Carrillo: «Mi madre y mi abuela colaboraron con la Resistencia»
Uno de los hijos del dirigente comunista español rescata la vida de Carmen Menéndez, esposa de Santiago Carrillo, y su trabajo en la clandestinidad en Francia

Jorge Carrillo fue presentado por el profesor Luis Velasco (1d). / JOSE LORES

Santiago Carrillo, dirigente comunista español, es una figura determinante en la historia de España contemporánea. Creemos saber bastante de él, pero uno de sus hijos abría ayer una ventana en Club FARO para conocer más del político así como del momento que le tocó vivir. Lo logró a través de dos mujeres clave en su vida. Su vástago Jorge Carrillo acudió a Vigo para presentar su libro «Luchadoras» (Almuzara) donde rescata la historia de la esposa del dirigente, Carmen Menéndez, así como de su suegra, María Alivio. «Mi madre y mi abuela colaboraron con la Resistencia», destacó el escritor que fue presentado por el profesor Luis Velasco.
El libro rescata su historia silenciada, un relato que comienza en los años 20 del pasado siglo cuando su abuela, jovencita, entra a trabajar en la casa del cacique del valle en Asturias. Tras sufrir violaciones por parte de este, queda embarazada.
Acaba repudiada del entorno familiar y expulsada del valle. Primero, emigra a Madrid; después a Barcelona. Allí, recibe el apoyo de una mujer. Poco a poco va tomando conciencia política con la II República y con el fin de la Guerra Civil madre e hija se ven obligadas a exiliarse a Francia donde pasan por dos campos de concentración.
En Francia, ambas colaboraron con la Resistencia. Después, acabó trabajando en la clandestinidad ayudando a los guías que hacían los pasos de los Pirineos de noche para no ser localizados.
Desplazada a París, acabó trabajando con Santiago Carrillo con el que se casaría y tendría una familia. «Ella trabajaba para el aparato clandestino del Partido Comunista. El papel de mi madre era ser invisible, coger los informes de los cuadros, que llegaban cifrados. Tenía que descifrarlos; pasarlos a máquina, hacer microfichas y enviar una copia a Praga donde había un fichero que los guardaba. Mi madre nunca habló de este trabajo. Mi madre no quería ponerse medallas».
Jorge Carrillo, a preguntas de la audiencia, aclaró que en su familia «nunca hemos tenido la nacionalidad francesa. Hasta 1971 somos apátridas. En ese año nos registramos en el Consulado Español. Tuvimos mi madre, mis hermanos y yo nuestro primer pasaporte y pudimos hacer nuestro primer viaje. Fue en Semana Santa y fue toda una aventura. Nos alejamos en casa de unos amigos en Segovia».
En cuanto a la serie «Anatomía de un instante», recordó que un periodista de «El País» en París, llamado Feliciano Fidalgo, les llamaba todos los días durante un mes para anunciarles la muerte de Franco. «No lo anunciaba a las diez de la mañana; llamaba a las seis. Llegó un día en el que confirmaron que había muerto Franco», recordó.
También indicó que en «Anatomía de un instante» la parte de estudio histórico «es relativamente floja (en lo relacionado con el regreso a España de su padre). «Santiago Carrillo entra en España en febrero de 1976 y se instala en un chalet de relativamente en el centro de Madrid. Tenía cristales blindados y estaba en una colonia que era de lo más facha que había en Madrid. Era el mejor sitio para esconderse. Allí no iban a buscarle».
«En la serie –prosiguió– señalan que el primer viaje a España es para la petición del pasaporte. Es un error fundamental, un error de cronología».
«Seré carrillista hasta que me muera»
«En nuestra familia no hay una adoración incondicional pero sí una coincidencia política profunda con nuestro padre por parte de los tres hermanos. Sé que hay hijos de dirigentes comunistas que han tomado otro camino, muy alejado de los padres. ¡Que les vaya bien! Yo estoy muy tranquilo con el que he escogido», señaló Jorge Carrillo, hijo de Santiago Carrillo, referente histórico del Partido Comunista en España. De hecho, subrayó: «Yo soy y seguiré siendo carrillista hasta que me muera».
Jorge Carrillo Menéndez es el hijo menor de Carmen y nieto de María Alivio. Sobre ellas ha escrito el libro «Luchadoras. Memoria de una deshonra saldada» (Almuzara), que ayer presentó en Club FARO. Licenciado en Ciencias Económicas por la Facultad de Saint-Maur, en las afueras de París, ha sido sobrecargo de Iberia así como sindicalista del sector aéreo.
Señaló en su conferencia que su padre no fue nunca autoritario con la familia. Para demostrar su apertura de mente recordó que tanto él como sus hermanos «comprábamos los libros de los disidentes rusos soviéticos de la época».
Al llegar a casa con ellos, su padre se interesaba por los volúmenes y, al final, se convertía en el primero en leerlos. Jorge se los dejaba con una petición: «No tomes apuntes en el libro; no me lo jorobes. Santiago devoraba libros pero escribía en todos».
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