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Carlos Ares, músico del año en Galicia: "Me costó mucho decirle te quiero a mi pareja; el compromiso me daba vértigo"

La Academia de la Música de España lo nominó a tres de sus premios el pasado año por su disco "Peregrino" | El coruñés se convertía también en 2025 en el Artista del Año en Galicia | Su propuesta nada a contracorriente de la moda: es un cantautor indie con vídeos que rozan el millón de visualizaciones

Carlos Ares, con su banda.

Carlos Ares, con su banda. / C.A.

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Mar Mato

Mar Mato

Vigo

Escuchar el disco "Peregrino" o "La boca del lobo" del coruñés Carlos Ares es como abrir la ventana a un paisaje de múltiples sensaciones positivas: por las melodías, las cuidadas y poéticas letras nada manidas y su propuesta singular haciéndolo un cantautor diferente. Con el primero, consiguió un premio MIN, de la música independiente. El segundo álbum le sirvió para que la Academia Española de la Música lo nominara a tres de sus premios estatales: mejor álbum de cantautor, mejor canción de cantautor y mejor gira. Como broche, la Asociación Galega de Empresas Musicais lo nombró Artista Galego do Ano 2025.

"Fue una sorpresa muy bonita. El premio de Galicia me emociona porque me siento muy gallego y porque es complicado este mundo de la música saliendo de una de las esquinas de España. Conozco a muchos compañeros que pelean por los mismos sueños que yo. Así que estoy muy agradecido", señala el propio Ares.

Hasta final del año le esperan 45 conciertos, algunos de ellos en notables festivales. El primero en Galicia, el 31 de enero en la Capitol de Compostela. Volverá a tierras gallegas el 22 de mayo para el Ouren Sound; en abril al FIV de Vilalba en Lugo y en julio a Vilagarcía de Arousa con el Atlantic Fest.

Carlos Ares, cantautor coruñés.

Carlos Ares, cantautor coruñés. / C.A.

-¿Fue difícil sacar adelante "Peregrino", su álbum debut?

-Sí. Es que "Peregrino" llegó 10 años después de casi yo empezar a dedicarme y a apostar por esta carrera musical. Me fui a Madrid con 17 y desde entonces estuve trabajando en canciones de todo tipo para todo tipo de artistas, tratando de convertirme en un profesional lo más versátil posible para beber de muchas fuentes diferentes. Como productor, como compositor, como letrista, como músico, como artista también. Pero realmente fue lo que más tardó en llegar porque en mi caso en particular hacía falta un proceso, una evolución, llegar a una madurez que solo el tiempo me dio. Cuando por fin la tuve y tuve esa claridad de ideas y supe realmente sobre lo que quería hablar, pues ahí me sentí preparado para componer ese disco. Fue 10 años después de haber empezado. ¡Imagínate!

-¿Pero se fue pensando en trabajar en la música o para estudiar otra cosa?

-Me fui a los 17 años con Sony Music ya como artista. Lo que pasa es que en esa primera intentona no fue muy certero mi primer disparo. Hice un EP que la verdad que nunca me llegó a satisfacer porque hacía poco caso a lo que verdaderamente sentía y trataba de complacer. Ese disco resultó estar bastante vacío. Con el tiempo, me doy de cuenta de que efectivamente estaba muy equivocado en aquella época.

-Al escuchar las canciones, da la impresión de que las ha realizado con absoluta libertad. Tiene un sonido propio ajeno a tendencias.

-Para mí eso es un un piropazo. Creo que uno de los mayores méritos de nuestro trabajo es dar con algo que se pueda percibir como original, fresco o distinto o que aporte algo. Yo me estaba ganando la vida con la música, que era mi objetivo, porque producía y componía música para otros artistas. Era muy libre, no dependía de que mi música me reportase ningún tipo de beneficio económico. Yo podía hacer lo que quería y simplemente publicarlo por amor al arte. Pero cuando hice algo honesto al 100 por 100 y te dedicas a disfrutar y a obtener algo que te llene, fue cuando empezó a funcionar mi proyecto como artista solista. Fue ahí cuando empecé a dedicarle cada vez más tiempo a mis propias canciones y a ser yo el intérprete. .

Carlos Ares en el escenario.

Carlos Ares en el escenario. / C.A.

-A veces pienso que componer para otros artistas puede derivar en un corazón partido. Satisface pero por otro lado igual gustaría cantarlas una misma.

