Entrevista | Mariano Baratech Divulgador ambiental y director de El Gatoverde Producciones
«Llevamos siglos destruyendo vida; el gran cambio es pasar de una sociedad degenerativa a una regenerativa»
El director de El Gatoverde Producciones participa el próximo jueves 26 en el Ciclo de Montaña, Medio Ambiente e Cambio Climático de la UVigo

El productor Mariano Baratech. / Luis Malibrán

El Auditorio del Concello de Vigo acoge esta semana el Ciclo de Montaña, Medio Ambiente e Cambio Climático de la UVigo, «Cidade de Vigo», que da comienzo hoy con el alpinista Alex Txikon, para continuar mañana con Odile Rodríguez de la Fuente y finalizar el próximo jueves con el divulgador ambiental y productor de la serie «Hope!», Mariano Baratech, a las 20.00 horas.
-¿Cómo surge el proyecto de «Hope»?
-La serie parte de Javier Peña, divulgador e influencer medioambiental que tiene los canales «Hope!» desde hace años, con más de dos millones de seguidores en España y en toda Latinoamérica. Él acudió justo en la pandemia a nuestra productora, en la que trabajamos con temas medioambientales, y llegó con una idea de serie documental para contar las soluciones para resolver la crisis climática. Ahí empezamos todo, desde el proceso de búsqueda de financiación, en el que entraron muchas empresas, varias ONG, Televisión Española, también subvenciones,... En realidad fue un «crowdfunding» con el que logramos 100.000 euros lo que nos ayudó a hacer los primeros guiones y buscar financiación, en un proceso largo de cuatro años, hasta que finalmente pudimos rodarla y estrenarla el año pasado.
-¿Y cuáles son estrategias para frenar el cambio climático actualmente?
-Cuando planteamos la serie, el debate partió de tres preguntas concretas. La primera fue: ¿Hay soluciones al cambio climático? La segunda fue: ¿Hay soluciones reales que ya se estén implantando? Las respuestas a estas dos preguntas fue que sí, y la tercera pregunta que nos planteamos era que si había soluciones y ya estaban en marcha, ¿por qué demonios no lo estamos haciendo más rápido entonces? Porque sigue el calentamiento y se están adoptando estrategias, pero demasiado lentamente, que esto es un poco a lo que tratamos de responder. Creo que, a diferencia de cómo estaba la humanidad hace 10 años, cuando tuvo lugar el acuerdo de París, cuando se hizo el esfuerzo de poner un límite a las emisiones, no había tantas alternativas ni tantas soluciones, no se investigaba tanto ni estaban tan implantadas como actualmente. Ahora mismo, en todos los sectores ya hay soluciones, más baratas en general y también muy fáciles de implantar. Un buen ejemplo es la energía solar, que era la más barata con muchísima diferencia con respecto al resto, sin embargo, se está empezar a implantar más rápido, pero todavía se podría implantar muchísimo más rápido, y que soluciona gran parte del calentamiento global. Nuestra idea era mostrar ejemplos como este y animar a la gente al cambio, porque es un cambio que nos afecta a todos. Lo bonito es eso, pero también lo complicado y lo complejo, porque no se trata de una única solución, sino que son muchas soluciones y muy distintas que tenemos que impulsar a nivel individual, de grupo, de comunidades, de ayuntamientos, de empresas, de países, de la Unión Europea. Hay muchos planos en los que hay que trabajar todos y, en este sentido, el motor de la serie es la esperanza, la esperanza como meta futura en la que todos aspiramos a tener un planeta mejor, una sociedad mejor y en la que vivir mejor.
En un momento en el que hay muchas dudas, mucha crisis, ansiedad climática y una sensación de desesperanza, nosotros creemos que sí hay futuro y que sí está al alcance de la mano, porque tenemos la tecnología y la capacidad financiera para hacerlo, con la humanidad mejor formada y preparada de la historia. Por eso esa negación es absurda y cuando hay esperanza todo esto desaparece. Hay algo que preguntábamos a todas las figuras internacionales, empezando por Jane Goodall, que era qué suponía para ellos la esperanza y todos respondieron que la esperanza era actuar todos. Porque se trata de generar esa movilización, que curiosamente lo estamos consiguiendo con la serie, porque se han montado ya más de 200 grupos locales en España, en localidades y en barrios, que ya están poniendo en marcha acciones para sentir que eres parte de ese cambio. Y no solo en España, sino también en el resto de Europa, porque llegamos a un acuerdo con la gente de Transition Network, que son ciudades en transición y están en más de 1.000 puntos en todo el mundo, para cederles la serie y la están moviendo en Australia, en Sudamérica, en Japón y en toda Europa, por lo que es un movimiento muy bonito para generar ilusión en ese camino.
-El proyecto no solo pone el foco en el daño, sino también en la importancia de la regeneración.
