Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Debate sobre el estado de la nacionalidad canaria 2026

Barragán: "Hay avances, hay cambio de enfoque y hay resultados, pero queda una tarea enorme por hacer en Canarias"

El portavoz de CC, José Miguel Barragán, defendió la gestión del Gobierno autonómico y destacó el impulso a nuevas promociones residenciales con unas 3.700 viviendas en distintas fases

Andrea Saavedra

Andrea Saavedra

Las Palmas de Gran Canaria

Una política útil que devuelva certezas a los canarios. Ese fue el eje sobre el que el portavoz del Grupo Nacionalista Canario (CC), José Miguel Barragán, articuló este miércoles su intervención en la segunda jornada del Debate sobre el estado de la nacionalidad. Un discurso en el que defendió la gestión del Gobierno autonómico en diferentes áreas y reivindicó los avances logrados en los tres primeros años de legislatura. No obstante, se alejó del triunfalismo, y admitió que los principales problemas del Archipiélago siguen requiriendo nuevas medidas y más trabajo institucional. "Hay avances, hay cambio de enfoque y hay resultados, pero queda una tarea enorme por hacer", afirmó.

El dirigente nacionalista insistió en que la política debe responder a las preocupaciones reales de la ciudadanía y alejarse del ruido y la polarización que, a su juicio, domina el panorama político estatal. Para explicarlo recurrió a una imagen cotidiana que utilizó como metáfora del debate público. "En Canarias hay un lugar donde la política se pone a prueba, sin micrófonos ni titulares: la mesa de la cocina de una casa", señaló. Es ahí, dijo, donde las familias hablan de si podrán pagar un alquiler, tener hijos o mantener su calidad de vida.

Política útil

Según defendió, lo que reclaman los ciudadanos no son grandes discursos sino certezas y estabilidad. "La gente no nos pide lo imposible, nos pide que la política sea útil", sostuvo. En ese sentido, advirtió de una sensación creciente de incertidumbre --agravada ahora por el panorama internacional incierto-- entre muchas familias canarias, resumida en una frase que, según dijo, se repite cada vez más: "yo ya no me atrevo a planificar".

La vivienda ocupó buena parte de su intervención. Barragán la situó como uno de los principales obstáculos para el proyecto de vida de la población, especialmente entre los jóvenes isleños. "Sin vivienda no hay proyecto de vida", afirmó. El portavoz nacionalista defendió el rumbo de las políticas que ha iniciado el Ejecutivo en esta área, con la declaración de emergencia habitacional y el refuerzo del presupuesto y de los programas de ayuda para facilitar el acceso a una vivienda.

Entre otras medidas, destacó el impulso a nuevas promociones residenciales --con unas 3.700 viviendas en distintas fases-- y el despliegue de ayudas directas para el acceso a la vivienda, incluidas las dirigidas a jóvenes. Aun así, sostuvo que el problema requiere cambios estructurales para aumentar la oferta y corregir las tensiones del mercado.

"Un pueblo abierto"

En ese contexto, defendió el debate abierto sobre la compra de vivienda por parte de extranjeros en las Islas. A su juicio, se trata de una discusión necesaria para evitar que el mercado expulse a quienes viven y trabajan en el Archipiélago. "Una cosa es ser un pueblo abierto, que lo somos, y otra mirar para otro lado cuando el mercado expulsa a quienes viven y trabajan aquí", afirmó.

Al hablar de las relaciones con el Estado, Barragán insistió en la importancia de defender el 'decreto Canarias'. El portavoz nacionalista insistió en que no se trata de una reivindicación puntual, sino de una hoja de ruta política para garantizar que las singularidades de las Islas sean tenidas en cuenta en decisiones clave como la financiación, la política migratoria o el reparto de fondos europeos. "No es una pataleta reivindicativa, es una afirmación de dignidad política", aclaró. Utilizó parte de su tiempo en la tribuna para reclamar al Estado que atienda las demandas de Canarias sin "paternalismo" y defendió que el autogobierno también pasa por hacer valer los intereses del Archipiélago tanto en Madrid como en Bruselas.

Listas de espera

Barragán también repasó algunos de los datos que, según dijo, reflejan avances en áreas como la sanidad o la dependencia. En el ámbito sanitario destacó la reducción de las listas de espera quirúrgicas desde 2023 y el aumento del presupuesto destinado al sistema público. En dependencia, subrayó la reducción de los tiempos de tramitación y el aumento del número de personas incorporadas al sistema en los últimos meses. "No hablamos solo de cifras; hablamos de tranquilidad para las familias", señaló.

El portavoz de CC defendió, además, que la estabilidad política del Ejecutivo canario ha permitido impulsar estas medidas en un contexto que calificó de convulso. Frente a la parálisis que, a su juicio, existe en la política estatal, sostuvo que el Gobierno autonómico ha optado por actuar ante los grandes desafíos que afronta el Archipiélago. "Es preferible errar por acción que equivocarnos por omisión", reconoció.

