leer todo lo que escribe. Antes leía libros muchos más ligeros, me parecía maravilloso y leía rapidísimo, pero a lo largo de la vida me he dado cuenta de que los libros que realmente te marcan no son esos. Por ejemplo, acabo de leer hace poco el de la vida de Isabel Preysler, porque me interesaba el cotilleo, me lo leí en una tarde y ya no me acuerdo de nada, por eso digo que leer algo ligero te saca en ese momento de lo que estás haciendo. Otro autor que me gusta mucho actualmente es David Uclés, «La península de las casas vacías» me chifló, es maravillosa y me recordó muchísimo a García Márquez, a García Márquez con su Macondo. Para mí es el García Márquez de esta época y como siga escribiendo así va a ganar el Nobel.

-Públicamente, es la gran desconocida de su familia, pero con esta fundación da un paso al frente y lo hace enlazando dos mundos muy opuestos.

-Sí, porque ellos están también muy vinculados a esto. Y bueno, en el Celta, aguantar que mi marido fuera presidente 17 años creo que lleva bastante más sello mío que de nadie, todas esas carencias cuando el marido se va el fin de semana o no puede estar en los compromisos... El Celta lo sufrí, y ahora lo sufro doblemente, porque a mi marido lo quiero mucho, pero mi hija es mi hija.

-¿Cree que lo está haciendo bien?

-Sí, pero yo siempre le digo que con los pies en la tierra, porque hay rachas y cuando se va hacia abajo es muy duro.

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