Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Federico Martinón Torres Pediatra, asesor de la OMS en vacunas

«Vacunar contra el sarampión es esencial; la enfermedad es grave, incluso con riesgo de muerte»

«La responsabilidad de mantener la inmunidad no recae solo en las autoridades sanitarias, sino en cada uno de nosotros, como individuos y como sociedad»

El pediatra y experto en vacunas Federico Martinón Torres.

El pediatra y experto en vacunas Federico Martinón Torres. / XOAN ALVAREZ

Vigo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha retirado a España el estatus de país libre de sarampión, reconocimiento que mantenía desde 2017. Federico Martinón Torres, jefe de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago (CHUS) y asesor de la OMS en vacunas, subraya que la inminización con la triple vírica (sarampión, la rubéola y la parotiditis) sigue siendo la herramienta más eficaz para prevenir esta enfermedad altamente contagiosa.

Según el experto, los brotes recientes registrados en el país no indican un fallo en la vacuna, sino brechas en la cobertura de inmunización. Para interrumpir la transmisión del virus, es imprescindible que el 95% de la población o más reciba las dos dosis de la vacuna, evitando así que se mantengan bolsas de población vulnerable, especialmente lactantes y personas que no pueden vacunarse por motivos de salud. Según datos del Ministerio de Sanidad, en 2024, la cobertura nacional alcanzó el 97,3% para la primera dosis y el 93,8% para la segunda.

Ante esta situación, el Ministerio de Sanidad ha anunciado un refuerzo de la estrategia nacional para recuperar la eliminación del sarampión. Aunque en Galicia solo se han registrado dos casos desde 2021 —ambos en 2024—, Martinón advierte contra la autocomplacencia, recordando que vivimos en un mundo globalizado donde el riesgo de importación de casos es constante.

—¿Qué significa a España el estatus de país libre de sarampión?

Esta noticia no debe interpretarse como un fallo de la vacuna, sino como la consecuencia directa de brechas en la cobertura de vacunación. No es sorprendente que la transmisión del sarampión haya vuelto a circular, a la luz de lo que está sucediendo en el mundo. Sin embargo, el mal de los demás no debe consolarnos y hacernos caer en la autocomplacencia. Objetivamente, no es una buena noticia, aunque tampoco es una situación que deba alarmarnos, pero sí requiere tomar medidas y reflexionar sobre cómo hemos llegado hasta aquí y qué podemos hacer para recuperar el estatus previo de interrupción de la transmisión del sarampión y evitar que vuelva a suceder. Insisto, que no sea sorprendente ni único no quiere decir que no sea negativo.

—¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

El sarampión es una enfermedad grave, pero prevenible mediante vacunación. Contamos con una vacuna muy eficaz y segura. La vacuna triple vírica que administramos a los lactantes de forma sistemática otorga una protección de más del 99% frente al sarampión y sus complicaciones graves a quienes reciben las dos dosis. Por tanto, desde el punto de vista individual, la forma de protegerse es estar correctamente vacunado, es decir, con las dosis. Quienes no hayan recibido la pauta completa deben completarla, y quienes no se hayan vacunado deben hacerlo. Afortunadamente, en España tenemos unas coberturas muy altas, superiores al 99% en la primera dosis, pero la cobertura de la segunda dosis ha bajado del 95%.

—¿Qué supone esto?

Esto tiene relevancia más allá de la protección individual porque el objetivo no es solo que cada persona esté protegida, sino evitar que el virus circule y, en última instancia, si consiguiéramos que toda la población estuviera vacunada, poder incluso erradicarlo, como se hizo en su momento con la viruela. El virus del sarampión es extremadamente contagioso, con un índice de reproducción de 18, es decir, una persona infectada puede contagiar a 18 personas susceptibles. Para que nos hagamos una idea: es ocho veces más contagioso que el virus del COVID-19 al inicio de la pandemia. Ahora, el coronavirus evolucionó y es menos patogénico pero más transmisible, pero cuando comenzó su índice de reproducibidad, que es lo que mide la capacidad infecciosa, por debajo de dos, es decir, que una persona infectada contagia a otras dos personas. Por suerte, gracias a la alta cobertura vacunal, la transmisión del sarampión estaba controlada y prácticamente interrumpida. Cuanto más contagiosa es una enfermedad, mayor debe ser la cobertura poblacional para interrumpir su transmisión. Para el sarampión, se estima que la cobertura de la segunda dosis debe ser igual o superior al 95%. La disminución gradual de la vacunación ha hecho que el promedio nacional esté por debajo de este nivel, aunque no ocurra de manera uniforme en todas las comunidades. Esto ha permitido que los brotes registrados en el último año sean más numerosos que en años anteriores y esto es lo que ha hecho que la OMS considere que el virus puede estar circulando nuevamente en España y en otros países de nuestro entorno. Al ser un virus tan contagioso, basta con que un 5% de la población o menos no esté vacunada para que el virus pueda estar presente y circulando entre nosotros.

