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8M

El feminismo se rearma en Galicia y aguanta el pulso ante la ofensiva ultra y reaccionaria

Expertas, juristas, académicas y activistas gallegas alertan de la instrumentalización política de la igualdad, del auge de los discursos machistas en redes y del riesgo de retroceso si la ultraderecha gana influencia.

Miles de mujeres en Madrid durante una manifestación por el 8-M

Miles de mujeres en Madrid durante una manifestación por el 8-M / EFE

Irene Bascoy

Irene Bascoy

No es una ola en retirada, sino un movimiento en plena tensión. Cinco voces gallegas con experiencia en la judicatura, la universidad, la empresa y el activismo y una mirada violeta del mundo coinciden en que la cuarta ola del feminismo no está en crisis, aunque sí afronta un momento de reconfiguración marcado por la ofensiva reaccionaria, la instrumentalización política, el desgaste del término entre parte de la juventud y el impacto de las redes sociales como altavoz del machismo.

Frente a ese escenario, reclaman más pedagogía, más presencia en los espacios de decisión y una defensa firme de la igualdad como garantía democrática, no como bandera partidista.


Paz Filgueira
Magistrada

«La igualdad debe ser una garantía del sistema, no solo una ideología»

Paz Filgueira

Paz Filgueira / Xoán Álvarez

La magistrada Paz Filgueira, que el viernes leyó el manifiesto del 8M en Tui, durante el acto central con motivo del Día Internacional de la Mujer, es magistrada del Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago de Compostela, con competencia en violencia sobre la mujer. Especialista en violencia de género en el ámbito penal y laboral, acreditada por el Consejo General del Poder Judicial, forma parte de la Asociación de Juezas y Jueces para la Democracia, donde coordinó durante tres años la Comisión de Violencia de Género.

Paz Filgueira, una feminista convencida, declara que «el gran reto en las próximas décadas» pasa porque «la igualdad sea una garantía del sistema, no solo una ideología» y en estos momentos no percibe que el movimiento feminista esté en crisis. Eso sí, observa que está «en constantes dinámicas de reconfiguración e intentando abarcar retos constantes y muy significativos, ante los cuales no cabe sino continuar reforzándose en los enfoques de igualdad y afrontar la mayor visibilización que en este momento tienen los discursos conservadores, sobre todo desde los ámbitos políticos».

Para la magistrada, frente a los que intentan «desmotivar al movimiento en sí», «conviene pasar del activismo social en favor de la igualdad a la gestión institucional, siendo esta última imprescindible para reafirmar los debates y comprometerse a realizar avances».

Comparte Filgueira que todos los partidos, a favor o en contra de la igualdad real entre hombres y mujeres, están «instrumentalizando» el feminismo con fines electorales». Y demanda «erradicar la actual instrumentalización de la igualdad como un adoctrinamiento». Defiende que «todos los estamentos públicos, incluidos los partidos políticos que se muestran más afines o más sensibles a la igualdad, deben incorporar en su discurso una visión garantista de la igualdad desde todos los enfoques, intentar desvirtuar los posicionamientos contrarios desde la garantía democrática de la igualdad e intentar desvincular esta última de la ideología de cada interés partidista, lo que llevaría consigo una mayor confianza en la sistematización y automatización de las políticas de igualdad».

La magistrada lamenta además que «muchos partidos políticos autodefinidos como feministas estén mostrando actos o actuaciones dentro de sus filas contrarias a la igualdad» por esto hace «un flaco favor a la igualdad al mismo tiempo que deslegitima el sistema».

Aunque encuestas recientes apuntan a que baja la cifra de jóvenes que se declaran feministas, ella discrepa: «No veo tal retroceso en mi día a día; las violencias de todo tipo que se visibilizan son mucho mayores y más graves en las personas de más edad, y sobre todo más sostenidas en el tiempo, lo que implica que el avance radica en la posibilidad de que las jóvenes acudan al sistema, reivindiquen la reacción de este último ante la discriminación, y también en que se visibilice por las mujeres jóvenes la antijuridicidad de las conductas, posibilidad esta última que no acontecía con anterioridad en las generaciones anteriores. Lo cual sí implica un avance evidente». Filgueira pide «no demonizar a los jóvenes».

