Aranda y Tubau: «Queremos tender un puente con la sabiduría china»
Contra la imagen cierta de que China contamina, «el amor de su gente a la naturaleza, la poesía y la amistad» son sus valores, según los autores de ‘Los días escritos en el cielo’

De izquierda a derecha, Óscar González, Ana Aranda Vasserot y Daniel Tubau en Club FARO. | PABLO HERNÁNDEZ GAMARRA
«Tenemos la imagen de que China es un país que contamina, y lo es, pero la gente ama la naturaleza, la poesía y la amistad», afirmaron ayer en Club FARO Ana Aranda Vasserot y Daniel Tubau, autores de ‘Los días escritos en el cielo. Vivir con los 24 ciclos chinos de la naturaleza’ (editorial Rosamerón). «Nuestra intención en este ensayo es tender puentes entre la sabiduría popular china, nuestras experiencias y el pensamiento occidental», aclaró la autora, sinóloga, gran conocedora de la cultura de ese país, donde ha pasado más de 24 ciclos e integrante del Instituto Confucio.
Presentados y entrevistados por el periodista de Radio Nacional Óscar González, los autores invitaron a observar los cambios imperceptibles en la naturaleza como lo han hecho tradicionalmente los chinos para descubrir que «lo único permanente es el cambio, que es la gran paradoja que mostramos en este libro», señaló Daniel Tubau, ensayista, guionista, filósofo y gran conocedor de los filósofos clásicos.
Partiendo del hecho de que el calendario solar tradicional chino divide el años en 24 períodos, cada uno de 15 días, y que cada cinco días ocurre algún cambio, los autores afirmaron que «los chinos trabajan con el sol y se divierten con la luna», ya que su calendario lunar situó el inicio del año del caballo hace menos de un mes.
La primavera solar arrancó en ese calendario el 4 de febrero, cuando comienza a haber más luz, comienza el deshielo y los peces asoman sobre el hielo que rompen. Es cuando desciende la fuerza yin (asociada con lo oscuro, frío y femenino) y asoma el yan, que representa lo opuesto.
Las observaciones de los astrónomos chinos les permitieron establecer la duración del año en 365,3 días 104 años antes de nuestra era y del análisis de la sombra que se proyecta en los relojes de sol descubrieron los solsticios y los equinoccios, según explicaron los ponentes.
A lo largo de la charla coloquio, fueron repasando los ciclos del calendario solar chino, intercalando leyendas, poemas y mitos. «Los expertos dicen que China es un país sin mitología, pero sí hay muchos mitos. Será porque se hizo laico muy temprano y los filósofos como Confucio prefirieron racionalizar», indico Tubau.
El despertar de los insectos, cuando empiezan a florecer los melocotones y después los halcones se transforman en palomas es el ciclo que se inició el 6 de marzo y en el que sitúan la leyenda de la deidad asociada con el trueno y su compañera, el relámpago. A partir del 20 de abril empieza la lluvia de granos, que son las lágrimas de los dioses al llorar de emoción cuando un hombre creó los caracteres de la lengua china observando las huellas de los pájaros en la playa. El festival de la comida fría y el recuerdo a los difuntos (el 5 de abril), el solsticio de verano y la caída de la cornamenta de los cuervos (el 21 de junio), el calor ligero y los grillos (el 7 de julio) ... son ciclos que se van sucediendo y se asocian en el libro con descubrimientos como el de la seda o el té y poemas como ‘Bebiendo solo bajo la luna’, el favorito de los chinos y de Tubau y Aranda. «Los chinos son los latinos de Asia: valoran la mistad, comer bien el sentido del humor», dijo Aranda.
Un calendario agrícola que plasma el cambio constante
Los 24 ciclos solares o Èrshísi jiéqì son la esencia de un antiguo calendario agrícola que nos muestra la importancia que han dado los chinos desde siempre a la observación de la naturaleza. Aunque cada uno de esos ciclos dura quince días, según señalan Vasserot y Tubau en el prólogo de ‘Los días escritos en el cielo’, cada cinco días también se producen cambios, como que los pájaros dejan de cantar, emigran al sur o regresan, o que el grano germina entre las espigas de trigo. «Cada nuevo año se renueva este milagro de la repetición y el cambio constante», de manera que la naturaleza nos hace sentir cierta seguridad a pesar de la incertidumbre que conlleva el futuro.
En su ensayo, los autores han querido recorrer el año siguiendo los 24 ciclos del calendario agrícola y, al mismo tiempo, invitar a los lectores a conocer un poco mejor «la inagotable creatividad china, su afición por la observación minuciosa, su buen humor, su melancolía y su pasión por la amistad». En cada ciclo y capítulo describen el vibrar de la naturaleza y comparten antiguas historias y leyendas del pueblo chino, además de recordar los versos de sus grandes poetas.
- El antiguo concesionario Opel de la Avenida de Madrid será un hotel de 3 estrellas y 132 habitaciones
- La afición del Friburgo se rinde al «aura» de Balaídos y Vigo: «Estuve en muchos estadios y esto es una experiencia 10/10 »
- Aceleran los proyectos más esperados: centro de mayores de Amancio Ortega, O Posío y el gran parque y piscinas de Ponte Canedo
- Un ourensano intenta pasar la ITV con un coche y una caravana vinculados a una estafa sufrida por un riojano
- «Quedarán prohibidas las comunicaciones por WhatsApp entre familias y profesores. Se harán a través de un canal oficial y dentro de un horario»
- «Éxito» en la huelga del sector textil en Galicia para impedir el avance de un posible convenio estatal
- Renfe lanza su «Plan Galicia 2026» con los Avril: será la primera vez que añada trenes en el Eje Atlántico entre Vigo y A Coruña desde 2015
- La Xunta acomete el mayor movimiento de personal de su historia: 3.200 empleados públicos cambian de puesto, el 12 por ciento de toda la plantilla