Abordar el tabú del suicidio en las aulas
Dos profesionales explican la puesta en marcha de un programa de prevención y abordaje de salud mental en institutos de la provincia de Pontevedra desde la educación emocional y la psicología para promover el bienestar del alumnado
Analizan la influencia de las nuevas tecnologías y los mitos alrededor de la autolisis

La psicóloga Laura Durán y la educadora social Lucía Pereda frente a un instituto pontevedrés. / Jose Lores

Cuando se pronuncia la palabra, es posible que les impacte y enmudezcan, sin embargo, es precisamente al romper ese silencio que se inicia el camino hacia el bienestar emocional, afrontando las distintas problemáticas que les hacen sufrir, fomentando el desarrollo de habilidades de gestión emocional, favoreciendo un clima de apoyo, respeto y empatía, y logrando contribuir así a la prevención de la conducta suicida en una etapa de cambios tan drásticos y tan vulnerable como es la adolescencia.
Abordar el tabú del suicidio en las aulas a través de profesionales especialistas favorece la detección de riesgos, lo que teniendo en cuenta las estadísticas resulta fundamental, puesto que según los últimos datos de mortalidad por suicidio publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes al año 2024, si bien en España se registró una tendencia a la baja en menores de 30 años, lo cierto es que en esta misma horquilla se reveló un incremento en los menores de 20, pasando de 76 en 2023 a 90 en 2024.
Hace escasas semanas, la psicóloga y mediadora familiar Laura Durán y la educadora social Lucía Pereda impartieron en un instituto de la Comarca do Condado, en Pontevedra, las primeras sesiones de un programa centrado en el abordaje de la salud mental y prevención del suicidio desde la perspectiva de la educación emocional y la psicología para promover el bienestar del alumnado, una iniciativa que próximamente se desarrollará en otros centros de la provincia a través de Talentea RRHH.
Es importante abordar los mitos porque muchas veces la idea que los adolescentes tienen del suicidio es que se produce por una sola causa, cuando en realidad es multifactorial
Desmitificar la autolisis aclarando conceptos y sensibilizando al alumnado para entenderlo como una cuestión de salud pública, desde una perspectiva de prevención y apoyo; identificar factores de riesgo y protección ayudando a los estudiantes a reconocer las situaciones que aumentan o disminuyen la vulnerabilidad ante el malestar externo y la ideación suicida; fomentar la búsqueda de apoyo entre iguales y conocer los recursos de ayuda disponibles, así como proporcionar herramientas para identificar y manejar emociones intensas como la tristeza, la frustración, la rabia o la desesperanza, son los principales objetivos del programa «Ti importas: saúde, benestar emocional e prevención do suicidio», un refuerzo del trabajo de los propios centros educativos con interés en abordar esta realidad tan compleja.
Ya desde pequeños, a los niños no se les permite expresar ciertas emociones, mientras que a las niñas sí. No está bien visto que ellos expresen debilidad y ellas agresividad, por ejemplo, y esto también les repercute a nivel emocional
Con más de 15 años de experiencia en el diseño de programas de educación para la salud y educación emocional con personas en situación o riesgo de exclusión social en el tercer sector, Lucía Pereda explica que la propuesta «se divide en dos partes y en la primera yo me ocupo de trabajar con el alumnado el concepto de salud y bienestar, las emociones y su gestión, la importancia del autocuidado, la autoestima o la conexión social, mientras que en la segunda fase, de la que se ocupa Laura, se trabaja el afrontamiento de problemas y la prevención del suicidio».
En este sentido, Laura Durán, que lleva más de una década efectuando intervenciones con menores y familias, cuenta que «es importante abordar los mitos porque muchas veces la idea que los adolescentes tienen del suicidio es que se produce por una sola causa, cuando en realidad es multifactorial, ya que influyen factores biológicos, psicológicos, sociales, culturales... Al principio les choca, pero trabajando con sensibilidad y de manera segura, facilitándoles herramientas, pasamos de un tabú inicial a que puedan hablar abiertamente de sus problemáticas y emociones. Sucede como con la sexualidad, que puede parecer tabú, pero si lo rompemos, se favorecerá que la persona que está sufriendo pueda hablar abiertamente de lo que le sucede y pedir ayuda o simplemente sentirse comprendido».
Ambas profesionales coinciden en que, actualmente, el profesorado se encuentra «desbordado» ante el manejo de la salud mental del alumnado y destacan que «está siendo un problema grave», por lo que inciden en que lo ideal sería fomentar una «cultura preventiva» ya incluso desde Educación Primaria. Insomnio derivado del uso de los dispositivos móviles hasta altas horas de la madrugada, trastornos de conducta alimentaria, dismorfia corporal relacionada con la presión estética en las redes sociales, ansiedad, depresión y también dificultades a la hora de relacionarse, con un bloqueo importante de las habilidades sociales o de comunicación, tanto con sus familias como con sus iguales, son algunos de los principales problemas Lucía Pereda y Laura Durán señalan que se están detectando en las aulas de hoy en día, por lo que ponen el foco en la necesidad de «ampliar el vocabulario emocional de los menores para que sepan identificar y ponerle nombre a lo que están sintiendo o identificar de dónde viene, más allá de simplemente estar bien o mal».
Identificación temprana de las señales de alerta
La psicóloga Laura Durán hace especial hincapié en que el suicidio «es un fenómeno complejo y multifactorial», pero sí expone que existe una serie de señales que aunque no sean sinónimo de riesgo de suicidio o de un problema de salud mental concreto, sí son indicativas de que existe una problemática que quizás podría derivar en ello.
En primer lugar, esta experta hace alusión a «una bajada brusca de rendimiento escolar es una de las principales señales de que existe un problema y que es importante atajar», continuando con el aislamiento y también los cambios bruscos de humor. A este respecto, esta profesional destaca que «es normal que un adolescente atraviese distintas emociones, pero la alerta se da cuando pasan demasiado tiempo en la misma emoción».
Por su parte, Lucía Pereda insiste en el análisis de la expresión emocional desde una perspectiva de género, puesto que afirma que «trabajamos mucho este aspecto porque, ya desde pequeños, a los niños no se les permite expresar ciertas emociones, mientras que a las niñas sí. Son unos mandatos de género a través de los que no está bien visto que ellos expresen debilidad y ellas agresividad, por ejemplo, y esto también les repercute a nivel emocional a medida que crecen».
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