Tampoco quiere demonizar las redes sociales como altavoces del discurso machista. Opina que «las redes no son negativas per se; lo que sí es negativo es el uso que se puede hacer de ellas sin que los jóvenes tengan una visión crítica sobre ese uso o sobre sus contenidos».

Y añade: «No es peor el contenido de las redes en la actualidad de lo que podía ser una película romántica de antaño con grandes éxitos de taquilla, como podía ser en su día Pretty Woman u Oficial y caballero, que desde luego fomentaban la violencia sobre las mujeres y romantizaban los sesgos de género de una forma brutal sin que nunca fuesen atacadas, sino por el contrario normalizadas. No pensemos que cualquier tiempo pasado fue mejor porque no se corresponde con la realidad».

«No es peor el contenido de las redes de lo que podía ser una película romántica de antaño como Pretty Woman u Oficial y caballero»

Paz Filgueira

— Magistrada

Y por último, Paz Filgueira, que justo ayer en Santiago recibía el premio 10 de marzo, de CCOO y la fundación 10 de marzo, por su trabajo a favor de la igualdad, sostiene que «desde el activismo y el movimiento feminista no se está haciendo nada mal». «Ésa es la percepción que se quiere mostrar para acrecentar la división. Lo que sucede es que desde las instituciones no se están legitimando de forma constante las reivindicaciones del activismo social, sino que se están fragmentando o estancando en discursos teóricos que poco afianzan en la práctica y menos aún se evidencian con progresos».

La jueza propone «evidenciar las ganancias que a los hombres les reportan las mismas». «Poco se habla de la equiparación de los hombres en materias de prestaciones de jubilación por tener hijos; recordemos que esto se consigue con políticas de igualdad, por lo que, sin duda, y solo a modo de ejemplo, la igualdad sí está beneficiando también a los hombres; el problema es que no debe beneficiar a costa de las mujeres».


Teresa Mariño
Doctora en Ciencias Económicas

«Los partidos han instrumentalizado el feminismo, erosionando su legitimidad social»

Teresa Mariño

Teresa Mariño / Marta G. Brea

Teresa Mariño es doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid, con premio extraordinario de doctorado, y profesora en la Universidad de Vigo.La invitamos a participar en este reportaje porque es una de las impulsoras de Sumamos, la red de mujeres profesionales nacida en Vigo para reforzar el liderazgo femenino, impulsar referentes y ensanchar el espacio de las mujeres en ámbitos donde durante demasiado tiempo su presencia fue secundaria. La propia red se marcó desde el inicio ese objetivo: dar visibilidad a directivas, ejecutivas y empresarias y promover una igualdad real de oportunidades.

Mariño defiende los logros de la cuarta ola del feminismo. «Ha contribuido a una transformación significativa en la presencia de las mujeres en el ámbito laboral y en los espacios de liderazgo, impulsando la visibilización de desigualdades estructurales y la identificación de barreras persistentes. Su dimensión digital ha permitido ampliar el alcance de las denuncias y generar nuevas formas de movilización. Desde una perspectiva centrada en la igualdad profesional, no se observa un freno en los avances, sino un proceso de revisión y reorientación estratégica, orientado a consolidar logros y a reforzar la participación de las mujeres en posiciones de responsabilidad» explica.

Eso sí, admite que “los discursos partidistas han instrumentalizado el debate feminista, erosionando su legitimidad social” y este proceso “ha contribuido al desgaste semántico del término “feminismo”, especialmente entre los sectores más jóvenes”. También observa con preocupación “una brecha entre el feminismo institucional y las preocupaciones materiales de la juventud —empleo, vivienda, estabilidad económica—, lo que favorece la interpretación del feminismo como un discurso ideológico más que como una herramienta para garantizar la igualdad de oportunidades en el desarrollo profesional”.

