Historia cinematográfia
«Maruxa»: cuando Vigo fue plató de cine por primera vez
En la parroquia de Sárdoma, la finca de La Chicharra en Rande, Mondariz y el Val Miñor se rodaron los exteriores de «Maruxa» (1923), la primera película filmada en Vigo y la primera con títulos en gallego. El libro «Viaje cinematográfico por Galicia» rescata esta y otras historias de los albores del cine gallego entre 1896 y 1936

Foto en «Vida Gallega» (1923) de la finca La Chicharra, en Rande, donde fue rodada en parte «Maruxa». | PACHECO

Al igual que «Rondallas», estrenada este mismo año, la primera película rodada en Vigo tenía también una temática enxebre. «Maruxa», adaptación cinematográfica de una zarzuela protagonizada por una joven pastora del mismo nombre, y estrenada en Madrid el 11 de noviembre de 1923, está considerada la primera película rodada en Vigo. En su metraje recogió el día de la romería de San Pedro de Sárdoma y el río Lagares, así como otros escenarios naturales del área viguesa y de Galicia, pero las referencias de las que disponemos de ella son indirectas: no es posible su visionado, ya que no se conserva ninguna copia. El libro «Viaje cinematográfico por Galicia», del investigador Emilio Carlos García Fernández, aporta datos sobre esta producción pionera y centenares de otros títulos de los albores del cine gallego entre 1896 y 1936.

Imagen del rodaje de «La Virgen del Cristal» (1925) en la portada del libro «Viaje cinematográfico por Galicia». | FDV
Con una duración de 70 minutos, «Maruxa» adaptó al cine la exitosa zarzuela del mismo título, obra de Luis Pascual Frutos y Amadeo Vives. Producida por Celta Film, compañía viguesa fundada en 1922 por el ourensano Antonio Rey Soto, la película fue dirigida por el cineasta francés Henry Vorins, un hecho que responde a la intención, según García Fernández, de «dar mayor realce a la producción» con un nombre extranjero. Francesa era también la actriz que encarnó a Maruxa, Paulette Landais, mientras que el segundo protagonista fue el actor aragonés Florián Rey, que al año siguiente actuó en otra emblemática película gallega, «La casa de la Troya», y durante la II República actuó en «Nobleza baturra» (1935) y «Morena Clara» (1936), protagonizadas por la que sería su mujer, Imperio Argentina.
El presupuesto de esta película fue abultado: la prensa de la época menciona la cifra de 100.000 pesetas, suficiente para comprar 20 coches Ford T o varios edificios en zonas nobles de Madrid o Barcelona. FARO contó entonces que el autor del libreto de la zarzuela, Luis Pascual Frutos, se trasladó a Vigo para asesorar sobre el rodaje.
Además de Sárdoma y la Ciudad Olívica, se citan como exteriores de «Maruxa» Mondariz, Frades, Riofrío, Portela, la finca La Chicharra en Rande, el Val Miñor y otros lugares de las provincias de Pontevedra y A Coruña. Curiosamente, la finca La Chicharra, que todavía existe –es visible desde la carretera que une Vigo y Redondela por la costa–, fue también escenario de otra película pionera del cine gallego, «Carmiña, flor de Galicia» (1926), de cuyo estreno se cumplirá un siglo en marzo.
El libro de Emilio García recupera algunas reseñas de la prensa de la época. Entre ellas, quizá la más significativa sea la del periódico «A Nosa Terra», que el 1 de febrero de 1924 destaca el hecho pionero de que los títulos de este filme «silente» sean en gallego, por lo que califica a «Maruxa» de «a primeira película galega»: «Por enriba de todo e para nós, o mais significativo e meritorio é o estar feita cos títulos en galego, cousa até o de agora desconocida. Este feito coidamos sobresale por riba de todos. Celta Film e o noso irmán Lugrís Freire, que foi quen adoptou ao noso idioma os titulares. Que son moitos e ben cuidados de léxico, dando motivo con esto para o maior desenrolo e conocimiento da lengua galega». Lugrís Freire, de nombre Manuel, no es otro que el intelectual galeguista que fue miembro destacado de la Real Academia Gallega y de las Irmandades da Fala, y padre del pintor Urbano Lugrís.
«A Nosa Terra» sugiere que se adapte al cine «A Virxe do Cristal», «o fermoso poema do gran Curros», y avanza que sabe «por bon conducto» que ya se está haciendo un argumento para dicha adaptación. Y así fue: «La virgen de Cristal» fue estrenada en 1926.
El periódico «Galicia» publica también un comentario sobre «Maruxa», «producción cinematográfica ‘enxebre’». «Lástima que se haya filmado lo más alegre y no lo más típico de las romerías gallegas», señala esta publicación, que lamenta «que quieran hacernos pasar por pazo montañés la maravillosa Chicharra». También aportan una sugerencia: la exitosa novela «La Casa de la Troya» sería «fácilmente adaptable» al cine, apuntan. Y así ocurrió: la primera de las cinco adaptaciones cinematográficas de esta obra literaria la dirigió en 1925 el propio autor del libro, Alejandro Pérez Lugín.
La crítica más contundente la firma Antón Vilar Ponte, fundador de las Irmandades da Fala, en 1927 en el periódico vigués «El Pueblo Gallego»: «‘Maruxa’ es una estupidez de pies a cabeza (…) las aldeanas como las de la fábula de Pascual Frutos nos parecen idiotas, faltas de todo realismo y de toda humanidad, –como llovidas de otro planea sobre fotografías de nuestro paisaje, ajenas por completo al medio donde se mueven–… ‘Maruxa’ no resiste el análisis más benévolo», sentencia.
La «Biblia» del cine gallego
Toda esta información se encuentra en «Viaje cinematográfico por Galicia. Una retrospectiva emocional (1896-1939)» (Editorial Fragua), una monumental obra de casi mil páginas que recoge más de medio siglo de investigación exhaustiva sobre el cine en Galicia.
Su autor, Emilio Carlos García Fernández (Ribadavia, 1953), es pionero en la investigación cinematográfica en Galicia. Su primer trabajo sobre el séptimo arte en la comunidad fue la «Historia del cine en Galicia (1896-1984)», resultado de su tesis doctoral en la Universidad Complutense de Madrid, en la que alcanzó la Cátedra de Historia del Cine en 1999.
Esta nueva obra, que dedica más de 200 páginas de apéndice a un completo listado de películas estrenadas en Vigo y A Coruña hasta 1930, aporta numerosas novedades sobre todo lo acontecido en el cine producido y realizado en Galicia en esta época. Además, el planteamiento que hace del estudio de las películas –todas visionadas en Filmoteca de Galicia, Filmoteca española y Filmoteca de Cataluña– y el tratamiento inédito que realiza de todas ellas ayuda a comprenderlas mucho mejor.
Tomando como punto de partida el desarrollo del cinematógrafo en Galicia –a partir de 1896–, esta nueva «Biblia»del cine gallego busca, según su autor, «ofrecer una nueva visión de la época –social, cultural, económica, industrial y creativa–, con el único objetivo de matizar, todavía más, los rasgos de la producción autóctona a lo largo del dilatado período mudo».
El próximo viernes, 20 de febrero, a las 19.00 horas, Emilio García lo presentará en el Museo Etnolóxico de Ribadavia. Además, el 23 de febrero, (19.00 horas), dará una conferencia invitado por el Ateneo de Santiago con el título de «El gran empeño cinematográfico de Alejandro Pérez Lugín: La Casa de la Troya (1924)».
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