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De la vuvuzela y el pulpo a la gallega, al cocido: la Eurocámara, polarizada por un frente gastronómico… y Lalín pide la palabra

Un eurodiputado socialista califica de «aldraxe a Lalín» la categoría culinaria a la que ascendió el 'polbo á feira' el eurodiputado popular que destapó el distorsionado plato de la cantina europarlamentaria

Los eurodiputados Nicolás  González Casares y Adrián Vázquez Lázara, socialista y popular respectivamente, enzarzados en un debate culinario entre el pulpo a la gallega y el cocido... de Lalín.

Los eurodiputados Nicolás González Casares y Adrián Vázquez Lázara, socialista y popular respectivamente, enzarzados en un debate culinario entre el pulpo a la gallega y el cocido... de Lalín. / FDV

Marta Clavero

Marta Clavero

Lo que empezó en Bruselas como una queja con retranca por un pulpo a la gallega sin pulpo ha acabado derivando en un debate mucho más serio, y sobre todo lalinense: qué plato manda de verdad en el corazón (y en el estómago) de Galicia.

El detonante lo puso el eurodiputado del PP Adrián Vázquez Lázara, que se encontró en la cantina del Parlamento Europeo un plato anunciado como pulpo a la gallega / Galician-style por 17,35 euros, pero con una composición difícil de defender en cualquier feria: anillas de calamar (o algo parecido), brócoli y patata. El aceite, pimentón y pulpo, ni están ni se le esperan.

El 'pulpo a la gallega' de la Eurocámara.

El 'pulpo a la gallega' de la Eurocámara. / X

Vázquez decidió elevar el asunto por carta al servicio de catering, dejando una frase que ya va camino de convertirse en unidad de medida del escándalo culinario: llamar pulpo a la gallega a aquello «es como llamar gaita a una vuvuzela». Y todo ello, además, con el matiz biográfico que le da todavía más sabor al asunto: el eurodiputado presume de raíces en Lalín, territorio donde la gastronomía no es solo cultura, sino casi un ministerio.

Entra el PSOE: «Esto é un aldraxe a Lalín»

Y ahí es donde aparece, cucharón en mano, la respuesta socialista. El también gallego Nicolás González Casares (PSOE) replicó al hilo del revuelo con un mensaje que en Lalín suena a bando municipal. En concreto hizo referencia a la alta categoría de «más emblemático» que el popular adjudicó al cefalópodo a la gallega en su misiva, y, en concreto, en su párrafo final que cerró con una advertencia para evitar «incidentes diplomáticos» con «esta comunidad del noroeste peninsular» que quiere a Europa… «y a su plato más emblemático».

«Non vou deixar pasar esta aldraxe a Lalin na semana da Feira do Cocido. Se afírmas ser de Lalín non podes dicir que hai un prato máis emblemático na cociña galega que o Cocido. Nin tan sequera o polbo á feira. Moi mal Adrián Vázquez Lázara», respondió González Casares en al tuit inicial del eurodiputado del Partido Popular.

El cruce de mensajes llega, además, con el calendario a favor de la indignación: la Festa do Cocido de Lalín 2026 (58ª edición) tiene su día grande el 8 de febrero y, como recuerda la tradición local, el municipio vive el “Mes do Cocido” de San Amaro a San Valentín, un periodo en el que cualquier debate gastronómico se responde, por sistema, con un «sentádevos e comede».

Mientras en Estrasburgo el problema era que faltaba pulpo, en Lalín el problema es más profundo: que alguien con carné sentimental de Lalín se permita sugerir que el pulpo está por encima del cocido. Y eso, según el argumentario del Deza, roza la provocación.

Diplomacia europea, pero con cachelos

El episodio deja una moraleja útil para la Eurocámara: en Galicia la cocina también es identidad, y la retranca funciona como sistema de control de calidad. Si el pulpo se toca, salta la alarma; si además se hace en semana del cocido, entra la artillería pesada.

Resumiendo, Bruselas podrá legislar sobre aranceles, energía o pesca… pero con el recetario gallego conviene ir con cuidado. Especialmente si en la mesa se sienta Lalín.

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