CLUB FARO
Marta Jiménez: «Tenemos una falta desasosegante de referentes»
La escritora madrileña presenta su última novela, «Oxígeno», en Club FARO, donde nos acerca al percance que tuvo años atrás y que a punto estuvo de costarle la vida

Marta Jiménez (izq.), con Guada Guerra, ayer en Club FARO en el auditorio del MARCO de Vigo. | PABLO H. GAMARRA

«La postmodernidad está constituida por esta pérdida generalizada de valores externos lo que ha traído cosas buenas como más amplitud para que cada uno lleve la vida que quiere con más derechos para las mujeres y los homosexuales; pero es verdad que la falta de referentes es desasosegante». Esta fue una de las reflexiones que ayer ofreció la escritora Marta Jiménez Serrano que presentó su última novela, «Oxígeno» (Alfaguara), en Club FARO.
Presentada por la periodista Guada Guerra indicó que «ha cambiado tan rápido el mundo en dos generaciones, va todo tan deprisa que hay un problema: Queremos mirar a los mayores como referentes pero su vida era tan diferente de la nuestra que es muy difícil coger un ejemplo de esos mayores».
Esto lo conectó con las reflexiones alrededor de la muerte. Al respecto señaló que «vivimos en una sociedad de espaldas a la muerte todo el tiempo. Por un lado, la religión ha desaparecido como elemento de cohesión común. Otra cosa es que cada uno tenga fe individual, crea o no».
De forma tangencial «nos hemos obsesionado con la juventud y de repente parece que la muerte no existe», agregó.
En cuanto a su literatura y el cuidado que le presta al lenguaje en la redacción de sus novelas indicó que «mi objetivo cuando escribo libros es encontrar las palabras concretas y precisas para lo que estoy contando sin contaminarme con las palabras que tenemos ya viciadas. Hay que tener cuidado con los discursos que se fosilizan y las palabras que se banalizan. Decir precariedad es decir nada mas escribir ‘no tenía nómina pero si sumábamos todo y le pedíamos el aval a nuestros padres para el único que nos podíamos pagar’ entonces sí muestro la precariedad. La literatura tiene más que mostrar que explicar».
La autora –que se mostró en la conversación con Guerra muy generosa con sus declaraciones y muy cercana– reflexionó acerca del ideal expresivo que debe recoger un libro. «Hay que mostrar cómo lo material afecta a lo emocional», resumió.
Indicó asimismo que esta última novela, «Oxígeno», la escribió «con desorden» y que la confeccionó como una película, un puzzle, en el que las cosas «se ven por contraste».
En «Oxígeno» el inicio es apabullante ya que se revela que la protagonista –la propia escritora– a punto estuvo de perder la vida.
Empieza con «Hay una mujer tirada en el suelo del cuarto de baño. La mujer está inconsciente y el suelo del baño es gris claro». Dos párrafos más abajo ofrece las siguientes líneas: «La literatura necesita una trama, y aquí no hay trama: simplemente alguien inconsciente».
Sin embargo, cada párrafo invita a leer el siguiente mientras vamos conociendo a la protagonista y a su pareja al tiempo que saltan temas como la dificultad hoy en día para tener una vivienda estable y de calidad; las relaciones de pareja así como las amistades y el dolor que se siente al perder estas últimas.
Precisamente, respecto a los amigos, señaló que «me interesaba mostrar la desidealización de la amistad. Esta es un vínculo tan importante como la pareja o la familia. Es igual de doloroso cuando se acaba una amistad» que cuando se acaba una relación de pareja. «A veces el dolor es por que se va la amiga», recalcó.
A punto de morir por un escape de gas
La escritora María Jiménez Serrano a punto estuvo de morir por un escape de gas de una caldera que llevaba años sin ser arreglada a pesar de que su casera tenía conocimiento de ello debido a informes desfavorables. Por muy poco, Jiménez a punto estuvo de no estar ayer en Club FARO.
«Oxígeno» no solo narra por qué aconteció el accidente, cómo lo vivió la protagonista, cómo la salvaron; la novela también se fija en lo que vino después: desde descubrir negligencias, afrontar que sus amistades no la acompañaban en el momento delicado, vivir episodios de ansiedad, acudir a terapia para superar ese y otros problemas. El libro también nos muestra su deseo de ser escritora, de lo que le costó escribirlo.
Ayer en Club FARO también confesaba que la Marta de ahora no tiene que ver con la Marta que era cuando publicó su primera novela. «La Marta de entonces tenía la vida por delante, la de ahora tiene la vida alrededor», señaló.
Un lector entre el público, en el turno de preguntas, realizó una reflexión: «Este libro es para aprender a vivir». La autora lo corroboró.
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