«La responsabilidad de mantener la inmunidad no recae solo en las autoridades sanitarias, sino en cada uno de nosotros»

—¿Cuáles son los colectivos más vulnerables?

El riesgo recae principalmente en quienes no están inmunizados: niños menores de un año, personas inmunodeprimidas o quienes, por motivos médicos, no pueden recibir la vacuna, o incluso en casos excepcionales en los que la vacuna no generó la protección esperada. La circulación del virus aumenta la probabilidad de que estas personas se expongan y puedan enfermar. Para quienes han recibido las dos dosis, la protección es alta, por lo que el riesgo individual sigue siendo muy bajo. Sin embargo, la situación es peor que antes y requiere atención. Esa pérdida pequeña pero significativa en las coberturas hace que las enfermedades vuelvan y la primera que lo hace es el sarampión porque es la más contagiosa.

—¿Cuál es la situación en Galicia en concreto?

En Galicia, la cobertura de la segunda dosis es más alta que en la media nacional, pero insisto, no es un estado de tranquilidad. Debemos recordar que vivimos en un mundo globalizado y la exposición al virus sigue siendo posible.

—¿A qué responde esa caída progresiva en la cobertura de la vacuna?

En este aspecto es donde debemos profundizar. No debemos asumir que todas personas que no se vacunan es porque son antivacunas. Es cierto que hay un movimiento creciente de desconfianza hacia las vacunas en algunos segmentos de la población, aunque no es el caso de Galicia, afortunadamente, y que es algo en lo que hay que trabajar porque, aunque la del sarampión es una vacuna muy segura y eficaz también está sometida a bulos que pueden generar suspicacia. Pero la caída de la cobertura puede deberse también a otras causas: descuidos y fenómenos migratorios que generan grupos de personas no vacunadas. Además, aunque hablemos de coberturas muy altas, no quiere decir que sea igual en todas las zonas, lo que puede generar bolsas locales de población susceptible. Incluso una disminución pequeña, del 100% al 94%, es suficiente para permitir que el virus circule.

—¿Qué medidas urgentes hay que implementar?

El Ministerio de Sanidad ya ha emitido recomendaciones y las comunidades están trabajando, primero en analizar de forma detallada las causas de la caída en las coberturas, que no es uniforme en todas las regiones. Esto requiere medidas proactivas: identificar quiénes no están vacunados, recaptarlos, vacunarlos y proporcionar información clara y rigurosa sobre la vacuna y la enfermedad. Ahora, que está todo informatizado, es fácil identificar a la gente más joven que no está vacunada e intentar recaptarlos.

—¿Por qué los adultos nacidos entre 1970 y 1980 forman un grupo de riesgo?

Se supone que las personas nacidas antes de 1978, cuando no había vacunas o no eran las actuales, se expusieron de forma natural a la infección y, por tanto, ya tenían la protección. Los adultos nacidos entre 1970 y 1980 forman un grupo de riesgo porque es posible que no hayan recibido la vacuna o no tengan registros claros de haberla recibido. Como no es fácil identificarlos porque el sistema no estaba informatizado como ahora y estamos hablando de un problema global que precisa una cobertura por encima del 95% en todas las cohortes de edad será necesaria la colaboración y el compromiso de los ciudadanos. Estas personas deben revisar su estado vacunal y, si es necesario, completar la protección. Mantener coberturas altas en todas las edades es fundamental para evitar que el virus se reintroduzca y para proteger a toda la población.

—¿Qué mensaje daría a las personas que dudan sobre vacunar a sus hijos?

El mensaje para las familias es claro: la vacuna contra el sarampión es segura y eficaz, y la enfermedad es grave, con riesgo de complicaciones graves o incluso muerte. Vacunar a los hijos con las dos dosis de la vacuna triple vírica y asegurarse de que los adultos estén correctamente vacunados es esencial. La responsabilidad de mantener la inmunidad no recae solo en las autoridades sanitarias, sino en cada uno de nosotros, como individuos y como sociedad.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents