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8M: Día de la Mujer

Nostalgia de las 'tradwife': cuando ellas también viran a la extrema derecha

El investigador Javier Carbonell, director del Future Policy Lab, constata una derechización de las mujeres jóvenes en España y en Europa ligada al deterioro económico, aunque de menor intensidad y velocidad que en los chicos

Manifestación del 8 de marzo de 2025 en València.

Manifestación del 8 de marzo de 2025 en València. / Jorge Gil/E.P.

València

Es un fenómeno que está pasando inadvertido, que se produce por debajo del radar. Sin embargo, los estudios académicos comienzan a señalarlo: las mujeres jóvenes, no solo los chicos, se están sumando también a la corriente de extrema derecha. No con tanta intensidad cuantitativa, no de manera tan acelerada, pero lo suficiente ya como para dejar huella estadística.

Esta es la tesis que defiende el valenciano Javier Carbonell, director de Future Policy Lab y analista político del European Policy Centre (EPC). Acaba de publicar el estudio “Una habitación propia es todo lo que puedes permitirte: Por qué las mujeres jóvenes se mudan a la extrema derecha”, y en el defiende que mientras la mayoría de los hombres jóvenes se han desplazado notablemente hacia la derecha en los últimos años, las mujeres jóvenes se están volviendo más polarizadas: “Muchas se mueven hacia la izquierda, pero una minoría muy significativa se inclina hacia la extrema derecha”.

“La creciente brecha de género no se debe a que las mujeres jóvenes se estén alejando de la extrema derecha, sino simplemente a que se están acercando a ella a un ritmo más lento”, advierte, al tiempo que detecta que en España, por ejemplo, las mujeres jóvenes han girado hacia la derecha desde alrededor de 2022.

El cambio se ha ido produciendo en los últimos años. La extrema derecha está aumentando entre todos los grupos, incluidos las mujeres jóvenes. En Alemania, por ejemplo, en 2021 solo 5% de mujeres jóvenes optaba por la extrema derecha; ahora, con datos de 2025, se sitúa en el 14%.

A nivel europeo, el estudio incorpora cálculos que evidencian un aumento del apoyo a partidos de extrema derecha del 16 % en 2014 a un 23 % en 2023, según la European Social Survey, con datos de voto.

Derechización a partir de 2022

“Los hombres jóvenes siguen siendo uno de los grupos que más apoya a la extrema derecha y las mujeres jóvenes uno de los que menos, pero va en aumento para todos. Hay una derechización ideológica de todos a partir de 2022, tanto en Europa, como en el caso español”, añade.

El gráfico, a partir de las encuestas del CIS, confirma que desde 2010 la tendencia española era, tanto en hombres como en mujeres de menos de 25 años, hacia la izquierda. A partir de 2018 comienzan una divergencia: ellos, hacia posiciones más conservadores; ellas, manteniéndose en la izquierda. Pero desde 2022, todos, incluidas ellas, viran hacia la derecha, una situación similar al contexto europeo.

Evolución ideológica de hombres y mujeres jovenes a partir de datos del CIS

Evolución ideológica de hombres y mujeres jovenes a partir de datos del CIS / Javier Carbonell

Las causas: más económicas que políticas

En cuanto a las causas, Carbonell hace referencia al papel de los algoritmos de las redes sociales, con un sesgo ultraconservador, pero el informe sostiene que los verdaderos motores del cambio se encuentran más profundamente en el deterioro económico.

“Mientras que los hombres jóvenes han experimentado descensos en ingresos y riqueza, y han quedado rezagados en educación universitaria, las mujeres jóvenes han logrado avances sin precedentes en formación y en ingresos al inicio de sus carreras. En muchos países de Europa Occidental, las mujeres menores de 25 años ya superan a los hombres tanto en tasas de graduación universitaria como en salario. Sin embargo, este progreso se ha producido en paralelo a una fuerte caída de los ingresos, la riqueza, el poder adquisitivo y el acceso a la vivienda de la juventud en general”, sostiene.

¿En qué se traduce eso? “Aunque las mujeres jóvenes han ganado independencia económica, lo que pueden comprar con ella ha disminuido”. Carbonell juega irónicamente con el título del libro de Virginia Woolf, referente de la literatura feminista, “Una habitación propia”. “La mayoría de las mujeres jóvenes en Europa pueden permitirse alquilar una habitación propia. El problema es que, para muchas, eso es lo único que pueden permitirse”.

El imaginario ‘tradwife’

El malestar latente en el conjunto de la sociedad, con un mercado laboral precario y el problema de la vivienda desbocado, se socializa en muchos casos a través del feminismo. “Pero en otras se expresa como nostalgia por un pasado en el que las mujeres no tenían que trabajar. Aunque pocas mujeres jóvenes querrían realmente volver a una época en la que no podían abrir una cuenta bancaria, estudiar o votar, el imaginario ‘TradWife’ resulta atractivo cuando se contrasta con la precariedad económica actual y la presión de conciliar empleo inestable con responsabilidades de cuidados”, señala sobre un fenómeno que no ha pasado inadvertido y ha encontrado un potente amplificador en las redes sociales.

El paper publicado por el European Policy Centre ofrece algún tratamiento para este diagnóstico. Por un lado, abordar la precariedad y no tanto el discurso de género. “Evitar que las mujeres jóvenes voten a la extrema derecha depende menos de intervenciones centradas exclusivamente en el género y más de afrontar la inseguridad económica, la crisis de la vivienda y el deterioro de los estándares democráticos”, señala.

Antifeminismo, la “nueva normalidad”

Por otro lado, asumir que el antifeminismo ya es una “nueva normalidad entre la juventud”, ya es establishment. “Los movimientos por la igualdad de género deben adoptar una postura más antiestablishment que trate a la extrema derecha como el nuevo statu quo, señalando sus límites y ofreciendo alternativas creíbles”, asegura.

Y concluye: “Este giro hacia la extrema derecha no está escrito en piedra. Una campaña democrática centrada en la asequibilidad, similar a la carrera municipal de Mamdani en Nueva York, puede movilizar a votantes jóvenes de ambos géneros”.

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