Proceso penal
Las duras acusaciones del hijo mayor de Juana Rivas contra su padre: "Creí que era mi fin"
Francesco Arcuri se sienta en el banquillo en Cerdeña acusado de maltrato físico y psicológico.
“Un día me levantó del suelo cogiéndome por el cuello, no podía respirar, ni hablar, ni moverme", ha declarado su hijo mayor, Gabriel.

Juana Rivas, en el centro, en una imagen de archivo. / EFE

El juicio contra Francesco Arcuri por presunto maltrato físico y psicológico a sus hijos ha vivido este jueves una de sus jornadas más crudas. La vista ha contado con los testimonios de su expareja, Juana Rivas, y del hijo mayor de ambos, Gabriel, quienes han desgranado un relato de vejaciones y violencia que, según sus declaraciones, marcó su convivencia con el italiano. Rivas ha detallado ante el tribunal cómo sus hijos llegaron a confesarle que "creían que iban a morir" debido a una conducta paterna que incluía golpes, escupitajos e insultos constantes, entre ellos el de "bastardos".
Durante su comparecencia, Juana Rivas ha explicado que los menores le describían a un padre que, en los momentos de mayor tensión, ponía una "cara inexpresiva" que hacía parecer "que no hubiera una persona" detrás. Según la madre, los niños le contaban que Arcuri "se volvía loco por cosas normales". Rivas ha admitido ante el juez que, en un principio, trató de restar importancia a esos relatos, pero que empezó a ver las cosas por sí misma tras un episodio de 2017, cuando la autoridad española decretó la vuelta de los menores con su padre.
Castigos desproporcionados
El testimonio de Gabriel, que hoy tiene 19 años, ha sido todavía más directo al narrar episodios de violencia física en primera persona. El joven ha enumerado ante el tribunal intentos de estrangulamiento, golpes contra muebles y con el teléfono de la ducha, además de castigos desproporcionados como ser obligados a pasar la noche fuera de casa o permanecer encerrados en una habitación durante horas sin acceso a agua ni comida.
Gabriel ha recordado especialmente un día en el que, según su relato, su padre lo levantó del suelo cogiéndole por el cuello: "No podía respirar, ni hablar, ni moverme. Creí que era mi fin", ha afirmado, añadiendo que vio "cosas parecidas" contra su hermano Daniel y que el acusado perdía "completamente el control".
Certificados médicos
Por su parte, Juana Rivas ha seguido la estrategia de su equipo legal reconstruyendo los hechos y confirmando el contenido de una denuncia que busca demostrar que el hijo menor, residente actualmente con Arcuri en Carloforte (Cerdeña), también sufrió estas violencias. La defensa de Rivas sostiene que estas agresiones están probadas mediante certificados médicos y fotografías presentadas en la causa.
A la salida de la audiencia, Francesco Arcuri ha negado todas las acusaciones y ha mantenido que todo responde a una mentira y manipulación por parte de la madre. El italiano se ha reafirmado en declaraciones previas en las que recordaba que, hasta la fecha, la justicia siempre le había dado la razón.
Un laberinto judicial
El origen de este enfrentamiento se remonta al verano de 2017, cuando Rivas permaneció un mes en paradero desconocido con sus hijos para evitar entregarlos al padre, alegando que buscaba protegerlos. Aquella decisión le valió una condena por sustracción de menores en 2018, de la que fue parcialmente indultada por el Gobierno en 2021.
En esta nueva fase del proceso, el abogado de Arcuri solicitó primero el sobreseimiento del caso argumentando que las declaraciones de los hijos carecen de fiabilidad y son "unilaterales". Sin embargo, el juez ha desestimado el cierre de la causa al considerar que no concurren las condiciones para ello y por eso el juicio está en curso. Por su parte, los abogados de Rivas han descrito este largo periplo judicial entre España e Italia como un "laberinto" que ha derivado en un "kafkiano bucle jurídico".
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