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Estreno | Dani de la Torre director de cine

Dani de la Torre: «Rodar una película de espías en la Ribeira Sacra (Lugo) puede sonar surrealista pero lo hicimos; es la magia del cine»

El director gallego Dani de la Torre crea un 'James Bond' español para la película "Zeta"

Este thriller, desde hoy en Prime, versa sobre un agente 'quemado' que busca salvar a alguien importante en su vida

Lo interpreta Mario Casas, al que oiremos hablar en gallego; que actúa junto a Marina Garriga de «Misión imposible»

El director Dani de la Torre habla con el actor Mario Casas en O Saviñao (Lugo) durante el rodaje de "Zeta".

El director Dani de la Torre habla con el actor Mario Casas en O Saviñao (Lugo) durante el rodaje de "Zeta". / María Heras

Mar Mato

Mar Mato

Vigo

¿Podría España tener su propio James Bond? El director gallego Dani de la Torre, de Monforte de Lemos (Lugo), está convencido de que sí y ha creado la película «Zeta» que desde hoy se puede ver en todo el mundo en Amazon Prime. El thriller de espías ha sido rodado en España (una parte en Galicia), Brasil y Estonia.

En la superproducción, la actriz Mariela Garriga («Misión imposible»), Luis Zahera y Mario Casas. Este último –al que incluso oiremos hablar en gallego– da vida a un agente encubierto que trabaja para el Centro Nacional de Inteligencia español (CNI) pero sufre «burnout» y se retira para cuidar a su madre enferma. Tendrá que decidir si sumarse a una nueva operación para salvar a alguien clave en su familia.

El director lucense Dani de la Torre, en el rodaje.

El director lucense Dani de la Torre, en el rodaje. / Helena Barreto

-¿Cómo surgió esta película de espías?

-Fue una idea mía, no fue un encargo. La jefa de producción de Prime, María Contreras, estaba trabajando en A3Media cine cuando hice mi primera película. Cuando se hizo con la parte de ficción de Prime me llamó diciendo que quería hacer un thriller conmigo. A mí me apetecía trabajar con ella y con Prime porque es una plataforma muy fuerte que da mucha visibilidad a tus proyectos. Lo pensé y le dije que era muy fan de las películas de James Bond, Bourne. Echaba de menos que no hubiera en España un agente secreto que no fuese ligado a la comedia. Uno de los sueños que tenía como cineasta era crear nuestro propio James Bond español. A María le gustó mucho la idea pero creía que podía ser interesante pero con una parte internacional. Además convencí a Oliver Paulo para que escribiese el guion conmigo. Aceptó y se sumó Jordi Vallejo y entre los tres hicimos el guion de «Zeta». Después se unió la productora de Pablo Isla, Fonte Films. Después se hizo realidad con Mario Casas, Luis Zahera...

-La verdad es que al arrancar la película y ver que asesinan a cuatro agentes españoles en varias partes del mundo una piensa directamente en Bourne o «Spy Game».

-"Spy Game" es una película de referencia. Para ser una producción española es una película muy ambiciosa. Ya no solo es lo que ruedas en España, también lo que ruedas en Río de Janeiro donde cortamos el tráfico en una favela para la grabación. Ocurrió lo mismo en Tallin, Estonia. Allí trabajamos a no sé cuantos grados bajo cero. En Brasil, rodamos a más de 40 en pleno verano. Fue difícil pero eso le dio una dimensión brutal a la película. Que los actores estuvieran allí y lo vivieran todo en directo. Cortar un plano en la favela y poder comer después con la gente que vive allí fue algo mágico. No te lo da ningún plató ni ningún chroma. Hay que vivirlo; fue brutal y eso ayudó mucho a los actores a meterse en el personaje.

-Una parte del filme nos sitúa en Colombia pero rodaron en Brasil.

Es una película con dos líneas temporales. Una es la actual y la otra fue la Colombia de los años 80. Recrear esta última fue muy laborioso porque tuvimos que trabajar mucho en localizaciones y plazas parecidas a Colombia que había que hacer como si fueran colombianas. Tuvimos un trabajo de digitales importante también. Fue un proyecto muy grande. Es la primera vez que se hace una película de un agente secreto así en nuestro país. Fue una oportunidad única. Está muy bien aspirar a hacer lo que hacen otros cineastas en otros países. Es muy importante para los cineastas que vienen detrás, hay muchas jóvenes directoras y directores que dirán: Si este tipo hizo esto, yo igual también puedo hacerlo. Tener referentes es muy importante. Hay que romper barreras, tabúes y autocensura pensando que no puedes llegar a algo. No podemos hacer un Bond con los presupuestos que manejamos pero sí podemos jugar un poco a eso.

