El decisivo «Cuaderno de Galicia» de Maruja Mallo
El Museo Reina Sofía aumentó las visitas en un 18% durante el período en el que coincidieron la intervención de Oliver Laxe, la inauguración de la nueva colección y las exposiciones de Juan Uslé y Maruja Mallo, afirmando que esta última fue un «éxito», pudiendo contemplarse en ella los escasos bocetos que se conservan y que la artista dibujó en Bueu.

"Pedra Branca" de Bueu, al fondo, que la artista incluyó en el lienzo "Mensaxe do mar". / C. S.

Trazados a lápiz sobre papel de los que brotan elementos de la naturaleza que la rodeaba en aquel momento: conchas, mazorcas de maíz, insectos y distintos pescados. Fragmentos humanos, cabezas y manos geométricas de las gentes del campo y del mar, y también instrumentos de labranza y aparejos que se sumergían en las aguas del paisaje en el que se refugiaba aquel verano en el que todo estalló. Es el contenido de los escasos dibujos preparativos que se conservan de Maruja Mallo, los bocetos que integran el denominado «Cuaderno de Galicia» y que la artista natural de Viveiro empezó a delinear en Bueu justo antes de la Guerra Civil, una serie que fue posible contemplar en la exposición «Maruja Mallo: Máscara y compás» del Museo Reina Sofía , que finaliza hoy tras más de cinco meses conquistando al público visitante.
Desde la institución madrileña aseguraron que, «comparando con el mismo período los ingresos han aumentado en un 18%», meses en los que han coincidido la exposición de la artista de Viveiro con la muestra de Juan Uslé, la inauguración de la nueva colección de la institución y la intervención de Oliver Laxe, «Bailad como si nadie os viera».
Con todas las visitas guiadas con aforo completo y las salas «siempre llenas» desde el pasado mes de octubre, una portavoz del Reina Sofía afirmó que «Maruja Mallo: Máscara y compás» ha resultado «todo un éxito». Y es que calificar de «histórica» a esta retrospectiva de las distintas etapas de la pintora gallega no es para nada exagerado teniendo en cuenta que se ha logrado reunir en ella a las cinco «Verbenas» tras casi un siglo, además de rescatar varias piezas «desaparecidas» y mostrar al público los escasos bocetos que se preservan, pero que resultan claves para comprender el germen de su universo pictórico y artístico.

Bocetos del "Cuaderno de Galicia" en la exposición del Museo Reina Sofía. / C. S.
Es este precisamente el caso de «Cuaderno de Galicia», una obra que los expertos no dudan a la hora de calificarla como «excepcional», tal y como afirmó en su momento la comisaria de la muestra, Patricia Molins. Y es que estos bocetos a lápiz, que captan la esencia del pueblo gallego y que su mano trazó cuando se encontraba de vacaciones en Bueu, constituyeron una sólida base para el desarrollo de la serie titulada «La religión del trabajo», cuadros que Maruja Mallo elevó a homenaje al pueblo español y que concluyó en Argentina, su «residencia» en el exilio, hacia el que partió embarcando desde Lisboa con ayuda de la poeta Gabriela Mistral.
Estudios del natural
En la leyenda elaborada para acercar al público el «cuaderno gallego» de la artista, los expertos recogieron que es una obra que «permite conocer los numerosos estudios del natural realizados por Mallo, que se detienen en los rostros, las manos y los útiles de trabajo», añadiendo que «la artista parte de rigurosos trazados geométricos para sus composiciones, en las que dominan los círculos. También circular es la relación simbólica que establece la artista entre la naturaleza, los cuerpos y las herramientas, que se enlazan delicadamente con los frutos del mar y de la tierra».

Dibujo preparativo de Maruja Mallo datado en octubre de 1936, en Vigo. / C. S.
Estos bocetos pudieron contemplarse en la misma sala que los cuadros de gran formato que integran «La religión del trabajo» para comprobar cómo los dibujos a lápiz interactuaban con los óleos sobre lienzo con los que la artista de Viveiro no solo exaltó el trabajo de las clases populares en el rural y en el mar, sino en los que introdujo a las mujeres como genérico del ser humano, cobrando especial relevancia la geometrización de sus rostros.
La interesante relación entre los esbozos que Maruja Mallo inicia veraneando en Bueu y los lienzos que concluye en Argentina incluso traspasa el propio cuaderno, puesto que la artista plasma la conocida «Pedra Branca», de Bueu, en el cuadro titulado «Mensaxe do mar». Otra de las curiosidades de «Cuaderno de Galicia» es que uno de los bocetos expuestos en el Museo Reina Sofía está datado en Vigo, concretamente, con fecha de principios de octubre de 1936. Este hecho obedece a que la pintora pasó meses oculta en la ciudad olívica tras el estallido de la Guerra Civil, puesto que su madre era viguesa, siendo sus tíos la acogieron en la parroquia de Lavadores hasta que en 1937 parte al exilio.
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