La fotógrafa gallega Ana Amado revela la vida en un convento de clausura en su último libro
La inspiración la tuvo en la hermana de su abuela, una monja que vivió en un convento en Vigo | La obra editada ahora se titula "Sancti Spiritus" y nos muestra cómo viven las monjas dominicas en el monasterio de Toro

Monjas en el monasterio. Foto de Ana Amado. / Ana amado

La fotógrafa gallega Ana Amado ha logrado un imposible: retratar la vida y espacios e incluso a las propias monjas de clausura de un monasterio. El resultado es «Sancti Spiritus» (La Fábrica), un volumen cuidadosamente editado en el que se presentan fotos con el texto de Lara Moreno. En el inicio, sobre una página en blanco, leemos que está dedicado a sor Rosario Bellón Grandal quien «inspiró este libro sin saberlo». «Era la hermana de mi abuela materna», señala Amado, a quien visitaba en un convento en Vigo.
«Ella no era una monja de clausura, sino de vida activa, de la orden Siervas de Jesús, dedicada al cuidado de enfermos. Hace poco que falleció. La recuerdo como una persona muy especial, muy generosa, que dedicó su vida a los demás», comparte Ana Amado a través del teléfono.
En esas memorias alrededor de sor Bellón Grandal tienen especial importancia las visitas que Ana, de niña, le brindaba en la ciudad olívica. «Vivió varios años en un convento en la calle Urzáiz. A las monjas, las van cambiando el destino a lo largo de su vida y según las necesidades. En los últimos años vivió en León donde falleció. Tengo el recuerdo de ir al convento de Vigo. Allí todo era diferente: el claustro con el jardín, la comida que te daban. El aura era distinta», describe la fotógrafa que mostró fotos suyas de otro proyecto en la última Bienal de Venecia.

Monjas en Sancti Spiritus. Foto de Ana Amado. / Ana Amado
Esas memorias anidadas en Amado acabaron por resurgir en el año 2019 cuando, unos meses antes de la pandemia, vio un capítulo del programa «Pueblo de Dios» en La 2. Estaba dedicado a la congregación de las monjas dominicas que vivían en el monasterio Sancti Spiritus de Toro. «Me impactó -confiesa- porque ese monasterio presenta una arquitectura espectacular. Soy también arquitecta y en mis proyectos más personales la arquitectura está de fondo».
Barrer los prejuicios
El programa le sirvió a Amado para barrerle los prejuicios sobre la clausura: «Vi lo que contaban de su vida y me pareció sorprendente. Tenía la idea de algo oscuro. Me animé a escribirles, ya que tienen web a través de la que venden sus dulces. Les conté la idea y, para mi sorpresa, aceptaron que fuera hacerles fotografías».
Durante ocho días de julio de 2019 Ana Amado permaneció allí de testigo y protagonista. Además de tomar imágenes, escribió un diario de convento con sus reflexiones. Estas ayudaron a la escritora Lara Montero para componer los textos evocadores del libro.

Tumba de Beatriz de Portugal en Sancti Spiritus. Imagen de Ana Amado. / Ana Amado
Pero, a mayores, Moreno intercala pinceladas de algunas monjas reseñables de Sancti Spiritus a lo largo de la historia. Se fija en tres mujeres que profesaron allí su fe y que están enterrada en el convento: Beatriz de Portugal, Leonor Sánchez de Castilla y Teresa Gil. De hecho, una de las fotos que impacta es el sepulcro de Beatriz con una escultura de piedra en la que destacan sus manos sobre un libro de oraciones y entrelazadas con un rosario.
Un mundo desconocido
Sobre su corta estancia en «Sancti Spiritus», Ana Amado subraya que se sintió «muy bien recibida». Confiesa que sentía «respeto» por adentrarse en un «mundo desconocido, espiritual y ajeno». «Es chocante vivir en clausura; al principio, no lo puedes entender. Ese misterio que envuelve sus vidas me causa extrañamiento, pudor... pero a medida que me fui sintiendo integrada en aquella atmósfera entendí cosas de manera intuitiva. Eso solo se produce cuando una se atreve a romper los prejuicios y acercarse con el corazón a esas mujeres diferentes».
Aunque en el texto de Lara Moreno a la protagonista le señalan «limítate a contemplar», la realidad de Amado fue opuesta. «Hablé muchísimo con ellas, todo lo que pude. La parte más interesante fue cuando hablaba en grupo con las monjas y en individual. Les hacía muchísimas preguntas. La priora me dijo que preguntase lo que quisiese. Hasta me permitieron entrar en la clausura, en las celdas», enfatiza Amado.
Acceso privilegiado a las celdas
Las celdas son las habitaciones. A través de las fotos de Amado vemos unos cuartos de bóveda con paredes blancas rústicas, suelo y ventana de madera. Son espacios sencillos, sobrios pero con una luz que los hace apetecibles.

Celda de una monja en el monasterio de Sancti Spiritus. Foto de Ana Amado. / Ana Amado
Asimismo encontramos fotos de vencejos volando. Siluetas de estas aves aparecen impresas en la portada de manera minimal para después tomar cuerpo en las imágenes interiores. ¿Por qué ha elegido estos pájaros? «El claustro del monasterio siempre está sobrevolado por los vencejos. Se metían entre las columnas. Es uno de los recuerdos más bonitos que tengo de mi estancia allí», indica la fotógrafa.
Un tratamiento especial del proyecto
Las imágenes también captan los momentos de oración de las monjas en sus capillas e iglesias; las puertas entreabiertas y cómo salen de entre ellas o entran; la elaboración de las galletas en el obrador; los rosarios; el jardín del monasterio; las sombras.
Sobre estas últimas confiesa Amado que tienen que ver con la espiritualiad y el recogimiento. «Poco a poco las fotos van dejando entrever una mayor luz; es lo que yo buscaba en el fondo. Hay mucha oscuridad y penumbra al salir a los claustros. Los juegos de luces y sombras reflejan ese simbolismo de la búsqueda de la verdad, qué es dios», reflexiona para FARO la fotógrafa ferrolana.
«La fotografía es una herramienta para acercarme a lo desconocido
Reconoce que parte de la sociedad se siente intrigada por la vida de las monjas. «La fotografía es una herramienta para acercarme a lo desconocido, a lo invisible (...) Hay ciertas cuestiones relacionadas con la fe que no acabas de asimilar porque es una cuestión de creer o no creer. Uno puede elegir ter una visión más mágica y espiritual de la vida; nos hace mucha falta. Este trabajo me ayudó a tener una visión más relacionada con lo sublime en la vida», reconoce la artista.
El relevo generacional, un problema
En cuanto a las monjas y su futuro, señala Ana Amado que «tienen graves problemas en España para el relevo generacional. Se cierra un monasterio al mes en España. Ellas creen que una de las principales causas es el desconocimiento de su vida. Les prometí que iba a intentar publicar el trabajo para visibilizarlas. Ojalá este libro contribuya a acercar sus vidas a la sociedad».
Buscaba encontrar contestaciones a la verdad sobre lo espiritual, cómo influye la arquitectura del monasterio en la espiritualidad de las personas. Yo buscaba mi propia verdad», reflexiona para FARO.
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