El poeta Ismael Ramos y APAMP celebran el Día Mundial de la Poesía con «Falar poema», un mural cerámico que redefine el lenguaje
En esta intervención artística, los versos del premio nacional de poesía joven se presentan con letras incompletas realizadas por personas usuarias con parálisis cerebral como una invitación a reflexionar sobre las diversas formas de comunicación y la inclusión. «Es una representación de diálogo y de que existen muchas formas posibles de comunicación», afirma el artista

Mural «Falar poema», realizado por el poeta Ismael Ramos y APAMP con motivo del Día Mundial de la Poesía. / FdV
La plástica y palabra se fusionan en «Falar poema», un mural cerámico que redefine las fronteras del lenguaje e invita a reflexionar sobre su fragilidad. La obra se inspira en el poema homónimo de Ismael Ramos (Mazaricos, 1994), premio nacional de poesía joven Miguel Hernández 2022, que reflexiona sobre la idea de fundar una lengua nueva cada vez que nos comunicamos, según explica su propio autor. Con esta intervención colectiva, realizada conjuntamente por el poeta y el taller de cerámica de la Asociación de Familias de Personas con Parálisis Cerebral (APAMP) de Vigo, la entidad celebra el Día Mundial de la Poesía, que se conmemora el 20 de marzo.
Durante la inauguración, que tendrá lugar hoy a las 12.00 horas en el Centro de Día y Ocupacional de APAMP, Ramos leerá el poema íntegro. «El poema, 'Falar poema', lo siento como un regalo para la asociación. Me gustaría que sirviera para seguir conversando y colaborando en el futuro, porque su labor es necesaria y visibiliza realidades muy importantes», afirma.
En el mural, los versos de Ramos aparecen troquelados, con parte de letras ausentes, de manera que la lectura resulta difícil. La intención, según el poeta, es que quien lo contemple entienda que no todo el mundo puede leer o comunicarse de la misma forma y que muchas veces hay que reconstruir el lenguaje. «Siento que la diversidad comunicativa de las personas con parálisis cerebral o con daño cerebral también crea una lengua nueva cada vez que nos comunicamos con ellas. Hay muchas maneras de mirar esto, y una de ellas puede ser desde la creatividad, desde un lugar productivo y no frustrante», comenta.
La caligrafía del mural también se creó a partir de la grafía de las personas participantes e incluye símbolos de sistemas alternativos de comunicación empleados por personas con parálisis cerebral. «Esto convierte la obra en una pieza profundamente colectiva y artesanal. El mural es, en realidad, el resultado de una conversación entre mi poema y la asociación, una representación del diálogo y de la idea de que existen muchas formas posibles de comunicación», afirma.
«Falar poema» trabaja la reivindicación de que existen otras formas de comunicación más allá del lenguaje estándar. «Esto conecta muy bien con la poesía, que consiste precisamente en encontrar palabras para aquello que aún no sabíamos expresar o en utilizar palabras conocidas para decir cosas nuevas. Cada poeta y cada poema fundan un lenguaje nuevo», explica.
Por una experiencia personal, Ramos se siente muy identificado con APAMP y con el trabajo que realiza. Su madre sufrió un ictus cerebral con 38 años que le provocó una afasia, un trastorno del lenguaje que afecta la comprensión y expresión -oral y escrita- y que afecta también a muchas personas con parálisis cerebral. «Mi madre es una persona autónoma ahora, pero en ese momento tuvo que volver a aprender a hablar. Durante ese proceso descubrí que existen muchas maneras distintas de comunicarse, porque a veces la capacidad de habla no se recupera completamente y la comunicación cambia: se confunden palabras o se emplean términos que no corresponden exactamente con su significado habitual», explica.
El autor de los poemarios «Lumes» y «Lixeiro» asegura que la experiencia de trabajar en el mural con las personas usuarias del taller que dirige Aram Iglesias ha sido maravillosa. «Desde el principio se mostraron muy abiertas a experimentar, incluso con la idea de crear un mural que no pudiera leerse fácilmente. El trabajo artesanal con la cerámica es impresionante: flores de distintos colores, texturas y tamaños rodean la frase central», comenta.

Ismael Ramos. / FdV
«La poesía nos ayuda a convivir mejor con la incertidumbre»
Para Ramos, la poesía es «una herramienta para la vida». «Sirve para entender cosas que antes no comprendíamos y para convivir mejor con la incertidumbre. Los poemas tienen la capacidad de colocarnos en el presente, de interrumpir nuestro pensamiento cotidiano», manifiesta.
En una sociedad donde la atención es cada vez más escasa, la poesía es, además, una herramienta a reivindicar. «El arte en general —la literatura, la música, la pintura— es atención. Vivimos en una sociedad acelerada que constantemente nos roba esa atención, y el arte se convierte en un espacio para recuperarla, para entrenar la paciencia, el descanso y la capacidad de estar con uno mismo», sostiene.
Resulta paradójico que en un mundo en el que cada vez se vive más deprisa, un género como la poesía, que necesita una lectura atenta y sosegada, viva uno de sus momentos más dulces desde el punto de vista creativo. Solo hay que echar un vistazo al panorama poético gallego, con poetas de una calidad excepcional.
«Creo que tiene que ver con que vivimos hiperconectados y, sin embargo, experimentamos enormes dificultades de comunicación y una sensación creciente de soledad no deseada. La poesía siempre ha sido un intento de comunicarse con los demás, de compartir algo que uno descubre mientras escribe. Por eso es lógico que en un momento en el que el concepto de comunidad parece más frágil, la poesía esté especialmente viva», opina el joven poeta.
Sobre el Premio Nacional que ganó en 2022, lo entiende como una oportunidad. «Siempre digo que fue como si me colgaran una llave al cuello, una llave que abría muchas puertas. También implicaba la responsabilidad de aprovechar esa visibilidad para compartir un discurso sobre cómo vivimos hoy. Han sido años de mucho trabajo y de conocer a mucha gente y ocupar espacios en los que antes no estaba. Además, el premio obliga a reflexionar constantemente sobre qué es la poesía hoy, una pregunta que a los poetas nos hacen continuamente», reflexiona.
En cuanto a si se puede vivir de la cultura, la respuesta es rotunda: no. En el caso de Ramos, es profesor de Lengua y Literatura castellana. «La cultura es un sector precarizado. En cierto modo, escribir implica tener dos trabajos: el laboral y el creativo», comenta.
Como profesor, intenta transmitir a sus alumnos la importancia de cuidar la lengua. «Dominar el lenguaje es una forma de libertad, ya que permite interpretar el mundo, reconocer cuándo nos engañan y expresar lo que queremos decir», sostiene.
Sin embargo, reconoce que vivimos en una época en la que quizá no se hable peor, pero sí con menos palabras. «Hoy escribimos constantemente, pero algo falla en esa comunicación. Los fenómenos virales ocupan el centro de nuestra atención mientras cuestiones cercanas e importantes quedan invisibilizadas. Esa hiperconexión muchas veces nos desconecta de nuestra realidad inmediata», advierte.
Como antídoto frente a las prisas y la hiperconexión, Ramos invita a adentrarse en la poesía como una forma de acceder a todos esos lenguajes que reivindica «Falar poema».
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