-Ahí hay un ejercicio todo el rato de controlar el ego y de permitir que otras personas expongan su opinión y su vivencia, aunque tú a veces no estés ni siquiera de acuerdo. Pero claro, te están contratando para un servicio en concreto, que es tratar de aportar o de reforzar o grabar una canción que a lo mejor ya existe o que a lo mejor se va a escribir de cero. Es cierto que a mí casi siempre me contrataban para trabajar de cero. Eso me permitía también guiarme un poco hacia lugares que a mí personalmente me me resultaban egoístamente interesantes. Se trataba de encontrar un equilibrio entre el deseo de todos y mi intención y mensaje como artista.

-El directo es su principal carta de presentación.

-Yo tengo claro que el motor de mi música ha sido siempre la la actuación en directo, el momento de llevarla al escenario. Creo que es donde mejor me desenvuelvo y donde más disfruto, donde más se vuelve real la experiencia de la música. Crear en tu casa o en un estudio es un proceso muy introspectivo, te metes dentro de una especie de burbuja. Para mí, actuar es conectar esa historia con la gente. Es el culmen de mi trabajo.

-Dentro de sus últimos temas, llama la atención "Collar" dura casi seis minutos en un momento donde los temas tienden a reducirse a dos.

-Mi proyecto comenzó siendo bastante rebelde puesto que nacía de la libertad creativa y no de la dependencia económica. Creo que fue algo que percibió el público y por lo que se encariñó. Creo que cuando un artista se lo pasa bien, se percibe y es como una segunda capa de sensaciones para la gente. Entonces para mí era importante conservarla y seguir trabajando desde el mismo lugar sin tratar de complacer a nadie. Me parecía que "Collar" tenía que ser una canción lenta, que durase sus seis minutos o los que hiciesen falta. Quise meter además una parte instrumental, un solo de guitarra que parece mentira, hoy en día es poco usual. Se ha convertido en uno de los momentos que más disfruto del show, del concierto.

-En cuanto al contenido de esa canción. Habla de quitarse un candado, de un miedo. ¿Qué busca expresar?

-Pues las dificultades que encontré a la hora de expresarle mi amor a mi pareja. Me costó mucho tiempo decirle te quiero, porque a mí el compromiso siempre me ha dado algo de vértigo y sobre todo por responsabilidad hacia la otra persona. Responsabilidad emocional principalmente. He sido siempre excesivamente prudente. Quizás con ella lo fui más que nunca. Y llegó a parecer incluso que yo no estaba sintiendo eso, que no estaba enamorado de esta persona. Y bueno, fue una manera de pedirle disculpas por no haber sabido quitarme ese collar de la garganta que me estaba impidiendo decirle todo lo que sentía.

-¿Se siente realmente un peregrino de este mundo?

-Creo que siempre voy a ser un peregrino de alguna manera, porque realmente tampoco me refería con el peregrinaje a un lugar sino a la evolución de una persona a lo largo de la vida y a la madurez, me refería a las que pasamos y por las que vamos cambiando. Para mí, lo que volvería mi vida aburrida sería convertirme en un único tipo de persona y formar parte de una única cosa en toda la vida. Yo creo que lo divertido es ir cambiando e ir aficionándote a cosas nuevas, ir indagando en tu personalidad y en tus emociones. Entiendo que lo voy a seguir haciendo toda la vida. Todos cambiamos mucho a lo largo de los años.

-En otra canción habla de dormir tranquilo, de llevarse bien con uno mismo.

-Como puedes comprobar, mis últimos discos son muy egocéntricos. Estoy todo el rato pensando en mí, hablando en mí, analizándome. Pero es que creo que esta etapa de mi vida ha sido muy de eso, de redefinir el significado de felicidad para mí. Me di cuenta de que realmente la felicidad distaba mucho del éxito laboral o de la popularidad. Tenía más que ver con ser buena persona, llevarme bien con mi gente, dedicar tiempo a la gente que quiero y poder pasar tiempo con ellos. En esa canción hablo de eso, de tener la conciencia tranquila, de tratar de apagar fuegos del pasado, de discusiones que ocurrieron quizás hace mucho o poco. Trato de quedarme yo tranquilo y saber que existe cierta calma o paz en mi vida en relación a lo que yo haya podido aportar a la vida de otros.

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