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Miguel Ángel Quintela: «No existen las dietas ni los alimentos milagro para el cáncer»

«En cardiología, se entiende que te pongan a dieta pero muchas veces cuando el paciente oncológico pregunta qué comer, le responden que 'da igual'», critica el científico del CNIO

Defiende que, para poner a dieta a un enfermo oncológico, hay que tener en cuenta diversas variables y no solo restringirle grupos de alimentos porque sí

Compradores en una charcutería.

Compradores en una charcutería. / Europa Press

Mar Mato

Mar Mato

Vigo

Miguel Ángel Quintela Fandiño, científico del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), es uno de los referentes en el Estado en nutrición oncológica. El organismo para el que trabaja acaba de anunciar que inicia un ensayo clínico. Quieren observar cómo puede influir la dieta en el tratamiento de cánceres metastásicos de mama o ginecológicos. En una entrevista concedida a FARO señala que «hay que dejar claro que no existen dietas milagro ni alimentos milagro» para estas pacientes.

Aclara que el ensayo clínico no busca tampoco perfilar o examinar posibles dietas anticáncer. «No se trata de nada de eso», apunta; para añadir que «en cardiología, todo el mundo acepta y entiende que te pongan a dieta dentro del tratamientro contra el colesterol para evitar un segundo infarto. Sin embargo, muchas veces cuando el paciente oncológico pregunta qué comer le responden que 'no importa, que da igual».

En cuanto a si las dietas ricas en grasas son nocivas para pacientes con cáncer de mama o ginecológico indicó que «la dieta se configura con una serie de factores que son únicos para cada enfermo. Hablar solo de una dieta grasa es una terminología incompleta. Existen muchas grasas que son beneficiosas para la barrera intestinal y el sistema inmune y el desarrollo neurológico. Las grasas saturadas pueden ser malas para el establecimiento de algunos cánceres como el de colon como para la progresión de algunos cánceres establecidos. Son aseveraciones genéricas que no valen para un paciente concreto. Cada uno requiere su tratamiento específico. Una dieta es una intervención muy compleja».

Gente comprando frutas y hortalizas.

Gente comprando frutas y hortalizas. / Eduardo Parra - Europa Press

Preguntado acerca de si recomienda un tipo de alimento en lugar de otro en el caso de los pacientes con cáncer, precisó que «en oncología es complejo» responder a esta cuestión: «Los distintos tipos de tumores tienen distintos tipos de alteraciones que hacen que cada caso tenga unas alteraciones metabólicas concretas. Hay tumores que necesitan unos nutrientes más que otros y en estos tumores unos nutrientes les hacen más daño que otros. Requiere una personalización».

Precisamente esto último es lo que procurarán en el ensayo clínico que ejecutarán de la misma manera que se examina una nueva medicina «solo que -señala- en vez de estudiar un fármaco, estudiaremos una dieta».

Detalla que el objetivo del estudio es ver si respecto a una dieta mediterránea no supervisada, una dieta supervisada y personalizada «en base a factores específicos de la paciente mejora su calidad de vida y la eficacia de los ADC, Anticuerpos Conjugados con Fármacos (ADCs), que recibe como parte del tratamiento estándar».

Miguel Quintela, oncólogo del CNIO donde realizarán un ensayo clínico alrededor de la dieta y el tratamiento en el cáncer de mama y ginecológico.

Miguel Quintela, oncólogo del CNIO donde realizarán un ensayo clínico alrededor de la dieta y el tratamiento en el cáncer de mama y ginecológico. / Madmoviex

Explica que «en oncología en los últimos años, se ha visto que pacientes con la misma alteración molecular y el mismo tratamiento obtienen resultados diferentes. Se desprende que existen otros factores que inciden en el resultado. La columna vertebral es el tratamiento médico (fármaco, quimio, terapias dirigidas, inmunoterapia) pero se ha visto que los pacientes que hacen ejercicio van mejor que aquellos que no lo practican. Se ha visto también la relación con las emociones. Son hechos comprobados. Hay factores más allá de las mutaciones y del tratamiento que influyen en los resultados». Y ahí es donde entraría en juego lo que se come. El fin es personalizar la dieta, adaptarla a cada persona.

Para el ensayo -que realizará el CNIO con el Hospital 12 de Octubre y la Universidad Carlos III- pacientes recibirán dieta mediterránea aleatorizada y «en la rama experimental se asignará esta dieta personalizada según una serie de factores que son los que queremos investigar», detalla el científico.

La inteligencia artificial, clave en el ensayo

En ese punto desempeñará un papel importante la inteligencia artificial. Un algoritmo basado en IA personalizará la dieta considerando variables únicas de la paciente (tipo de tumor, mutaciones conocidas, tipo de tratamiento, comorbilidades, otras medicaciones y variables del microbioma). Este algoritmo arroja una serie de pautas nutricionales que un nutricionista convierte en un menú con primer plato, segundo y postre para que las pacientes lo apliquen.

La tecnología también estará presente de otra forma. Instalarán una aplicación en el teléfono de las enfermas que también portarán un reloj inteligente. El objetivo es monitorizar elementos que pueden interferir en la dieta como la actividad física (que observarán atendiendo a las pulsaciones o al número de pasos).

Además la paciente deberá fotografiar cada comida que ingiera. La inteligencia artificial será la encargada de analizarla para conocer cuántas proteínas, hidratos, grasas, vitaminas y micronutrientes ha ingerido la persona enferma. «También monitorizamos la glucosa, con una glucemia continua. Así tenemos un alto grado de conocimiento del cumplimiento de la dieta por parte de la paciente», agrega Quintela Fandiño.

Además los investigadores elaborarán un estudio metabolómico plasmático así como del microbioma intestinal. «Veremos este último porque influye en cómo se absorbe un alimento. Una misma lechuga un paciente la puede absorber de manera diferente que otro debido a cómo la procesa su flora microbiana. Controlamos ese factor y analizamos el metaboloma plasmático (metabolitos -aminoácidos, límpidos y azúcares- presentes en el plasma)», detalla.

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