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Así sería la vida en Galicia si se eliminara el cambio de hora: adiós a los atardeceres pasados las diez de la noche en verano

La próxima madrugada del domingo para el lunes volverá a cambiar la hora en España, una situación que parece despertar cada vez más polémica

La próxima madrugada del domingo al lunes volverá a cambiar la hora.

La próxima madrugada del domingo al lunes volverá a cambiar la hora. / Eduardo Parra

Luis Miguel Mora

Este domingo, mientras los vigueses que más tarde se recogen todavía exprimen la Reconquista, en Galicia pasaremos directamente de las 02.00 horas a las 03.00 horas. Este cambio de hora que se hace dos veces al año tiene a mucha gente cansada, que no entiende por se sigue haciendo. El cambio, pasando al horario de verano en este caso, tiene como objetivo aprovechar mejor las horas de luz natural y reducir el consumo energético.

Sin embargo, esta justificación parece haber cambiado y machas personas cuestionan su efectividad en la actualidad, argumentando que los hábitos modernos y el uso constante de energía hacen que el impacto sea mínimo. 

El pasado octubre, poco antes de que se adoptase el horario de invierno, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció que España defendería en el Consejo Europeo la eliminación definitiva del cambio horario a partir de 2026, porque tanto nuestro país como el resto de los países de la Unión Europea deberían mantener un horario unificado durante todo el año. Esta medida transformaría por completo nuestra rutina diaria.

La respuesta de la ciencia no contenta a la hostelería

Distintos estudios científicos avalan la idea de mantener un horario fijo todo el año, ya sea el de verano (UTC + 2) o el de invierno (UTC + 1). Entre las consecuencias de modificar dos veces al año nuestros relojes, los estudios destacan: dormir peor, rendir menos y alterar el reloj biológico dos veces al año. Cada vez más investigaciones confirman que el cambio tiene más perjuicios que beneficios. Centros especializados como la Clínica Mayo, el Stanford Medicine o The BMJ señalan que adelantar y atrasar los relojes cada seis meses altera los ritmos circadianos, afecta al sueño, eleva el riesgo de accidentes y puede tener consecuencias metabólicas.

Por otra parte, otros estudios también cuestionan la efectividad del motivo original del cambio: el ahorro de energía. Estas investigaciones muestran que el ahorro es mínimo y no compensa los efectos sobre la salud y la productividad en el trabajo. Además, muchos expertos sostienen que un horario estable podría prevenir cientos de miles de casos de obesidad o ictus al año.

Sin embargo, no toda la comunidad científica está de acuerdo. Como señalaba el físico gallego Jorge Mira en una entrevista para FARO: «Acabar con el cambio de hora en Europa es una aberración». Una respuesta que puede ser más del gusto de los hosteleros, sobre todo si el horario escogido fuese el de invierno, como se valoraba en un principio. Si esto fuese así, los hosteleros se enfrentarían a un anochecer más temprano a partir de la primavera, lo que se traduce en menos horas de terrazas y menos ingresos.

El problema de España con la hora

La Península Ibérica vive desde 1940 con el horario de Europa Central (UTC+1), adelantado una hora respecto a su posición natural. Por geografía, nuestro país debería tener la misma hora que Portugal, Reino Unido o Canarias en invierno (UTC+0), ya que el meridiano de Greenwich atraviesa nuestro territorio. Esto implica que, cuando en Madrid el reloj marca las 9:00 h, el sol está realmente en la posición de las 8:00 h solares.

Volver a la hora solar natural supondría amaneceres y anocheceres una hora antes, mejor sincronizados con el ritmo biológico. Los biólogos coinciden en que este sería el escenario más saludable, mientras que mantener el horario actual favorece el ocio por la tarde, pero provoca un desfase permanente con el sol. Por eso, en caso de escoger un horario, deberíamos escoger entre tener nuestro horario correspondiente geográficamente, el que siempre hemos tenido en invierno o decantarnos por el de verano.

A nivel institucional, el Parlamento Europeo votó en 2019 a favor de acabar con los cambios estacionales y permitir que cada Estado miembro elija su hora fija. Sin embargo, el proceso se estancó por falta de consenso entre países. Pedro Sánchez retomó el pasado octubre este debate, asegurando que «la ciencia y los ciudadanos están de acuerdo, el cambio horario ya no tiene sentido», como parte de su argumentario para llevar el tema al Consejo Europeo.

¿Cómo sería eliminar el cambio de hora en Galicia?

Si España adopta el horario estándar, en Madrid el sol saldría en invierno a las 7:45 h y se pondría a las 17:30 h, mientras que en verano amanecería a las 6:00 h y anochecería cerca de las 21:30 h. Si se mantiene el horario de verano, los amaneceres invernales se retrasarían hasta las 8:45 h, con atardeceres hacia las 18:30 h.

En Galicia, ciudades como Vigo suman unos veinte minutos a estas cifras, por lo que mantener el horario de invierno nos dejaría atardeceres que rozan las 22.00 horas en junio y julio, pero sin llegar a superarlas en esos días en los que parece que el sol no se quiere ir de Galicia. Por las mañanas tendríamos el sol despertándonos poco antes de las 06.30 horas.

En el caso de mantener el horario de verano, en invierno en Galicia no amanecería hasta las 9 o incluso las 10 de la mañana. Este horario beneficiaría en parte al turismo al ofrecer más horas de luz por la tarde, pero los estudios coinciden en que el impacto energético y económico global es escaso. 

La Comisión Europea reconoce que el ahorro energético ya no justifica el cambio de hora, mientras que los costes para la salud, la productividad y la coordinación entre países aumentan. En la práctica, los países del sur de Europa, con muchas horas de luz, apenas obtienen ventajas, y los sectores más sensibles, como la educación, la agricultura o el transporte, sufren desajustes por los amaneceres tardíos y los cambios de sueño.

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