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Cadena de temporales

El tren de borrascas deja la Península con amenaza de 9.000 desalojos en Portugal

Una mujer muere en Barcelona al caerle parte del techo de una nave que levantó el viento

En Francia, dos fallecidos y 500.000 hogares sin luz

Inundaciones por el desbordamiento del río Mondego, ayer, en la ciudad portuguesa de Coímbra. | AP

Inundaciones por el desbordamiento del río Mondego, ayer, en la ciudad portuguesa de Coímbra. | AP

Agencias

Vigo / Madrid / Lisboa / París

Lluvias torrenciales, rachas de viento superiores a los 100 km/h, temporal marítimo y nieve en cotas bajas. Al igual que las ocho borrascas de gran impacto que la precedieron este 2026, Oriana se presentó ayer en la Península con todo su arsenal de recursos para complicar aún más la situación en numerosas regiones que encadenan las alertas desde hace varias semanas.

En Portugal, vivieron la jornada pendientes sobre todo de la ciudad de Coímbra, en el centro del país, donde 9.000 personas (el 10% de su población) estaban sobre aviso de una posible evacuación ante la crecida del río Mondego, desbordado por la rotura de un dique que ya obligó a desalojar de sus casas a casi 3.600 personas en zonas rurales y ocasionó el colapso de la autovía A-1 que conecta Oporto con Lisboa en el kilómetro 191,2. También preocupa el elevado nivel del agua embalsada (99,1%) al que se encuentra la presa de Aguieira. La cadena de borrascas ya ha provocado 16 muertes en el país desde finales de enero y la declaración del estado de calamidad en 68 localidades.

La fuerza del viento se cobró ayer una víctima mortal en España. Una mujer falleció en Barcelona al recibir el impacto de una parte del techo de la nave industrial en la que trabajaba que se desprendió. Derivada a un hospital en estado crítico, murió horas más tarde.

Las lluvias fueron responsables de inundaciones como la que en Aldeamayor (Valladolid) obligó a desalojar ayer a 45 internos de una residencia de mayores y mantienen la alerta en numerosos cauces fluviales y en los embalses. La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), por ejemplo, vigila tres presas en nivel rojo en las provincias de Soria, Segovia y León ante el incremento del volumen de agua embalsada.

Por su parte, el Gobierno andaluz rebajó ayer a 2.848 la cifra de personas desalojadas por los sucesivos temporales, que han generado en los últimos días en torno a 12.000 incidencias y exigieron el envío a la población de un total de diez alertas a móviles.

En Francia, bajo la tormenta Nils, que atravesó antes la Península Ibérica, dos personas perdieron la vida en el suroeste del país, donde las autoridades mantienen desde ayer la alerta roja por fuertes lluvias y vientos. Además, se contabilizan ya 26 heridos, cinco de ellos graves.

El primero de los fallecidos fue un camionero afectado por la caída de un árbol cuando circulaba por una autovía en la región de las Landas. El segundo había salido al jardín de su vivienda el departamento de Tarn-et-Garonne. Estaba subido a una escalera y fue arrastrado por la fuerza del viento.

Además, la borrasca mantenía aún ayer a 500.000 hogares sin luz, especialmente de los departamentos de Nueva Aquitania y Occitania, donde en algunas localidades también se interrumpió el suministro de agua potable.

Tras Oriana, la inestabilidad irá reduciéndose desde el lunes en toda la Península, salvo en el tercio norte (Galicia, comunidades cantábricas y Pirineos) y en puntos del área mediterránea y Baleares, según las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

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