-Es que este nuevo concepto de regeneración es muy potente, porque en la serie se comenta, que regeneración implica crear más vida de la que destruimos, así de sencillo. Llevamos siglos destruyendo fauna, flora y vida en general en el planeta, por eso hay que generar más de la que destruimos: regenerar el suelo, los ecosistemas, los bosques, los océanos, es volver a crear vida y dejar de destruir. El gran cambio filosófico que hay es el de una sociedad degenerativa a regenerativa. Estamos acostumbrados a usar y tirar, a que el hombre era el dueño del planeta, sentíamos que éramos dueños y que podíamos utilizar lo que quisiéramos, pero darte cuenta de que es finito, que hay que regenerarlo, conservarlo, cuidarlo y mimarlo para poder vivir nosotros y las siguientes generaciones, es un cambio cultural que cuesta y cuesta mucho, incluso a los que lo tenemos incorporado a nivel teórico, en la práctica seguimos haciendo muchas cosas de la mentalidad anterior, de la degenerativa, y esa mentalidad hay que cambiarla. Además, en cuanto empiezas, ese cambio se da mucho más rápido.
-Y sin embargo existen muchos discursos reaccionarios y negacionistas del cambio climático.
-El cambio climático es una realidad y no podemos negarlo. Creo que hay mucha gente que, como el cambio es rápido y además se están planteando situaciones en las que efectivamente podemos terminar en escenarios muy catastróficos, muy duros, pues hay una parte de la población que tiende a negar esa realidad. Es como cuando se afronta un duelo, que al principio hay una primera parte de negación, luego puede que te enfades, te deprimes y luego luchas, te adaptas. Hay gente que está en esa fase de que no se pueden creer que vayamos tan mal o que se enfandan porque hay que cambiar, luego ven el cambio y que les afecta... En definitiva, hay reacciones muy normales que nos pasan a todos a nivel personal y que también están sucediendo a nivel colectivo. Y esto se vence con la esperanza y la ilusión, por eso es importante mostrar ese movimiento paralelo, que es real, con ese entusiasmo de hacer. Por supuesto, no se puede ser ingenuo, pero es verdad que hay que actuar y demostrarle a la gente que hay una sociedad mejor, más bonita y que ya está en marcha. Esto no va contra nadie, sino que queremos ser al revés, queremos ser todos, se trata de una actividad más inclusiva y de una mentalidad que pasa por entender que aquí o nos salvamos todos o no se salva nadie. Lo de Marte, por ejemplo, es algo absolutamente estrafalario, eso de irse a Marte o que los multimillonarios se van a ir a vivir allí, es que es absurdo: tenemos un planeta maravilloso aquí, vamos a regenerarlo y a seguir viviendo aquí.
-Por otra parte, desde su productora apuestan por proyectos que crean conciencia medioambiental, es un buen ejemplo de que ese movimiento de cambio de mentalidad ya está en marcha.
-Sí, nosotros hemos hecho temas muy sociales y temas medioambientales, porque procuramos que, sobre todo, la gente acceda a contenido que invite a pensar y reflexionar. Antes existía un cierto cine documental que parecía que adoctrinaba y yo no creo que se trate de adoctrinar, sino de abrir otras expectativas, otras visiones y que la gente pueda pensar y actuar. Sobre todo creo en sociedades ya muy maduras, muy formadas, porque aunque no todo el mundo haya estudiado, sí han leído, han accedido a información, y queremos abrirnos también a otras realidades. Hay temas que están presentes y que no hay que rehuir, como es el caso del cambio climático, que hay que verlo y que hay que vivirlo. Lo estamos viviendo todos y negarlo o retrasarlo no tiene sentido, de ahí el tono positivo, y eso precisamente es lo que está ganando a mucha gente de distintos partidos políticos, por ejemplo. Hay gente de derecha, de izquierda, de todo el mundo, que nos recalcan que este es el tono, porque hay que cambiar con optimismo y esperanza, no estar en este conflicto permanente, en el que parece que todos nos peleamos con todos, porque si no te peleas no estás en las redes o en las noticias y, entonces, no existes. Trabajando juntos se consigue mucho más, no hay que pelearse todos los días con todos por salir en las noticias.
-¿Qué importancia tiene la celebración de jornadas como la de Vigo?
- Estas son jornadas fundamentales. Las comunidades y la relaciones siguen siendo presenciales, creo que el mundo online ayuda en muchísimas cosas, pero es importantísimo no perder la presencialidad, compartir espacios, reuniones y diálogos. En este caso, conocer a la gente que ha hecho la serie, a la gente que está preocupada y también a la gente que organiza este evento, es fundamental porque es esa cercanía la que ayuda a crear comunidad, a crear esperanza. El mundo digital es muy informativo, pero no crea estar relaciones que son tan necesarias. Actualmente estamos yendo a distintos lugares llevando la serie y es una experiencia muy bonita, es bonito contar con la gente y compartir experiencias.
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