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salud | Raquel Sánchez Jefa de la unidad de Cirugía Digestiva en el Hospital Álvaro Cunqueiro

"Hemos atendido a gente operada en Turquía que llegó con riesgo vital"

Desaconseja operarse de cirugía bariátrica (reducción de estómago) en dicho país y en América Latina por el riesgo de complicaciones graves

La doctora Raquel Sánchez es la jefa del servicio de Cirugía Digestiva en el Hospital Álvaro Cunqueiro.

La doctora Raquel Sánchez es la jefa del servicio de Cirugía Digestiva en el Hospital Álvaro Cunqueiro. / Alba Villar

Mar Mato

Mar Mato

vigo

-¿Qué criterios debe reunir la persona para ser operada de cirugía bariátrica?

La cirugía bariátrica está indicada en pacientes con obesidad grave, generalmente con un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 40, o a partir de 35 cuando existen enfermedades asociadas como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, apnea del sueño u otras patologías relacionadas con la obesidad. es fundamental que el paciente haya intentado previamente perder peso mediante tratamientos médicos y cambios en el estilo de vida sin éxito mantenido en el tiempo.

-¿Qué posibles secuelas quedan?

Las más frecuentes son las dérmicas derivadas de la pérdida masiva de peso. Aproximadamente en un 30 % de los pacientes puede aparecer un exceso de piel que, en algunos casos, puede requerir cirugía plástica y reparadora para mejorar tanto la funcionalidad como la calidad de vida. Algunos pacientes necesitan tomar suplementos vitamínicos de forma crónica para evitar déficits nutricionales.

-¿Implica controles periódicos?

Sí, y, al menos una vez al año, hay que someterse a una analítica completa.

La doctora Raquel Sánchez, jefa de la unidad de Cirugía Divestiva en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo.

La doctora Raquel Sánchez, jefa de la unidad de Cirugía Divestiva en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. / Alba Villar

-¿Qué recomendaría a pacientes que barajan operarse en la red privada española?

Es fundamental priorizar la seguridad y la experiencia del equipo por encima de cualquier otro factor. Es imprescindible que el tratamiento se lleve a cabo en el seno de un equipo multidisciplinar. Los cirujanos deben contar con una experiencia contrastada y con buenos resultados. En este sentido, recomendaría que los pacientes busquen profesionales que dispongan del Diploma de Capacitación de la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad y Enfermedades Metabólicas (SECO), ya que este acredita una formación específica en el manejo de esta patología. Además, el centro donde se realice la intervención debe contar con instalaciones de cuidados intensivos y un equipo de anestesia experimentado, endoscopistas y radiólogos. Es esencial por si hay una complicación.

-¿Y qué le recomendaría a la gente que marcha a Turquía u otros países para operarse?

La cirugía bariátrica es una cirugía mayor y, como tal, no está exenta de riesgos. En manos expertas y en centros con alto volumen y experiencia, la mortalidad asociada a esta cirugía es muy baja, en torno al 0,08 %. Sin embargo, en hospitales con poco volumen o menor experiencia, esta cifra puede aumentar de forma muy significativa, llegando incluso al 5–10 %. Cuando se trata de centros en el extranjero, es muy difícil para el paciente valorar adecuadamente la experiencia real de los cirujanos y las instalaciones. No recomendaría operarse fuera de nuestro sistema sanitario.

-¿Han atendido a pacientes operados fuera?

Sí, en el caso concreto de Turquía, en Vigo ya hemos recibido varios con complicaciones graves tras someterse allí a una cirugía bariátrica. Tuvimos que intervenirlos para intentar resolver estas complicaciones, que en ocasiones son muy difíciles de corregir. Me consta que otros cirujanos en distintos puntos de España han atendido también casos con complicaciones severas tras cirugías realizadas en ese país. Muchas de estas complicaciones aparecen días después de la intervención, cuando el paciente ya no se encuentra cerca del cirujano que lo operó. Ahí, se ve obligado a acudir a las urgencias de otro hospital o incluso ya de vuelta en España. En ocasiones ni siquiera disponemos del informe quirúrgico de la intervención realizada, lo que supone un riesgo añadido importante para la seguridad del paciente.

-También hay gente que se quita en Turquía la piel colgante de la operación con una abdominoplastia. ¿Qué riesgos hay?

La abdominoplastia, y especialmente la abdominoplastia circunferencial o 360 grados, es una intervención con un riesgo mayor que la cirugía bariátrica. Las complicaciones locales —como infecciones, seromas, problemas de cicatrización o necrosis cutánea— pueden aparecer aproximadamente en un 10–20 % de los pacientes. En nuestro hospital hemos atendido pacientes que habían sido sometidos a una abdominoplastia en el extranjero, tanto en países de Latinoamérica como en Turquía, que llegaron con infecciones muy graves, algunas de ellas con riesgo vital y necesidad de ingreso en cuidados intensivos. Requiere curas frecuentes y una vigilancia estrecha durante al menos las dos primeras semanas tras la intervención, por lo que resulta especialmente desaconsejable realizarla en otro país y regresar de forma inmediata tras la cirugía.

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