«No observo un freno en los avances, sino un proceso de revisión y reorientación estratégica para consolidar logros»

También reconoce que “aunque el feminismo ha logrado avances sustanciales, también presenta ciertos desajustes que conviene analizar críticamente” y expone que “en algunos momentos, la comunicación se ha articulado más desde la reacción que desde la propuesta, dificultando la construcción de un marco narrativo cohesionado. Se asumió que determinados avances estaban consolidados y no se anticipó la reacción antifeminista, especialmente entre la población joven. Además, el movimiento no siempre ha logrado conectar su discurso con las preocupaciones socioeconómicas de la ciudadanía, lo que ha generado distanciamiento!. Teresa Mariño lamenta que “la creciente polarización política ha contribuido a un desgaste de su imagen pública, con efectos directos sobre el apoyo social a las políticas que promueven la participación equitativa de las mujeres en el mercado laboral y en los espacios de decisión”.

Como mujer de la empresa, identifica “tres dinámicas que incrementan el riesgo de retroceso”. “En primer lugar, una eventual desaceleración económica podría relegar las políticas de igualdad, ampliando la brecha salarial y afectando la promoción de mujeres a puestos directivos. En segundo lugar, la consolidación del discurso según el cual “la igualdad ya está conseguida” reduce el respaldo social a medidas orientadas a corregir desigualdades persistentes. Por último, el auge de narrativas antifeministas que cuestionan la existencia de la brecha salarial o desacreditan las políticas de igualdad genera entornos laborales menos favorables al liderazgo femenino”. Por todo ello concluye que “estas tendencias pueden comprometer los avances logrados en materia de acceso de las mujeres a posiciones de responsabilidad y reconocimiento profesional”.


Yolanda Rodríguez
Directora de la Unidad de Igualdad de la UVigo

«El feminismo está más vivo que nunca, incomodamos porque avanzamos»

Yolanda Rodríguez

Yolanda Rodríguez / FDV

Yolanda Rodríguez es la directora de la Unidad de Igualdad de la UVigo. También es profesora titular del área de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Facultad de Educación y Trabajo Social del campus de Ourense. Es doctora en Psicopedagogía, miembro del equipo de investigación Salud, Sexualidad y Género (PT1) de la UVigo y está especializada en temas de género, sexismo, estereotipos de género, sexualidad y violencias sexuales y de género.

Yolanda Rodríguez llega al Día Internacional de la Mujer con un mensaje optimista: «El feminismo está fuerte. Más vivo que nunca. Estamos avanzando. Lo que sí es cierto es que nos intentan vender la idea de que está en crisis, con determinados discursos reaccionarios o de ultraderecha que presentan todos los avances como si fueran un retroceso, y eso no es verdad».

«Como avanzamos, incomodamos, pero a quién incomodamos: a quienes defienden el modelo hegemónico patriarcal. Si hay reacción es porque estamos moviendo algo», remarca. Y expone un ejemplo para sustentar su sentencia. Una encuesta de 2026 sobre la percepción social de la prostitución. «El 71,6% de las personas entrevistadas considera que la pornografía fomenta la violencia contra las mujeres. Hace unos años la prostitución no se consideraba una forma de violencia, y hoy en día nuestra sociedad mayoritariamente ya tiene esa concepción. Con lo cual hay un cambio muy significativo», expone.

La directora de la Unidad de Igualdad de la UVigo insta a no desfallecer. Hay que seguir avanzando y proponer «más presencia de las feministas en las redes sociales». Explica que «muchas feministas se retraen porque cada vez que publican algo reciben ataques muy duros, incluso amenazas. Pero creo que tenemos que perder el miedo a las redes y utilizarlas también para educar y desmontar bulos». «Debebmos responder a quienes niegan la violencia de género o hablan de denuncias falsas con datos, investigaciones y evidencia científica», remarca.