En el espacio para la réplica el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, agradeció las palabras del portavoz nacionalista y coincidió con él en la idea de que los avances obtenidos solo son el primer paso del camino. "Resolver los problemas estructurales de Canarias va más allá de una legislatura", reconoció el líder del Ejecutivo, que se propuso dejar al siguiente Gobierno una Canarias mejor de la que encontró hace tres años. "Barragán habló de rumbo y método y es importante, sabemos a dónde queremos ir y tenemos disciplina y estabilidad para hacerlo", apuntó.

Suscríbete para seguir leyendo

Balizan el primer nido de chorlitejo en la Reserva Ornitológica de O Grove

Hai momentos nos que unha institución se define mellor ca en calquera discurso. Non cando fala de si mesma, senón cando ten que afrontar o incómodo, o delicado, o que doe e divide. Os casos de acoso son un deses momentos. Unha universidade pública non pode permitirse fallar aí. Non pode mirar para outro lado. Non pode relativizar. Non pode tratar como ruído o que para unha persoa pode ser unha experiencia de medo, humillación ou vulneración da súa dignidade. A primeira obriga dunha universidade é moi simple de formular e moi seria de cumprir: escoitar, atender e actuar. Pero actuar non é berrar máis ca ninguén. Actuar non é substituír os procedementos pola temperatura do momento. Actuar non é confundir a firmeza coa precipitación. Hai unha forma de responder que tranquiliza por un instante e fracasa a longo prazo: a do xesto sen rigor, a da frase contundente sen fundamento, a da condena pública que semella dar satisfacción inmediata pero debilita a xustiza. E hai outra máis difícil, menos vistosa cecáis, pero moito máis honesta: a de facer as cousas ben. Niso consiste a responsabilidade institucional. En tomar en serio toda denuncia. En activar os mecanismos previstos. En acompañar ás persoas afectadas. En preservar a súa intimidade. En analizar os feitos. En colaborar coas instancias competentes. E, ao mesmo tempo, en respectar a presunción de inocencia, a confidencialidade e as garantías que sosteñen unha convivencia democrática. Porque ninguén pode ser condenado sen probas, ninguén debería estar sinalado sen que os feitos sexan reais e teñan sido acreditados, porque non se pode afectar ás vidas das persoas por faladurías, por informacións incompletas ou sen respeito aos procedementos. Hai quen presenta estes principios como se uns estorbasen aos outros. Como se defender ás posibles vítimas obrigase a prescindir das garantías. Como se respectar os procedementos fose unha forma de tibieza. Como se a prudencia institucional fose sospeitosa por definición. Eu non o creo. Máis ben creo o contrario: cando unha institución renuncia ás garantías, tamén debilita a causa que di defender. Porque convén dicilo con claridade. Investigar non é encubrir. Gardar a reserva debida non é ocultar. Acompasar unha actuación ao marco legal non é inhibirse. A prudencia, nestes asuntos, non é covardía: é respecto ás persoas, aos feitos e ao dereito. E iso vale para todos. Para quen denuncia, que merece ser escoitada con toda a seriedade. E para quen é sinalado, que non pode ser convertido en culpable por rumor, por presión ambiental ou por veredicto de corredor. Vivimos tempos de inmediatez nas respostas. Un titular chega antes ca unha resolución. Un comentario corre máis ca unha investigación. Un cartel impacta máis ca un expediente. E unha rede social adoita ter pouca paciencia cos matices. Pero as institucións non poden actuar ao ritmo do sobresalto. Non deben moverse pola lóxica do escaparate. O seu deber é outro: soster a serenidade cando falta, poñer método onde hai ruído e non permitir que a dor, lexítima, desemboque na arbitrariedade. A loita contra o acoso merece toda a nosa firmeza. E merece tamén toda a nosa seriedade. Merece universidades que formen, prevengan e actúen. Merece espazos nos que calquera persoa saiba que a súa voz será atendida. Merece tolerancia cero ante as condutas incompatibles coa dignidade humana. Pero merece tamén que non se trivialice a gravidade destes asuntos reducindo todo a consignas, simplificacións ou sentenzas anticipadas. Unha universidade debe ser un lugar seguro. E un lugar seguro non é só aquel no que se condena rápido. É aquel no que se protexe ben. No que se acompaña con coidado. No que se actúa con rigor. No que non se abandona a ninguén, pero tampouco se sacrifica a xustiza á ansiedade pública. No que se entende que os dereitos non poden depender do volume do ruído. Eu creo nesa universidade. Nunha universidade que non cala por comodidade nin fala por impulso. Nunha universidade que non banaliza nin o dano nin as garantías. Nunha universidade que sabe que igualdade e Estado de dereito non son conceptos contraditorios, senón a mesma obriga moral expresada de dúas maneiras. Nunha universidade, en definitiva, que non escolle entre coidar ás persoas e coidar os procedementos, porque sabe que facer unha cousa ben esixe facer tamén a outra. Ao final, todo se resume nunha idea ben sinxela. Nun asunto así, unha institución que coide ás persoas non pode optar nin polo silencio nin polo linchamento. O seu deber é outro: estar á altura. Protexer sen arbitrariedades, escoitar sen prexuízos e actuar sen precipitación, non é debilidade. Chámase civilización. E eu podo afirmar orgulloso que a nosa Universidade de Vigo cumpre coa legalidade vixente en materia disciplinaria e coa necesaria e anhelada igualdade.

Tracking Pixel Contents