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El camino hacia la igualdad también se recorre en prisión: «Es más duro porque ellas son minoría»

La jefa de estudios de la EPAPU Nelson Mandela, Marta García, y la docente de la EPA Berbés Carme Adán acompañaron a las participantes en la jornada «O reto de ser muller aquí» celebrada en el Museo MARCO

Consideran que este tipo de actividades son fundamentales para romper estereotipos y combatir prejuicios hacia la población penitenciaria y migrante en Galicia

Carme Adán, cuarta por la derecha, junto a Eurídice y alumnado de la EPA Berbés.

Carme Adán, cuarta por la derecha, junto a Eurídice y alumnado de la EPA Berbés. / Alba Villar

Carolina Sertal

Carolina Sertal

Vigo

Tener la posibilidad de exponer realidades que en un primer momento pueden parecer alejadas, pero que sin embargo confluyen en aspectos como el condicionante de ser mujer, los planes de estudios, las metas futuras y los sueños al finalizar la condena o la formación, así como destacar las redes de apoyo que las sostienen y las impulsan a atravesar las dificultades, no solo es una oportunidad para las propias protagonistas que abordaron este martes en el MARCO de Vigo sus propias experiencias personales, sino también para las profesionales que, en el día a día, trabajan tanto con las personas internas en el Centro Penitenciario de A Lama que cursan sus estudios en la EPAPU Nelson Mandela como con el alumnado de Centro de Educación de Personas Adultas EPA Berbés.

Acompañando a las participantes en el coloquio «O reto de ser muller aquí» celebrado en la institución viguesa se encontraban, además de sus propias compañeras y compañeros, la jefa de estudios de la EPAPU, Marta García, y la docente de la EPA Berbés Carme Adán, dos profesionales que destacaron la importancia de la celebración de este tivo de actividades para poder dar voz a otras realidades de las mujeres y acercarlas a la sociedad.

Así, Carme Adán señaló que «para a EPA Berbés esta é unha experiencia moi positiva porque aínda que temos unha realidade educativa distinta á da EPAPU Nelson Mandela, si coincidimos nalgúns puntos. No noso caso contamos con moitas alumnas migrantes que teñen moitas dificultades de integración social, por iso creo que é moi interesante que poidan coñecer de primeira man outras realidades nun espazo de debate e cultural como é o MARCO».

Romper prejuicios y combatir el estigma resulta para las expertas fundamental, añadiendo Adán que «o noso alumnado descoñecía a realidade das mulleres presas, para eles foi novidoso, pois non sabían que o número de reclusas era tan pequeno e unha pregunta que facían moito era se eran fundamentalmente migrantes, debido a todos os discursos de odio que hai presentes na sociedade. A realidade é que para nada é así e foi algo que lles sorprendeu, de aí que estas xornadas sexan tan produtivas, porque serven para romper prexuízos e facer unha posta en común».

Público asistente al coloquio celebrado en el Museo MARCO.

Público asistente al coloquio celebrado en el Museo MARCO. / Alba Villar

Por su parte, Marta García indicó que «esta actividad supone un granito más, porque empezamos con el MARCO hace cuatro años impulsando la Biblioteca Humana, en donde también rompemos los estigmas que afrontan las personas privadas de libertad contando su historia de manera más íntima, y en este caso el objetivo era darle una mayor proyección a su realidad. Para nosotros también es importante trabajar con otra EPA, porque cuando llegaron y vieron al alumnado les sorprendió que fueran adultos, lo que sirve para que vean que es una vida paralela y que lo más semejante que pueden tener en prisión es la educación, que pueden continuar de esta manera, y también luchar por romper otro estereotipo hacia la igualdad entre hombres y mujeres, lo que en prisión es más duro porque ellas son minoría». A este respecto, García afirmó que «poco a poco se han abierto caminos para que las mujeres puedan tener los mismos derechos, pero yo siempre digo que la prisión es un espejo de la realidad, pero que va mucho más atrás. Al igual que lo que nosotros estamos logrando como mujeres en la sociedad, que todavía queda mucho, allí empezaron y queda muchísimo más».

En este sentido, Carme Adán apuntó que «o mesmo ocorre para as mulleres migrantes, porque a imaxe de prototipo de persoa migrante é a dun home que chega, en cambio elas veñen sen papeis e con moitas dificultades para poder matricularse, para poder seguir os estudos, por exemplo, e rapidamente pensamos que van estar no traballo doméstico, invisibilizadas e con dificultades para acceder a un posto de traballo como o de administrativas, para o cal se están formando na EPA».

Por último, Marta García concluyó mencionando que «el hecho de compartir con algunos adultos que actualmente se están formando para obtener un trabajo o la experiencia de lo que implica ser mujer en otros ámbitos, en nuestro caso, les permite ver que cuando salgan de prisión van a seguir teniendo algunas dificultades y también empatizan, lo que favorece que se sientan iguales por un momento».

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