«Tenemos que perder el miedo a las redes y utilizarlas para educar y desmontar bulos»

Yolanda Rodríguez

— Directora de la Unidad de Igualdad de la UVigo

La otra prioridad que fija Yolanda Rodríguez es la educación de los jóvenes. “La ultraderecha difunde bulos como que el feminismo odia a los hombres, que la igualdad ya está conseguida o que las mujeres quieren quitar poder a los hombres. Son discursos que calan en algunos chicos jóvenes que no han recibido una educación adecuada en igualdad, pero no solo es responsabilidad del sistema educativo. Las familias tienen mucha responsabilidad. Estamos dando teléfonos móviles a niños de ocho o nueve años con acceso ilimitado a todo, sin control”, apunta la directora de la Unidad de Igualdad de la UVigo.

La también profesora en la Facultad de Educación y Trabajo Social lamenta que “en las redes sociales se difunden bulos que generan una ideología de odio principalmente hacia las mujeres. Y en ese contexto los adolescentes tienen todavía poca formación en igualdad real, en educación sexual”. “Es muy fácil manipular a un adolescente, porque su personalidad aún se está formando y es muy influenciable. En las redes encuentran discursos sencillos, misóginos, que los enganchan. Por eso creo que hay que dar espacio a una contranarrativa que responda a esos discursos”, expone.

También quiere dejar claro que “el feminismo es un movimiento social que viene del siglo XVIII, con una trayectoria y un bagaje muy amplios, y no podemos permitir que se instrumentalice por algunos partidos políticos, tanto para defenderlo como también para atacarlo”, pues esa instrumentalización “genera cierta confusión y favorece la percepción de que el feminismo responde a otros intereses y no a las necesidades reales de la ciudadanía”.


Alba Alonso
Profesora de Ciencias Políticas de la USC

«Un escenario con influencia política de Vox, representará retrocesos nunca vistos en igualdad»

Alba Alonso

Alba Alonso / FDV

Alba Alonso es profesora titular en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Santiago y miembro de la Rede Armela de Investigación. Su tesis sobre la transversalidad de género en España fue reconocida la Mejor Tesis Doctoral de la Asociación Española de Ciencia Política (ex-aequo). Sus principales líneas de investigación abordan la implementación de las políticas de igualdad, el análisis del federalismo y las dinámicas territoriales desde la perspectiva de género, la promoción de la igualdad en el ámbito científico, y el rol de los actores políticos anti-feministas.

Sobre el momento actual que atraviesa el movimiento feminista en España, Alba Alonso explica que «los movimientos sociales tienen olas de movilización y no están siempre activos con la misma intensidad». Apunta que «el movimiento feminista en España tuvo dos olas de movilización relevantes y con impacto político en las últimas décadas. La primera durante el periodo de crisis económica, cuando experimentó amplias movilizaciones contra los recortes en políticas clave, y muy en particular en las relativas a la violencia de género. Ese activismo es uno de los factores que explica la firma del primer pacto de Estado en esa materia». Y la segunda ola de movilización «tuvo lugar en los años 2018-2019, con las grandes huelgas feministas y el activismo en torno a las violencias sexuales. De nuevo, aquí hubo una gran capacidad para influir en la agenda política y conseguir cambios legislativos».

«El feminismo tuvo una gran capacidad para influir en la agenda política y conseguir cambios legislativos»

Alba Alonso

— Profesora de Ciencias Políticas

Esta politóloga de la USC atribuye el movimiento reactivo contra el feminismo a varios factores, destacando uno: «Existen investigaciones que muestran el efecto positivo de las movilizaciones feministas del año 2018, que mejoraron los datos respecto a elementos como estos. Mientras, que la aparición de Vox y sus discursos deslegitimadores parecen tener el efecto contrario en los últimos años y exacerbar las actitudes sexistas a través de su normalización».

Como observadora atenta del panorama político y feminista del país, advierte de que «los cambios de gobierno tienen un gran potencial para afectar a las políticas de igualdad». Alba Alonso apunta que «aunque en el contexto español estas políticas de igualdad están consolidadas y ocupamos un lugar destacado en rankings internacionales de igualdad, como el de la Comisión Europea, siempre han existido diferencias reseñables entre las políticas impulsadas por partidos de izquierda y de derecha. La entrada de Vox en las instituciones representa un salto cualitativo a este respecto».

