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El surf de A Coruña se reivindica: «La alerta naranja implica precaución, no prohibición absoluta»

La Federación Galega pide que se cuente con el conocimiento del colectivo para elaborar un protocolo: «Nadie conoce mejor una playa que un surfista experimentado»

Un surfista practica el deporte en una playa coruñesa

Un surfista practica el deporte en una playa coruñesa / CARLOS PARDELLAS

A Coruña

El pasado noviembre, la sanción económica que la Policía local impuso al coruñés Pablo Montero por practicar surf durante una alerta naranja generó una oleada de malestar en el surf coruñés, y un temporal de pareceres encontrados en la opinión pública. El debate estaba servido en una ciudad acostumbrada a convivir con el mar: ¿Arriesgaba el deportista su vida y la de los posibles efectivos de rescate, o la medida era desproporcionada para un colectivo profesional que conoce y respeta el elemento?.

Para los surfistas coruñeses, aquella sanción sentó un precedente negativo en las playas coruñesas, que, aseguran, se han ido volviendo cada vez más inaccesibles para la práctica deportiva. Así lo defiende en un comunicado la revista especializada SurfGZ, ampliamente compartido en redes por la comunidad surfista de la ciudad. «O que está a acontecer nas praias da cidade de A Coruña coa imposición de multas a surfeiros por entrar ao mar en alerta meteorolóxica é unha medida desproporcionada e inxusta que ignora a cultura mariñeira da cidade», arranca el texto, que defiende esta práctica deportiva como «identidade, deporte, saúde, comunidade e economía local», y no como «imprudencia». Defienden que el colectivo conoce el mar, las corrientes y las condiciones «mellor que ninguén» y que actúa con «responsabilidade». «Criminalizalos é tratar como inconscientes a persoas que levan anos aprendendo a respectar o océano», lamentan. Aseguran que la alerta naranja «implica precaución, non prohibición absoluta», y alertan de que estas medidas coercitivas contribuyen a «afastar á xente das súas praias» y a «romper o vínculo co mar, converténdoo nun inimigo». El colectivo pide diálogo y «protocolos sensatos». «O mar non se pecha, respéctase», instan.

Fuentes municipales aseguran, en cambio, que «la única multa que se puso en toda la historia» fue la del pasado noviembre, por, señalan, «no atender las indicaciones de los agentes y tratar de eludirlos», aunque el sancionado defiende que no vio ni oyó a los efectivos en ningún momento. Las mismas fuentes del Ayuntamiento insisten en que «si las playas están cerradas por alertas, no se puede entrar en el agua», ya que, juzgan, supone «poner en riesgo además de a quien lo hace, a todo el personal de emergencias que participaría en un potencial rescate».

Playa precintada por el temporal, este martes

Playa precintada por el temporal, este martes / CASTELEIRO

El presidente de la Federación Galega de Surf, Ignacio García, aboga por una posición «constructiva» y explica los motivos que cimentan la controversia. Apela al protocolo de emergencia meteorológica que la Xunta emitió el año pasado, que las Federaciones Náuticas consideran «muy restrictivo», tal y como trasladaron a la Secretaría Xeral. «Cuando hay una alerta meteorológica vinculada a olas grandes, hay una prohibición genérica en toda la provincia de la actividad federada. No nos parece congruente, porque gracias a la condición física que tenemos en Galicia, con cabos, entrantes o ensenadas, podemos tener un oleaje fuerte que genera zonas de riesgo en determinados lugares, pero que no entra en lugares como un cabo o una ría», explica García. Para la Federación, resulta difícil de entender que se ponga coto a la práctica de deportes náuticos —entre los que se cuentan, además del surf, disciplinas como la vela, el remo o el piragüismo, sujetos también a restricciones por motivos meteorológicos—sin tener en cuenta las especificidades de cada zona en cada momento.

«Los procesos de propagación del oleaje en la costa gallega nos permiten la práctica deportiva 365 días al año. La alerta meteorológica, a veces, puede conllevar cierto riesgo en Costa da Morte, pero el Orzán sin embargo, al mismo tiempo, las condiciones son óptimas, y aun así se prohibe automáticamente», explica García. La Federación propone que las administraciones utilicen y se apoyen en el conocimiento que los surfistas experimentados tienen del medio, en lugar de restringir la práctica por sistema en caso de alerta. «La Federación va a cumplir 30 años el año que viene, tenemos 60 años de historia en Galicia, nadie conoce mejor una playa que un surfista experimentado. Esta práctica siempre se ha realizado con conocimiento y seguridad. No es bueno generar inseguridad, que es lo que consiguen estas prohibiciones», explica el presidente de la Federación, que asegura que el órgano lleva tiempo trabajando codo con codo con las administraciones para lograr una solución de consenso que satisfaga a todas las partes.

«Nosotros podemos aportar conocimiento para actuar con criterio. El colectivo de A Coruña lo hace muy bien, busca aportar información sobre zonas seguras e inseguras. Los surfistas han rescatado gente durante años en el mar, han salvado vidas», reivindica. La Federación se muestra optimista con el horizonte de cara a la firma de un protocolo «ajustado ala realidad de Galicia» y a la práctica deportiva.

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