Dani de la Torre, con la actriz cubana Mariela Garriga que actuó en varias entregas de "Misión Imposible". En la foto, en un descanso del rodaje de "Zeta", en Río de Janeiro.

Dani de la Torre, con la actriz cubana Mariela Garriga que actuó en varias entregas de "Misión Imposible". En la foto, en un descanso del rodaje de "Zeta", en Río de Janeiro. / Helena Barreto

-Fue un rodaje en tres países, tuvo que ser carísimo.

-La jefa de ficción americana cuando vio la película nos preguntó cuánto presupuesto tenía. No le cuadraba. Nos decía que la película era un filme de unos 80 millones de presupuesto; le dijimos que no llegaba ni a nueve. Te da orgullo que alguien de fuera te diga eso.

-¿Hay equipo gallego?

-Sí. Yo trabajo siempre con muchos gallegos. Hay eléctricos, atrezzistas, gente de sonido, la script es gallega. Una de las productoras ejecutivas, Fátima, es de Vigo. Si puedo tirar de Galicia, tiro. Rodé allí y coloqué al agente secreto en medio de la Ribeira Sacra. Cuando aterrizó el helicóptero en la finca del rodaje flipaban todos los vecinos.

-Fue en O Saviñao (Lugo).

-Sí. Cuando vieron bajar a Mario Casas del helicóptero se preguntaron qué demonios era aquello. Mi tierra me encanta y es muy cinematográfica. No es prevaricación sin más. Tiene una fotografía bestial. La Ribeira Sacra es muy desconocida. Siempre pensé que si un agente secreto se quería retirar del mundo podría vivir aquí perfectamente en vez de Alaska. Rodar una película de espías en la Ribeira Sacra puede sonar surrealista pero lo hemos hecho; es la magia del cine.

-Y ha puesto a Mario Casas a hablar gallego...

-No tenía por qué ser así porque no teníamos ninguna obligación al no recibir financiación de ahí pero tanto yo como Mario, Prime nos dejó. Nosotros le planteamos que los gallegos tenían que hablar entre ellos en gallego. Es normal que, si estás trabajando en el campo, el idioma de intercambio sea el gallego. Mario Casas quería desde el primer momento. Aprovechamos que los personajes que hablan juntos en la casa que hablen en gallego. Prime estuvo a favor. Es un orgullo. Hablo muy poco en gallego porque vivo en Madrid pero te da envidia ver las películas en catalán o euskera. Intentamos respetar los idiomas de cada lugar.

-Tuvieron coach lingüístico.

-Para el acento de Mariela porque tenía que tener acento colombiano de Barranquilla y ella es cubana. El acento era muy diferente. Para preparar el personaje nos ayudó una coach. Por otra parte el actor Xosé Barato ayudó a Mario Casas para que pronunciara bien. Mario lleva muchos años fuera de Galicia y no habla bien el gallego. Nació en Barcelona, estuvo poco tiempo en A Coruña... También tuvimos coach de portugués y estonio para tenerlo todo bien cerrado.

Luis Zahera y Mario Casas, en la favela brasileña donde rodaron "Zeta".

Luis Zahera y Mario Casas, en la favela brasileña donde rodaron "Zeta". / Helena Barreto

Nos sitúa en una operación del pasado atravesada por ETA y las FARC. Hay documentación que atestigua esa relación.

-Lo que queríamos era atar la historia a la realidad española. Si hablamos de un agente secreto español, sabemos a qué está vinculado su pasado. Hace años teníamos el problema del terrorismo y los agentes y la policía estaban todos volcado en la lucha antiETA. Todo el background de los agentes viene de ahí. Un agente más joven como el personaje de Zeta (Mario Casas) tiene menos background en eso pero está más preparado para el terrorismo yihadista. Yo vengo de hacer la serie "La unidad". Aquí tuvimos la suerte de trabajar con agentes reales del CNI. Nos estuvieron contando. Para nosotros era fundamental tener los pies en la tierra. Es una película de ficción y una aventura pero tenía que tener una base muy real.

-¿Y qué le contaron los agentes del CNI?