Abunda en la reflexión y expone que «en todas las negociaciones llevadas a cabo con el Partido Popular en las distintas comunidades autónomas han puesto sobre la mesa la necesidad de eliminar organismos de igualdad, derogar normativa consolidada como la referida a la violencia de género o prohibir la educación en igualdad en las escuelas. Como estamos viendo en otros países, son retrocesos que la extrema derecha impulsa allí donde gobierna o donde tiene influencia sobre el partido gobernante». Por todo ello, no duda en aseverar que «esto hace necesario tener muy clara la importancia de defender las medidas de igualdad y los avances logrados en España, y también que un escenario en el que Vox tenga influencia política representará retrocesos nunca vistos en este ámbito».


Andrea Alvar
Portavoz de resposta feminista

«Las administraciones deben poner freno a los mensajes de odio de las redes»

Andrea Alvar

Andrea Alvar / FDV

Andrea Alvar Nóvoa habla en nombre de Resposta Feminista-as que miran lilá, una plataforma feminista de la ciudad de Vigo integrada por grupos varios como As da Industria, A Morada, Nós Mesmas, Comando Igualdade, el grupo Violeta de Greenpeace, la sección ecofeminista de Ecoloxistas en Acción y las secretarías de Mulleres de CCOO y CIG. Sin vinculación partidista y una posición transinclusiva, se presentan como un movimiento feminismo antifascista, antirracista, anticolonial y pacifista, con énfasis en los cuidados, los servicios públicos y las condiciones laborales dignas.

Andrea Alvar tiene grandes esperanzas en la cuarta ola del feminismo, aunque «el patriarcado sigue muy presente» y constata que hay un movimiento de reacción en el país «frente a los avances logrados». En todo caso, declara tajante: «El feminismo es hoy un movimiento enorme, plural y en crecimiento. Probablemente sea el movimiento social más amplio que existe, porque las mujeres somos más de la mitad de la población y, además, el feminismo conecta con otras luchas como el antirracismo, el anticolonialismo o el antiimperialismo. Es lógico que en un movimiento tan amplio y diverso existan debates y discrepancias, pero esa pluralidad también es una riqueza. Que haya distintas convocatorias de manifestaciones forma parte de esa diversidad. Lo importante es que el 8M se salga a la calle».

«La pluralidad es una riqueza. Que haya distintas manifestaciones forma parte de esa diversidad. Lo importante es salir a la calle»

Andrea Alvar

— Representante de Resposta Feminista

Desde Resposta Feminista, se pone el acento en la educación. «Hace falta empezar desde casa, educando con el ejemplo. Eso significa algo tan concreto como repartir de forma equitativa las tareas del hogar, compartir responsabilidades, cuidar, cocinar, poner la lavadora. Son gestos cotidianos, pero fundamentales. El patriarcado no es una abstracción: es una estructura muy arraigada en la sociedad y, precisamente por eso, cambiarla exige actuar en lo cotidiano, en la educación y en la manera en que criamos a las nuevas generaciones. Hay que enseñar igualdad, respeto y corresponsabilidad, y no normalizar nunca ninguna forma de violencia contra las mujeres», razona Andra Alvar.

E igual que las otras voces de este reportaje, muestra su preocupación por «el problema evidente» de que las «las redes sociales y muchos canales de comunicación están saturados de discursos de odio». «Youtubers, tiktokers e influencers ocupan un espacio enorme en la formación de opiniones y actitudes entre los más jóvenes. Basta pensar en cuántas horas pasa un chico de 15 o 16 años delante de una pantalla. Solo por esa exposición constante, ahí ya tenemos un problema que como sociedad debemos abordar».

Andrea Alvar sostiene que «las administraciones públicas, o quien tenga la competencia, deben actuar y poner freno a esos mensajes que difunden odio y que incluso llegan a legitimar la violencia contra las mujeres».

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