El reto de ser mujer reclusa o migrante en Galicia
La rutina en un centro penitenciario como mujer o el día a día sin estar privada de libertad, pero siendo migrante. Vivencias personales, metas y sueños, así como el pesado lastre del estigma y la desigualdad fueron algunas de las cuestiones que abordaron en el Museo MARCO reclusas del Centro Penitenciario de A Lama y una alumna de la EPA Berbés

Coloquio celebrado este martes en el MARCO de Vigo. / Alba Villar

«Como pensan que é ser muller no cárcere? Que pensan que pode sentir unha muller dentro de prisión? Cren que hai diferenzas entre ser home ou muller e estar no cárcere? Que farían se tiveran diante a unha muller tomando un café que lles conta que acaba de saír de prisión?». Invitando al público a tomarse unos instantes para reflexionar, estas fueron las preguntas que una mujer interna en el Centro Penitenciario de A Lama lanzó al inicio del coloquio «O reto de ser muller aquí», una iniciativa celebrada este martes en el Museo MARCO en colaboración con la EPAPU Nelson Mandela y el Centro de Educación de Personas Adultas EPA Berbés con el objetivo de acercar a la ciudadanía historias vitales de mujeres que, a pesar de todos los obstáculos a pesar de todos los obstáculos y las escasas oportunidades de alzar su voz, también son parte de la sociedad.
El reto de ser mujer reclusa o migrante en Galicia, relatando cómo es la rutina en prisión o en la calle, sus vivencias personales, sus planes de estudio y sus sueños al finalizar la condena o la formación, así como las redes de apoyo, la maternidad, el estigma, las barreras y la desigualdad, fueron algunas de las cuestiones que abordaron esta mañana en Vigo dos internas de A Lama y una alumna de la EPA Berbés, desde sus distintas realidades.
Tras una pequeña conversación con el público, fue la estudiante del centro vigués la que comenzó su intervención explicando que «ser mujer migrante en España es muy difícil», señalando en primer lugar la barrera del idioma y, por otra parte, que «hay sitios en los que quieres estar, pero la realidad es que no puedes». Por su parte, las mujeres procedentes del centro penitenciario pontevedrés destacaron la importancia de tener la oportunidad de «dar visibilidad á minoría que somos» y explicaron al público su rutina, en la que también se incluyen estudios y trabajo dentro de la propia prisión.
La maternidad y el estigma
La maternidad fue uno los temas en los que las tres participantes hicieron especial hincapié desde sus distintas perspectivas. Las mujeres privadas de libertad señalaron que esto es quizás lo más doloroso de estar en prisión para todas aquellas que son madres, pero también para sus compañeras que las ven sufrir, y es que según indicaron, «é o máis duro de todo porque non podes estar cos fillos nin velos vivir a súa vida». Por su parte, Eurídice hizo mención a un caso próximo en el que la mujer quería estudiar, pero al tener hijos, era imposible: «¿Con quién iba a dejarlos? O estudiar o trabajar, no es posible asumir todo», reflexionó.
Ser mujer migrante en España es muy difícil
El estigma fue la otra cuestión que ocupó buena parte del coloquio, puesto que las tres participantes se ven atravesadas por él. En este punto, las internas de A Lama reflexionaron sobre el hecho de que la sociedad penaliza más a las mujeres cuando comenten un delito, afirmando que «ao saír de prisión xa temos unha marca. Nós temos que loitar moito máis». Y, en su caso, Eurídice hizo referencia a su color de piel como una de las barreras importantes hacia la inclusión.
Conscientes de que el camino no es fácil para ellas, las tres participantes en el coloquio también hicieron alusión a aquello que las motiva y a las personas que las hacen salir adelante, como los estudios, la familia, las compañeras de módulo o, en el caso de Eurídice, su madre y la comunidad educativa de la EPA Berbés. A continuación, las tres mujeres tuvieron la posibilidad de charlar con el público vigués, no sin antes plantear una última pregunta a los asistentes: «Que pensan que poden facer por nós ou polas nosas realidades?».
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