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Marta Neira, gallega con enfermedad renal crónica en etapa cinco: «Muchas veces tengo miedo, pero elijo aprovechar la vida»

Esta vecina de O Carballiño afronta tres sesiones semanales de hemodiálisis con humor y una red de apoyo que no la deja rendirse: «Es mi trabajo a media jornada»

Marta Neira y su pareja, Miguel Domínguez, uno de sus grandes apoyos ante el avance de la enfermedad

Marta Neira y su pareja, Miguel Domínguez, uno de sus grandes apoyos ante el avance de la enfermedad / Cedida

A. Chao

A. Chao

Vigo

«Da igual que durante los dos últimos años pasase 20 días al mes ingresada. Ni mi red de apoyo ni yo nos rendimos». Marta Neira, paciente renal en etapa cinco, de 54 años y vecina de O Carballiño, afronta con humor y determinación el camino lleno de escollos que recorre desde 2018. Preparándose para la «temporada primavera verano» desde una de sus tres sesiones semanales de hemodiálisis y plantándole cara a una infección de orina sobrevenida, cuenta su historia a FARO, una experiencia marcada por el positivismo, pero también por la realidad de la enfermedad: «Por supuesto que muchas veces siento miedo, pero elijo mirarlo desde otro punto para aprovechar la vida al máximo».

Llegar hasta esta posición no ha sido fácil. «En 2018 empecé a entrar en quirófano unas dos veces al año, sabían que producía piedras en el riñón por acumulación de calcio, pero no cuál era el motivo», comienza su relato. Fue el año pasado, tras someterse a una operación para extirparle el tiroides, cuando descubrieron que el origen estaba «en una glándula extra, yo me lo pido todo», bromea.

Lo trata con humor ahora, tras un proceso de asimilación. En mayo de 2025, empezó con la diálisis, «lunes, miércoles y viernes, cuatro horas cada día, lo considero mi trabajo a media jornada». Durante los dos años anteriores pasaba casi más tiempo en el hospital, «parecía que no quería dejar el ‘hotel’ del CHUO», bromea. «Los urólogos comparaban mi riñón con una mesa de cristal y como si a cada ingreso recibiese un golpe más que le hacía una grieta. En una de esas se podía romper», detalla.  Fue entonces cuando la hemodiálisis apareció como su salvavidas. «No voy a mentir, la noticia fue traumática, pero era lo que tenía que hacer por mi vida».

Marta Neira junto a su pareja, Miguel, en uno de sus múltiples ingresos hospitalarios.

Marta Neira junto a su pareja, Miguel, en uno de sus múltiples ingresos hospitalarios. / Cedida

Describe cada sesión, en la que la máquina a la que permanece conectada limpia las toxinas de su sangre, como «un maratón» que la deja «realmente agotada». En buena medida este proceso determina su rutina. «Después de la sesión el cuerpo necesita descansar, no es un proceso doloroso, yo tengo un catéter en el pecho, pero sí que te deja muy cansada». Además, reconoce, «he tenido que cultivar mucho la paciencia».

Muchas cosas han cambiado en su día a día. Esta periodista de profesión tuvo que dejar de trabajar, «realmente no podía, entre infecciones e ingresos se volvía imposible». Primero le reconocieron un 33% de incapacidad, «ahora tengo reconocido por la Xunta de Galicia un 65% pendiente del INSS».

Sin embargo, sigue aferrándose a las pequeñas grandes cosas de la vida. Un disfraz para ir a hemodiálisis en pleno Entroido, un paseo al sol o una buena charla entre amigos alrededor de una mesa, sin prisas. También se plantea ahondar en las posibilidades para viajar y compaginarlo con el tratamiento, «pero eso un poco más adelante».

El miedo

Los que conocen a Marta desde hace años no dudan a la hora de describirla: vital, energética, divertida y generosa. No en vano, ahora la acompaña «una red de apoyo maravillosa» desde su pareja, Miguel, al resto de su familia, sus amigos y el equipo sanitario. «Siempre nos centramos en el enfermo, y no sin razón, pero el entorno también lo padecen, a veces me ven muy mal y yo veo el miedo en sus caras», reflexiona Neira. Pero, ¿y ella? «Claro que siento miedo, pero si pienso en eso no podría enfrentar el día a día, necesito mantener una mentalidad positiva y animada», sentencia.

Comenzaba este 2026 pidiéndole a los Reyes Magos un trasplante, si llega el momento y sus majestades tenían a bien. «Es un proceso complicado y lento que apenas comienza. Arranca con un estudio para ver si eres candidato y entra luego en juego muchas variables, que sí lo seas pero cuando llegue el órgano no estés al 100% para la intervención o que no salga como se espera», explica Marta.

Prevención

Con todo, no está dispuesta a bajar los brazos ante este «tsunami», tal y como resume el presidente de la Sociedad Española de Nefrología (SEN) el imparable avance de la enfermedad renal crónica que ya afecta al 15% de la población. Los datos son apabullantes: la prevalencia del Tratamiento Renal Sustitutivo (TRS), es decir, el número de personas que están en diálisis o trasplante, ha aumentado más del 30% en la última década. En concreto, un total de 68.403 personas en España están en diálisis o trasplante.

Neira lanza un llamamiento a la «prevención y la revisión». Describe, según su experiencia, que esta enfermedad puede debutar de manera «más silenciosa», pero que «si tu cuerpo te manda señales, escúchalas, en mi caso perdí mucho peso, masa muscular y problemas respiratorios, subir unas escaleras era una auténtica pesadilla».

Mientras tanto, la vida sigue marcada por las pequeñas conquistas cotidianas. Marta encara cada semana con la misma mezcla de humor y determinación con la que se sentó por primera vez frente a la diálisis.

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