Entrevista | Ana Fernández Prieto Ingeniera y directora de la ampliación del puente de Rande
Ana Fernández: «A nivel de éxito profesional, creo que con Rande nos hemos lucido»
Líder de la primera obra en el mundo de ampliación de un viaducto atirantado, Ana Fernández Prieto aborda su experiencia al frente del proyecto y su trayectoria con motivo del Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia

La ingeniera Ana Fernández Prieto. / Cedida

-¿Qué fue lo que la llevó a decantarse en sus estudios por una carrera STEM? ¿Tuvo algún referente próximo?
-Pues me decidí por la carrera por un amigo de mi padre, porque su hermano era ingeniero de obras públicas y cuando acabé el instituto siempre me decía: «Tienes que estudiar Ingeniería de Obras Públicas, tienes que estudiar Ingeniería de Obras Públicas». Siempre se me dieron mejor las ciencias que las letras y por eso empecé estudiando Obras Públicas y luego ya estudié Ingeniería de Caminos.
-¿Y cómo dio comienzo su trayectoria? ¿Qué recuerdo guarda de su primer proyecto?
-Mi primera obra fue el desdoblamiento de una carretera en Palma de Mallorca, aproximadamente en el año 2005, esa fue mi primera obra como jefa de producción. Empecé como soldado raso, como digo yo, y el recuerdo que tengo es el de salir de la carrera y preguntarme: «¿Qué es esto?». Porque de todo lo que estudias, está claro que el conocimiento técnico sí lo tienes, pero la habilidad del día a día, de gestionar y llevar una obra no, entonces sales asustada. Es cierto que yo tuve unos compañeros maravillosos que me ayudaron todos, pero sí que ves que lo que estudias y el entrar en el mercado laboral difiere mucho. A mí siempre me gustaron las obras, fue algo que siempre tuve claro. Al principio, cuando empiezas, echas muchísimas horas porque quieres ser igual que tus compañeros y no existía la inteligencia artificial, entonces empiezas a leer y a estudiar mucho para estar a la altura, no quieres estar molestando todo el tiempo a tus compañeros preguntando, pero luego la experiencia se nota. Con el paso de los años ya tienes el conocimiento de la propia experiencia.
-Desde aquella primera obra, ¿cómo ha evolucionado la profesión?
-Antes las grandes constructoras tenían maquinaria propia, ahora es cierto que se tira más hacia la subcontrata, y también se nota mucho la evolución de la tecnología, pero en cuanto a la manera de plantear las obras, sigue igual, no varía. Quizás evolucionan algo materiales como el betún caucho u hormigones, a través de más estudios de I+D+i, pero la práctica es la misma.
-Cuando le llega la propuesta de la dirección de obras para la ampliación de Rande, todo un reto, ¿cuál fue su reacción?
-Cuando me lo comunicaron, reconozco que lo recibí con susto: «¿Cómo? ¿Pero habéis pensado en mí?», preguntaba. Pero mis jefes me apoyaron al cien por cien, me dijeron que por supuesto que iba a llevar las obras. Tuve un doble hándicap, porque cuando me dijeron que me iba a ocupar de la dirección de obra yo estaba embarazada, es decir, tuve que hacer esa obra DE ampliación con la presión de ocuparme también de un bebé recién nacido. Fue una experiencia primeriza en todo: primera ampliación de un puente atirantado en el mundo y madre por primera vez. Pero me dije: ¡Allá voy! Siempre decía que con esta obra o triunfaba o que sería mi ruina profesional, no había término medio.
-Y a nivel técnico, ¿cómo desarrolló el proyecto? ¿Qué fue lo más complejo desde su punto de vista?
-Compleja fue toda la obra en sí misma, realmente, porque fue el primer puente atirantado desdoblado del mundo, no se había hecho nunca, entonces no existía ninguna referencia de la que copiar, porque a la larga, la obra civil es un poco copia y pega de las experiencias de otros compañeros. En este caso era todo nuevo, todo desde el mar, el tráfico pasando por el puente porque no se podía cortar y tú construyendo y ampliando al mismo tiempo, fue algo nuevo. ¿Y qué fue lo que más me ayudó? Pues mis compañeros, tuve unos compañeros buenísimos. Yo soy una persona de trabajar en equipo y tengo que reconocer que, tanto a nivel jefes como compañeros, fue una suerte y yo siempre digo que la obra no la hace uno, la hace el equipo. Nosotros fuimos un gran equipo.
-¿Cómo fue la sensación de ver la ampliación finalizada?
-Fue una sensación de alegría, de decir: hemos echado horas, hemos llorado, hemos sufrido, pero ahí está, lo hemos conseguido. Fue una alegría increíble. Recuerdo cuando hicimos la prueba de carga, meter los más de 60 camiones en el puente y ver que se comportaba como tenía que comportarse de modo teórico fue una gran alegría. En ese momento fue cuando dije: «¡Lo hemos conseguido, chicos!». Fue un proyecto récord a nivel de plazos, a nivel de construcción, por ser también el primero, es que es una obra digna de valorar en todo este sentido. En 2015-2016 estuvimos con trámites administrativos, en 2016-2017 se amplió el puente y en 2017-2018 se rehabilitó el puente antiguo, es decir, en unos tres años se hizo en tiempo récord, por eso fue un esfuerzo muy grande, pero tanto yo como mis compañeros estamos muy contentos y satisfechos de haberlo conseguido.
-Y, en la actualidad, referente.
-Sí, de hecho, es que ha servido de modelo para el puente del Centenario de Sevilla, que también lo están ampliando. El éxito de la ampliación del puente de Rande permite constatar que es posible ampliar las infraestructuras antiguas, que no tienes por qué construir otra paralela cuando llega al límite de capacidad, sino que es posible su reaprovechamiento a través de la ampliación de la infraestructura antigua.
-Tras la experiencia de estar al frente de la ampliación de Rande, ¿hay alguna otra infraestructura que le gustaría dirigir?
-Pues ahora pasé del mundo de las infraestructuras al del agua, un sector muy desconocido para mí, y si te digo la verdad, siempre me han gustado mucho las presas. Pero es cierto que a nivel de éxito creo que he tocado techo, a nivel de éxito profesional, creo que con Rande nos hemos lucido, de hecho, fuimos galardonados como la segunda mejor estructura del mundo, por lo que está muy bien.
-Ha tenido también la oportunidad de exponer al alumnado del IES Chapela la experiencia. En su opinión, ¿cuál es la importancia de acercar a los jóvenes las STEM?
-Pienso que los más jóvenes ven las ingenierías como algo complicado, no tan bien valorado, y como hay pocas mujeres en obra, lo ven como algo raro. Yo siempre digo que si es su sueño, tienen que luchar e ir a por ello, no pensar que no pueden.
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