Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Samartín: «La vida está llena de huracanes que rompen esquemas»

La psicóloga gallega y doctora en neurociencia, que presenta su libro «Has venido a vivir» (Penguin Random), alerta de que «la expectativa de hacerlo todo perfecto nos ahoga»

Noelia Samartín (d.) fue presentada ayer por Andrea López en el auditorio del MARCO en Vigo. | JOSÉ LORES

Noelia Samartín (d.) fue presentada ayer por Andrea López en el auditorio del MARCO en Vigo. | JOSÉ LORES

Mar Mato

Mar Mato

Vigo

La mosense Noelia Samartín Veiga es psicóloga clínica y doctora en neurociencia. Acaba de publicar el libro «Has venido a vivir» (Penguin Random House), del que habló ayer en Club FARO. En su charla, en la que fue presentada por la doctora Andrea López, señaló que «la vida está llena de huracanes que te rompen los esquemas».

Indicó que cuando esto ocurre «no pasa nada», en alusión a que se puede recomponer la situación. «Se puede volver a construir la rutina», indicó.

A lo largo de su intervención también señaló que «a nuestro cerebro le gustan las rutinas» ya que al estar trazadas va «prediciendo» qué va a acontecer. Cuando con su pronóstico acierta, «se relaja», apuntó.

Por ello, dejó claro que en nuestra vida diaria «necesitamos tiempo para los imprevistos». Ya que ese margen permitirá que vaya recalculando sus estrategias para salir a flote de las perturbaciones o problemas que acontezcan.

Andrea López preguntó a Samartín Veiga si hay estrategias para no sentir culpa por no llegar a hacer algo o no realizarlo de la manera que se quiere. La autora de «Has venido a vivir» respondió que «es muy difícil no sentir que somos un desastre. Hay que normalizarlo. Debe haber una normalización del fallo. Lo que ocurre es que en las redes sociales solo vemos las cosas que salen bien. Deberíamos normalizar que todos fracasamos».

Samartín reconoció que durante la elaboración del libro que presentó ayer en Club FARO vivió el trabajo «con la sensación de fracaso, de no llegar. Lo más difícil es caminar con las exigencias que nos ponemos».

Ahí aprovechó para «desmitificar que los psicólogos somos personas perfectas».

Respecto a la construcción de nuevas rutinas apuntó que «antes de diseñar unas nuevas hay que hacer un viaje hacia adentro». El problema radica en que «ahora nos comparamos con gente que solo muestra la parte que quieren enseñar».

Recomendó que además de fijarnos en las metas tengamos en cuenta otras cuestiones pero que ante todo nos hagamos la pregunta «¿pero lo puedo sostener?». Esto sería crucial para la implementación de un hábito.

Asimismo desmontó el mantra que muchos terapeutas, influencers y libros de autoayuda repenican como campanas: «Si quieres puedes».

Según explicó, no solo basta con marcarse un objetivo, ese fin tiene que estar a nuestro alcance y comulgar con nuestros recursos, nuestra forma de ser, nuestra situación y nuestro contexto.

Otra indicación que echó abajo fue la aseveración de algunas celebridades de la autoayuda y coaching que defienden que se precisan 21 días para cambiar los hábitos.

Al respecto señaló, atendiendo a estudios científicos, que «no sé de donde sacaron esa cifra». Las investigaciones consultadas y publicadas en revistas científicas expresan quepara lograr una nueva rutina podemos tardar entre 18 y 200 días, quedando la media en 68 jornadas.

«El número de días va a depender de los recursos, del tipo de háitos y del esfuerzo que conlleve», entre otras consideraciones, indicó Noelia Samartín.

La doctora y psicóloga aprovechó para concluir que «la expectativa de hacerlo todo perfecto nos ahoga». En este punto recuperó la visión de su abuelo, que en sus últimos años gozaba de una vida contemplativa. «Lo importante es hacer las mismas cosas pero más lentamente», señaló.

La procrastinación, ¿llamada de socorro?

Si la conferencia de ayer de la doctora en neurociencia Noelia Samartín Veiga en Club FARO sirvió para tirar abajo ciertas aseveraciones que casi habían adquirido dogmas de fe contemporáneos, su libro no se queda atrás. Un punto importante es el dedicado a la procrastinación.

En la obra señala que «la procrastinación no es una señal de pereza sino una llamada de socorro». Reconoce que «su mala fama viene de que, durante mucho tiempo, se pensó que procrastrinar era una cuestión de vagancia o falta de fueza de voluntad. Sin embargo, hoy en día, la psicología y la neurociencia entienden la procrastinación desde otra perspectiva».

Así, teniendo en cuenta rasgos de personalidad, emociones que despierta la tarea así como el contexto llegaron a la conclusión de que «la procrastinación no es una cuestión de forma de ser».

De hecho apunta que hay varios procesos cognitivos implicados como la regulación emocional. Esta «entiende la procrastinación como un intento de reducir el malestar fruto del estrés anticipado que provoca una tarea percibida como amenazante».

Así cuando la tarea «parece demasiado aversiva suele ganar la evitación».

Tracking Pixel Contents