-La mayoría de los agentes de la edad de Ancares (el personaje de Zahera) estuvieron todos trabajando en la inteligencia contra ETA. Aquí queríamos que el problema fuese muy local para que la gente lo entendiese. Tanto en Colombia como en otros países conocen que en España había una banda terrorista años atrás. Tenemos un pasado que nos sigue dividiendo. Es una manera de contar de donde venimos. Toda esta gente que trabajó en la sombra para acabar con todo esto. Se cometieron errores y no se hicieron las cosas bien. Todo el mundo cuando entrar en una espiral de violencia se equivoca; no conduce a nada. Lo estamos viendo en los conflictos que tenemos ahora abiertos. Ese pasado mal resuelto siempre vuelve para hacerte daño. Es lo que le pasa a Zeta: el pasado que dio origen a él mismo vuelve y puede hacerle mucho daño. A su familia se lo hizo en el pasado. Habla de esta gente que trabaja y a la que no se le agradece nada. Tiene que servir por causas para el bien del país pero al final si todo va bien nadie le agradece nada. Es un trabajo desagradecido: estar ocultos durante muchos años sin decir nada a nadie. Sacrificarte eso es duro. Queríamos darle ese punto humano a los personajes. Estás habituado a ver superhéroes que parecen máquinas en el cine, pero no es así, detrás hay personas sensibles, que se equivocan, que dudan, que se ocultan, que dejan de vivir su vida para vivir la de los demás. Hay un sacrificio muy grande.

-Hay una frase de Zahera en la que señala: Buenos, malos, es complicado trazar la línea. Es una idea muy presente a lo largo de la película.

-La jefa del CNI nos dijo en una charla: «Yo le digo a mi gente que tengan cuidado con lo que cargan en la mochila. Es muy complicado seguir viviendo después de algo con lo que no estás satisfecho con lo que hiciste». Hace unos años murieron seis agentes del CNI. Parece ser que fue porque una fuente los engañó. Es un trabajo muy delicado. Muchas veces trabajan manipulando gente para conseguir sus propósitos, que es conseguir información. A veces tus propósitos son seguridad nacional pero eso no quiere decir que sean honestos o válidos. De ahí esa frase de Luis Zahera, muchas veces no sabes donde poner la línea entre el bien y el mal. Supongo que tendrán debates internos muy bestias a la hora de tomar una decisión. Yo soy muy sentido, no sé si sobreviviría a algo así.

Los dos protagonistas de "Zeta", Mariela Garriga y Mario Casas, con Luis Zahera.

Los dos protagonistas de "Zeta", Mariela Garriga y Mario Casas, con Luis Zahera. / María Heras

-Lo que me gusta de los personajes protagonistas es que no hay tensión sexual entre ellos. El también muestra una masculinidad más lógica: cuida de su madre, tiene dudas y sufre burnout.

-Sí, de hecho, lo pillamos al principio de la película así. Lo vemos con su madre. Viene de una operación muy jorobada: vemos las marcas en la espalda. Él es un tipo que vemos que se cuida y que trabaja en la granja de la casa rural de su madre. Le cuesta mucho entrar en la misión. La película arranca con el encargo de salvar a una persona que es su padre. Él desconocía que seguía vivo. Es un bombazo psicológico. Es bonito ver que eso hace vulnerable al personaje. Me gusta este personaje porque rompe los estereotipos de un agente de ficción. Muchas veces en las películas el espía va por delante del público, aquí el público se entera a la vez que se entera él.

-Los personajes femeninos están muy bien. Dos mujeres aparecen como responsables de los servicios de inteligencia de España y Colombia; y después la coprotagonista, Alfa, no explota sus encantos sexuales.

-Pienso que hay que normalizar ciertas relaciones: que tú trabajes con una persona no significa que tengas tensión sexual con esa persona. En el cine de este estilo, hay estereotipos: parece que los protagonistas se tienen que liar sí o sí. En esta película la historia de amor está en otro lado, en el pasado. Aquí hacemos una diferencia entre el cine de los 80 donde siempre se lían. Nuestro mensaje: eso era en los 80, ahora ya no va así. Los agentes nos comentaron que ahora muchas veces los retiran si empieza a haber una conexión especial con una fuente. Cuando entra lo emocional ya no eres profesional.

-Me gustó mucho la banda sonora de Manuel Riveiro.

-Trabajo con él desde mis cortometrajes. Él vive en Catoira y es un músico fantástico. Toda mi filmografía la he hecho con él. Es como de la familia. Él es un compositor y es músico también de Milladoiro. Tiene un talento espectacular. Coge muy pocos trabajos, solo lo que puede hacer. Cuando en Prime la oyeron, les pareció espectacular. Le ofrecieron más pelis pero él es artesano, no puede coger muchos trabajos.

-¿Le gustaría hacer una saga?

-Me encantaría. Ya que contamos de dónde viene el personaje en esta primera entrega, me gustaría verlo a él solo en acción, ver cómo de desarrolla como agente en otros lugares. Lo pensamos desde el principio, que si la película va bien, se podrían hacer otras. Tiene vocación de franquicia. Pero estamos sujetos al mercado. Como es un lanzamiento internacional, también depende de los visionados internacionales. Es difícil hacer un hueco en el mundo porque hay muchos estrenos y en este género lo que más tira es el filme norteamericano.

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